El periodismo es una profesión de riesgo que enfrenta peligros entre los profesionales de la información. es por ello, que en algunos lugares y situaciones es más difícil desarrollar este oficio. Ricardo García Vilanova, fotoperiodista que fue secuestrado en siria, nos cuenta cuales son los peligros del periodismo de guerra.

Los periodistas son dueños de la información, y la información es poder. Un poder que muchos no están dispuestos a soportar y necesitan acallarlo. En numerosas ocasiones es ese el mayor riesgo al que se exponen y este peligro aumenta exponencialmente dependiendo de las situaciones. Los conflictos armados o los sitios donde la libertad de expresión está en entredicho, hacen que la profesión del periodismo solo sea acta para auténticos valientes.

Los asesinatos cada vez más frecuentes y, sobre todo la impunidad que reciben en algunos lugares estos crímenes, hacen que profesiones como el periodismo, se conviertan en un oficio de riesgo. Es por la seguridad que necesitan, para poner fin a los asesinatos y a la impunidad sobre ellos, que el pasado 27 de Noviembre La Tercera Comisión de la Asamblea General de Naciones Unidas aceptó la resolución “La seguridad de los periodistas y la cuestión de la impunidad”. Todo ello, determinó la proclamación del día 2 de Noviembre como “Día Internacional para poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas”. Este día llegó a implantarse debido al asesinato de Claude Verlon y Ghislaine Dupont en 2013. Eran reporteros enviados a Malí desde Francia. Acabaron secuestrados y asesinados en el mismo país por una milicia revelada contra la intervención francesa en el estado africano.

En la resolución no solo se concluía esta proclamación, sino que recogía una serie de riesgos para demostrar a los países miembros de los peligros que corren los periodistas en su trabajo diario, además de las muertes de estos trabajadores de prensa. Hoy en día, los asesinatos de periodistas han crecido en países que se encuentran en guerra como Siria o Malí. En esos lugares los corresponsales de guerra extranjeros no suelen verse como lo que son y a veces llegan al punto de ser encarcelados e incluso asesinados.

La resolución “condena inequívocamente todos los ataques y la violencia contra los periodistas y los trabajadores de los medios de comunicación, como los actos de tortura, las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas y las detenciones arbitrarias, así como la intimidación y el acoso tanto en las situaciones de conflicto como en otras situaciones”. Además se adoptaron medidas legislativas, vigilancia y denuncias en contra de las embestidas a los periodistas y por lo tanto, la sanción pública de esos ataques y el enjuiciamiento de los culpables.

¿Dónde y por qué existen crímenes contra los periodistas?

Sobre la conclusión se insta a los países miembros a adoptar las medidas legislativas y la inversión de recursos necesarias para llevar a cabo el cumplimiento de la resolución de la ONU. Pero no todos los contextos son iguales y en algunos países la falta de libertades es escandalosa. Esas restricciones también afectan a la libertad de expresión e información lo que a la larga supone homicidios, secuestros, encarcelamiento y en general, opresión contra el periodismo. Las guerras provocan muertes de periodistas, pero la censura es peor todavía. Además de los crímenes que se producen, estos cuentan con el beneplácito y la impunidad de muchas administraciones estatales. Asia y África son los lugares donde más ocurre esto. Muchos países con regímenes autoritarios, o falsas democracias que coartan en ocasiones las libertades de los ciudadanos, mezclada con inestabilidad política, hacen que sea el cóctel perfecto para silenciar a los informantes.

Eritrea, China, Irán o Somalia son algunos de los países que están a la cola de laClasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros sin Fronteras. En estos países no solo falta libertad de prensa, sino que también es donde más se atenta contra ella. De los treinta últimos puestos de la clasificación, solo Cuba y Bielorrusia tienen el dudoso honor de colarse entre los países africanos y asiáticos.

La situación en América mejora en comparación a algunos lustros y las agresiones a los periodistas han disminuido. Pero sus principales enemigos siguen ahí: los cárteles de la droga y el crimen organizado. Además, los traficantes en muchas ocasiones se adueñan de otras actividades mafiosas como la explotación ilícita de algunos recursos o la prostitución. Estos criminales no dudan en silenciar a los periodistas que van más allá e intentan desenmascarar a estas bandas criminales. Hace menos de quince días en Paraguay falleció Pablo Medina un periodista que investigaba y ayudaba activamente a la incautación de marihuana en la zona.

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Los conflictos bélicos la gran lacra para el periodismo

En la guerra todo vale, y los periodistas no están exentos de peligros en ese juego macabro. La mayoría de las víctimas mortales ejerciendo el periodismo proceden de los países que de forma declarada o no, se encuentran sumergidos en un conflicto. Para intentar determinar cuáles son los riesgos de los informadores en estas situaciones, donde la línea de la vida y la muerte es muy delgada, hablamos con el periodista español Ricardo García Vilanova, quien por desgracia conoce y ha sufrido estos peligros. Ricardo estuvo secuestrado “entre seis meses y medio casi siete” exactamente 194 días, por una calura del Estado Islámico (ISIS) en Siria.

En el periodismo de guerra hay principalmente “dos peligros, la población civil inmersa en ese conflicto y las milicias”, según nos cuenta el freelance barcelonés. Asimismo, en estos conflictos la población local ve a los periodistas extranjeros como meros propagandistas de occidente.

Sobre el intento de proteger la seguridad de los reporteros de la ONU con la resolución, Ricardo García opina “no es una cuestión de aplicación, en una guerra no hay nada que te proteja, por muchas resoluciones que haya eso no cambia”. Para él hay poco que se pueda hacer en este sentido y entiende que “hay países que tienen una mayor dificultad, eso es parte de este negocio y sabes en las condiciones que vas a trabajar”. Además Ricardo en este sentido se muestra tajante “nadie te obliga”. Como decíamos al principio esto es una hacienda solo para valientes y después de su secuestro ya ha estado en Gaza y también prepara nuevas coberturas.

Hay situaciones que ni la ONU, ni la Comunidad Internacional, ni incluso los propios periodistas pueden controlar. Las guerras sacan lo peor del ser humano, las poblaciones agonizan y muchos inocentes mueren. Por eso nos quedaremos con esta cita de Julio Anguita después de conocer la muerte de su hijo periodista en la Guerra Irak «malditas sean las guerras y los canallas que las hacen».

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Siria: Territorio no apto para periodistas

El país de Oriente Próximo es uno de los sitios donde más crímenes contra periodistas y contra la información se están cometiendo. Ricardo García Vilanova conoce bien el país y cree que “ahora mismo Siria es el sitio más difícil de cubrir”, no solo porque sea difícil entrar, “el problema es que hay partes del territorio que no puedes ir” y en estos momentos “la mayoría del país es inseguro para los periodistas”. El país asiático vive inmerso en una Guerra Civil que va camino de los cuatro años y no parece tener fin.

La guerra interminable parece la cruz de los periodistas en el país, ya que según nos cuenta el fotoperiodista catalán “en siria hay un cambio de aptitud, primero éramos bien recibidos, pero después conforme pasaba el tiempo y no avanzaba el conflicto nos empezaron a ver como un desagravio comparativo”. La inoperancia y el no resultado de la información que se estaba dando produjo este cambio”.

Además como el propio Ricardo nos indica “gran parte está controlada por el ISIS”. El Estado Islámico está usando a los periodistas como conejillos de indias para sembrar el miedo en occidente. Hace poco, el periodista estadounidense Steven Sotloff fue secuestrado y posteriormente decapitado. Era el segundo periodista americano que moría en manos de este grupo radical islámico en menos de un mes tras el asesinato de James Foley en agosto.

¿Es el periodismo una profesión de riesgo?

Los datos de víctimas de periodistas son abrumadores. En los últimos cinco años han perdido la vida 345 periodistas desarrollando su labor. En lo que llevamos de año se han registrado 56 muertes de periodistas y 21 de Net-ciudadanos, además de casi 180 periodistas encarcelados, según datos del Barómetro de Reporteros sin Fronteras. Pero no solo el periodismo es el único oficio que lleva consigo ciertos riesgos. Otras profesiones también se consideran las más peligrosas del mundo. Según el informe “The Sun” en el que analiza las profesiones más peligrosas del mundo, como talador de árboles, pescador de atún en mar abierto, guardia de seguridad privado en Irak, minero de carbón en China y, conductor de autobús en África Central y en Guatemala debido a las mal estado de las carreteras y las extorsiones, también suponen un gran riesgo para la realización de su labor. Por ejemplo, la cifra de muerte en el oficio de pescadores en el año 2012 era de 127 por cada 100.000 trabajadores de esa profesión. Otro dato sorprendente se registra en la profesión de policía en México, donde se producen más de 60 asesinatos al año.

Como podemos ver, las distintas profesiones no tienen el mismo peligro según el lugar donde se realicen. No es lo mismo ser policía en Cuenca que realizar la misma labor en México, ya que el índice de muertes registradas en la ciudad conquense no se acerca al de la ciudad mexicana. Lo mismo ocurre con el trabajo periodístico. Es distinto realizar la labor periodística en Finlandia, líder en la “Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa” de reporteros sin fronteras, que desempeñarla como corresponsal en países que están en guerra o en aquellos donde la situación del periodismo en más complicada de tratar, como pueden ser los casos donde la mortalidad es muy elevada, ya sea en Siria, Palestina o Colombia.

Algo tan importante como es la información debería ser más segura en cada uno de los rincones del mundo, puesto que es la clave para el buen desarrollo de de las sociedades avanzadas. No sabemos si las iniciativas de la ONU servirán para proteger a los periodistas, pero lo que sí sabemos es que sin ellas no se conseguirá nada.

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Inma Carrascosa

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