Los salvadores de la naturaleza, así podría titularse un film sobre el trabajo y el sacrificio de una cantidad de hombres, que en muchas ocasiones, se dejan la vida. Este grupo de hombres visten de amarillo-verde y portan tanto motosierras como desbrozadoras en invierno y palas bate fuegos y mochilas de extinción en verano como armas de protección contra su mayor enemigo, el fuego. Las Brigadas de Retención de Incendios Forestales, comúnmente conocida como las BRIF, llevan más de 70 días en huelga; tras un verano entre llamas continúan con su otra batalla, esta vez en los despachos para defender sus condiciones laborales. Su futuro y el de los montes está en juego y el gobierno parece no enterarse de la gravedad del problema.

En los 80 días de huelga que acumulan, su situación no ha cambiado o al menos se puede asegurar que han avanzado muy poco, tras varias reuniones con la empresa a la que pertenecen, Tragsa, y con la ministra de Medio Ambiente, Isabel García Tejerina. La mesa negociadora de las BRIF establece tres líneas rojas para desconvocar la huelga: el reconocimiento de categoría profesional, un salario acorde con su actividad y el establecimiento de la segunda actividad que les permita asegurar un futuro cuando la forma física no les garantice poder ejercer la dura tarea de extinguir el fuego en primera línea.

brif_2
Manuscrito entregado a la ministra / BRIF

Sin embargo la resolución de estas tres cuestiones parece no preocupar lo más mínimo ni a la empresa adjudicataria de esta brigada ni al propio gobierno, ya que los trabajadores dependen de que se firme una enmienda que garantice, al menos, la continuidad de las diez bases BRIF que hay en España. Esta encomienda finaliza este mismo año, lo que significa que debe firmarse antes de que se disuelvan las cortes, cuya fecha límite es el  26 de Octubre, si no fuese así el porvenir de la profesión se tiñe de gris oscuro. Como muestra del empeño que tienen en que esta norma se firme, el pasado 6 de octubre le entregaron a la ministra un manuscrito llamado Fuego en el corazón”.

Tres peticiones en stand by

A pesar de las diferentes manifestaciones que se han realizado en todo el territorio español y de mantenerse en el mes de agosto en servicios mínimos, en el único punto que han logrado un poco de interés por parte del ministerio ha sido en reconocer la segunda actividad, pero en todo lo demás se ha cerrado en banda incluso a escuchar las nuevas propuestas de la asociación de brigadistas ATBRIF (Asociación de trabajadores de la brigada de refuerzo contra incendios forestales.)

La situación se torna incómoda por todas partes y el trascurso de la misma se encuentra al borde del precipicio. El pasado 15 de Octubre las 10 bases se concentraron a las puertas del ministerio con la pretensión de forzar la máquina y que el gobierno acceda a sus pretensiones. Pero ni con esas se ha conseguido avanzar.

Tal y como afirman los trabajadores de la base del Prado de los Esquiladores en Cuenca:

«La mediación del Ministerio en este tema ha sido nula. La dirección de Tragsa se ve supeditada al gobierno de turno, por lo que los intereses particulares se sobreponen a los intereses de los trabajadores. Las BRIF no están solo en esta contienda, sindicatos como Comisiones Obreras  UGT, CNT, CSIF y la empresa pública Geacam han exigido al gobierno que se solucione rápido el problema».

A pesar de lo crudo de esta situación, los empleados aseguran que esta es una profesión a la que se dedican por vocación, que les gusta lo que hacen y que se esfuerzan por ser un grupo cada vez más profesional. Reconocen que están bien equipados en cuanto al conocido como EPI (equipo de protección individual) y que a pesar de muchas dificultades con el medio de transporte (son una empresa helitransportada) en general están contentos en ese aspecto.

Francisco Javier Cortijo asegura que: “todas las mañanas veníamos contentos a trabajar porque este trabajo es vocacional, se creó un grupo de gente implicada. Pero ahora hay, como en todos los sitios, gente implicada y gente que está por enchufe”. Afirma que la huelga y las negaciones con la empresa han “quemado” la motivación del grupo.

Exigencias físicas

Una de las peticiones innegociables para los trabajadores es que se les otorgue la oportunidad de optar a una segunda actividad para cuando no puedan realizar la extinción, ya que actualmente y tal como nos relata Álvaro Melendo, delegado de la ATBRIF en Cuenca, si no pasan la prueba física que cada año deben superar para incorporarse a la tarea de combatir el fuego en primera línea se quedan desamparados un año entero, aunque reconocen que les dan preferencia para al año siguiente superar esas pruebas.

Lo que solicitan es un puesto en tareas de refuerzo para esas personas que, por cualquier motivo, no pasen la prueba física que consiste en realizar 12 vueltas a las pistas de atletismo (4,8 kilómetros) con una mochila a la espalda que pesa 20 kilos en menos de cuarenta minutos  y solo caminado, no pueden correr.

Además, la forma física es un requisito indispensable para trabajar en este cuerpo de élite, puesto que realizan todos los días un entrenamiento que consiste en carrera continua durante una hora, flexiones y abdominales y diferentes prácticas de extinción como líneas de defensa, tendidos de manguera, vuelos de inspección etc.

En este ámbito han logrado la única pequeña mejora con las negociaciones, la empresa está dispuesta a incluir progresivamente a 60 trabajadores en tareas de refuerzo en las diez bases españolas, es decir, seis puestos por base. “es algo totalmente ridículo” expresa Álvaro Melendo.

Ausencia de convenio

Por otro lado, actualmente este colectivo no cuenta con un convenio propio, sino que forman una “especie de anexo” incluido en el convenio general de Tragsa.

Por este motivo, otra de sus puntos innegociables es el establecimiento de una categoría profesional, con un convenio propio que recoja todas sus necesidades, obligaciones y derechos, con la finalidad de saber a ciencia cierta a que acogerse en distintas situaciones.

Un ejemplo de este desamparo que aseguran sufrir los empleados por no tener convenio, es el caso de J.S.; trabajador de la BRIF desde hace 10 años, que durante las tareas de prevención de incendios sufrió un accidente laboral  manteniéndole de baja prácticamente un año. La empresa se negaba a reconocer el accidente y la seguridad social no reconocía la enfermedad común, tras 7 meses de disputa la empresa reconoció el accidente pero J.S. ha estado cobrando la mitad de lo que le correspondía en realidad, ya que no se cobra igual si es un accidente laboral (75% del salario) o si es una enfermedad común que supone el 60% del sueldo.

Este grupo se caracteriza por ser una brigada de actuación rápida en toda España, por lo que su medio de transporte es por aire, en helicóptero. La falta de convenio les deja sin catalogación una vez dentro de la aeronave, puesto que no saben si son “pasajeros”, “mercancía o carga” o “cualquier otro elemento” testifica F.J Cortijo. La incertidumbre en este ámbito le otorga a la empresa una ventaja, puesto que la indemnización por accidente no es igual para un caso de pasajero (mayor coste) que para uno de carga.

Llegada de la marcha BRIF a Madrid / Juan Sánchez
Llegada de la marcha BRIF a Madrid / J.S.

Por último solicitan, aunque no lo consideran prioritario, un aumento del sueldo, ya que según nos contaron el salario medio oscila entre 900 y 1.000 euros al mes. Algo que les parece demasiado poco para jugarse la vida en un fuego. “nosotros cuando vamos a un incendio ya sabemos a lo que vamos, pero cobrar ese dinero sin garantías de futuro nos parece irrisorio”.

Explican que en verano puede llegar a los 1.200 con un plus de extinción que cobran de manera mensual, no por productividad.

A todas las peticiones la empresa ha dicho un no rotundo y “han declarado que no van a ceder en nada. Nosotros hemos cedido ya en cosas, les hemos planteado otras salidas y también se han negado, además acaban de ganar el juicio del ERE y están crecidísimos”.

Durante el transcurso de la entrevista les preguntamos cómo valoraban el hecho de que en pasadas temporadas de verano, varios helicópteros de otras bases sufrieran accidentes, como el de la base de Daroca durante la extinción de un incendio. Nos respondieron que el tema de los helicópteros daría para otra entrevista entera. “No debería hacer falta que muera gente para que cambien las cosas. El incendio de Guadalajara de hace diez años (murieron 11 trabajadores de un retén) fue un antes y un después en la profesionalización de este servicio”.

Teniendo en cuenta la gran labor en defensa del medio natural que han realizado durante los años que lleva funcionando esta brigada y que la empresa Tragsa las ha implantado en todos los países donde tiene representación, parece irrisorio que en España se vean abocadas a desaparecer. Tragsa presume en otros lugares del grupo de extinción de incendios que tiene en este país y sin embargo no demuestra interés alguno en escuchar las demandas de los que tiene más cerca.

La función de cualquiera de nosotros no es apagar un fuego, es evitar que este se produzca. Para ello es imprescindible mantener el monte limpio. En el pasado los animales de pasto como las ovejas se encargaban de ello, pero actualmente el número de cabezas de ganado ha disminuido de forma considerable y recae sobre estos grupos, tanto BRIF como retenes, esta trascendental labor. Sin prevención no hay extinción.

Este reportaje ha sido realizado por: Alba Aspas y José Manuel Carballo

The following two tabs change content below.

Leave a Response