Abel Cajo Martínez es un joven de 21 años natural de Estación de Chinchilla, una pedanía perteneciente al conocido pueblo albaceteño de Chinchilla de Montearagón. Abel es estudiante y, además, árbitro de la Federación de Baloncesto de Castilla-La Mancha desde la temporada 2012-2013. Desgraciadamente, el organismo del que nuestro entrevistado forma parte se ha visto salpicado por una oleada de polémica surgida a raíz del apuro en el que se encuentra para ponerse al día con los salarios de sus árbitros y oficiales.

Abel es amigo mío desde hace unos cuantos años. Mientras charlo con él, noto cómo su preocupación salta a la vista fácilmente. “Arbitramos por placer y vocación, el cuánto se nos paga es secundario”, me responde cuando le pregunto sobre la importancia de la cantidad adeudada. No obstante, añade: “ya que se nos paga, que se haga bien. Solo pedimos lo que es nuestro”. Nuestro protagonista es miembro de un colectivo arbitral compuesto aproximadamente por unas 240 personas, entre árbitros y oficiales, a los que se les debe una cantidad total que ronda los 300.000 euros. Dicha cifra proviene de los siete meses de sueldo que se les adeuda a los colegiados, además de retrasos de temporadas anteriores en partidos amistosos, Copas, fases de ascenso, competición de sillas de ruedas y deporte escolar. Afortunadamente, Abel no tiene una necesidad urgente de percibir el dinero que se le debe al contar todavía con el apoyo de sus padres. Sin embargo, entre ese colectivo arbitral podemos encontrar universitarios o cabezas de familia en paro que sí sienten una imperiosa necesidad por cobrar lo que es suyo.

El origen del problema

Pero hagamos una retrospección de la situación. El conflicto comienza a ver la luz una vez finalizada la temporada 2013-2014 del baloncesto regional, allá por el pasado mayo-junio. En ese momento, gran cantidad de árbitros y oficiales de mesa remiten un comunicado a la Federación de Baloncesto de Castilla-La Mancha. En él, transmiten su intención de “dejar de prestar sus servicios la próxima temporada en todas las actividades y competiciones organizadas o amparadas por la federación”. La decisión fue meditada y consensuada por el 85% del colectivo arbitral de la región. La razón de esta medida: la deuda de los últimos siete meses (en octubre de 2013 comenzó la situación de impagos) de la competición federada de la actual temporada.

La siguiente fecha marcada en rojo en el calendario es el 17 de julio, día en el que se produjo una reunión entre el presidente de la FBCLM, Ramón Granados, el comité arbitral autonómico y el director general de Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Juan Carlos Martín. En dicho encuentro, el comité cuestiona a Granados por el paradero del dinero para subsanar la deuda, que ya ha sido abonado a la Federación por parte de la Junta (en el caso del deporte escolar) y los clubes (en el caso del deporte federado). Ante ello, el presidente alega que dichos ingresos han ido a parar a las necesidades prioritarias del buen devenir de FBCLM (sueldos de empleados, mantenimiento de oficinas, etc.). No obstante, de la reunión se obtuvo algo de provecho: el presidente de la Federación, en presencia de la Dirección General de Deportes, se comprometió a establecer un calendario de pagos al colectivo arbitral, en función de las subvenciones que reciba la FBCLM y también a partir de las inscripciones de los equipos para la temporada que comienza.

Durante el resto del verano, los damnificados esperaron pacientemente a que Ramón Granados cumpliese con su palabra y abonase la cantidad adeudada a los colegiados de acuerdo a los plazos establecidos. Sin embargo, llegó otro toque de atención por parte del colectivo arbitral el 3 de septiembre en forma de comunicado. En el escrito, los colegiados no solo afirman que continúan sin recibir ningún abono correspondiente a la deuda que la Federación mantiene con ellos, sino que además añaden que “las relaciones” se han distanciado, lo que supone “un peligro” para el normal inicio de las competiciones autonómicas. Por lo tanto, los árbitros de la región mantienen su intención de no renovar licencias hasta que la Federación solvente la situación de impagos. Por último, el comunicado dejaba abierta una ventana a la esperanza al afirmar que “si antes del 20 de septiembre, fecha en la que se inicia la Primera Nacional, la Federación cumple su compromiso de pagarles, retomarán su labor”.

Pancartas y protestas durante la disputa del CEI Toledo-Basket Cervantes // Fuente: Abel Cajo
Pancartas y protestas durante la disputa del CEI Toledo-Basket Cervantes // Fuente: Abel Cajo

 

Paradójicamente, y en un gesto que, lógicamente, no sentó nada bien al colectivo arbitral, la FBCLM puso en marcha un plan a la desesperada al no contar con licencias suficientes para cubrir todas las competiciones autonómicas (los árbitros y oficiales de mesa disponibles no superan los 50): la Federación plantea a todas las localidades en las que haya encuentros de baloncesto realizar cursos de árbitro y oficial de mesa en una jornada completa de día y tarde, corriendo el organismo con los gastos de los cursos así como de su publicidad, con el objetivo de ahorrarse los gastos de desplazamiento y dietas establecidos en las normas de competición para el colectivo arbitral. El comunicado emitido el 3 de septiembre por los colegiados califica esta iniciativa de “curiosa, cuanto menos, al no tener la Federación recursos para pagar a su colectivo arbitral”. Por su parte, Abel, nuestro árbitro, me replica indignado al hablar sobre este asunto: “Lo más gracioso es que no paran de sacar cursos. ¿No es más fácil pagar a los árbitros con experiencia que ya tienen en nómina y solucionar el problema en vez de engordar la deuda?”. Una decisión que puede considerarse como una puñalada trapera.

Asimismo, el último capítulo de este culebrón llegaba con otro escrito por parte del colectivo damnificado. En esta ocasión, la unión de colegiados explica que Ramón Granados, en una entrevista a RTVCM el pasado 26 de septiembre, “se comprometió públicamente a pagar antes del 1 de octubre el 60% de la deuda, que no ha cumplido, y entre el 15 de octubre y el 1 de noviembre el 40% restante”. Por otra parte, se daba a conocer otra acción bochornosa por parte de la Federación, que “pretende pagar los desplazamientos y las dietas de los partidos celebrados en septiembre de 2014, es decir, intenta pagar el inicio de esta temporada sin haber abonado la deuda que tiene de otras temporadas atrás”. Así pues, a día de hoy (13 de octubre), el colectivo arbitral sigue sin percibir ni un euro del total que se le adeuda.

 

Polémicas y disputas

En lo que puede reconocerse como un flaco favor para los intereses de la unión de colegiados, la competición ha dado comienzo con relativa normalidad gracias a la labor de los calificados como “esquiroles” por parte de los indignados. Incluso el hashtag #esquiroles arañó cierta repercusión entre los interesados del baloncesto manchego. Y la cosa no acabó ahí. La propia página web de la FBCLM ha publicado una noticia donde afirma que, en distintos partidos de la región, árbitros y oficiales de mesa han sufrido amenazas, insultos y daños en sus vehículos provenientes de ex compañeros. En concreto, el comunicado señala a tres ex colegiados: Cristóbal Monasor, en Cuenca, y Alberto Martínez y Luis Sánchez Mayoral, en Toledo. Además, la Federación también culpa a los dos últimos de intentar boicotear los cursos oficiales de mesa y árbitros celebrados la semana pasada en Toledo. Ante las acusaciones, Monasor señalaba: “El lunes estoy en los juzgados. Estoy cansado ya”. Yo, al tener bastante confianza con Abel desde hace tiempo, le pregunto por la veracidad de la publicación de la FBCLM en su web. Él me responde convincente: “Según tengo entendido y por lo que se comenta, las acusaciones son falsas. Es un acto para desacreditarnos”. Además, añade: “Es cierto que algunos ex árbitros acudieron a los partidos, pero lo único que hicieron fue pedir explicaciones por tan poca solidaridad y tachar a los compañeros de tener poca vergüenza”.

Descontento e indignación durante el C.B. Baloncesto Ciudad Real-Fundación Caja Rural La Roda // Fuente: Abel Cajo
Descontento e indignación durante el C.B. Baloncesto Ciudad Real-Fundación Caja Rural La Roda // Fuente: Abel Cajo

 

Pero no todo son malas noticias para el colectivo arbitral, ya que el conjunto de indignados ha recibido diversas muestras de apoyo. Los conocidos periodistas del mundo de la canasta Jose Ajero (Canal+) y Pacojo (Cadena SER) han mostrado su respaldo a la causa. El primero, a través de las redes sociales, mientras que el segundo dedicó unos minutos de atención al problema en el programa Play Basket de la SER. Además, gran cantidad de medios regionales han prestado su voz para la divulgación del abuso que está cometiendo la FBCLM. Incluso algún club ha dicho basta, como es el caso del Basket Cervantes. El equipo ciudadrealeño emitió un comunicado, firmado por su presidente, en el que expresa su “más profundo malestar” ante la situación “que estamos padeciendo en nuestro baloncesto”.

En definitiva, es difícil creer a un organismo que, desde que comenzase esta situación, no ha hecho más que engañar a la Dirección General de Deportes e incumplir falsas promesas hechas a un grupo de trabajadores que, básicamente, está luchando y manifestándose por lo que es justo. Por el bien del deporte regional, del baloncesto, de sus amantes y, por supuesto, de los damnificados en este conflicto, es hora de que la bola de nieve que Ramón Granados ha ido empujando con el paso de los meses pare de crecer y desaparezca. Todavía, pese a haber otorgado tantas falsas esperanzas, está a tiempo de enmendar sus errores. Más vale tarde que nunca, ya que lo que está en juego es el futuro del baloncesto en Castilla-La Mancha.

 

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