Llegar a entrenar hasta 25 horas semanales, sumarlas unas 40 horas de trabajo y a otras 40 horas de sueño, y aún así tener tiempo para cuidar a dos hijos pequeños puede parecer imposible. Pero como vamos a descubrir, todas estas actividades pueden ser compatibles. En este reportaje vamos a conocer cómo un triatleta conquense, Julián Carretero, combina entrenamientos y competiciones con su trabajo y con lo más importante en la vida; su mujer y sus hijos.

Julián es un triatleta de 36 años que trabaja como informático dentro del ayuntamiento de Cuenca y que lleva compitiendo desde hace ya 10 años; exactamente desde que en 2004 corriese la maratón de Madrid. Tras esa primera prueba de iniciación, un amigo le consiguió una bicicleta y se centró en el triatlón. Pero cuando la modalidad de triatlón no es suficiente y se buscan mayores retos, Julián eligió el Ironman como su objetivo. El Ironman es una de las pruebas más duras de triatlón del planeta consistente en 3,86 km a nado, 180 en bicicleta y una maratón (42,2km) corriendo para acabar la prueba. No es de extrañar que todo el que acaba esa prueba es ya un ganador, y recibe la catalogación de “finisher”. Julián es finisher por 4 veces ya que ha completado los Ironman de Lanzarote por dos veces, el de Niza y el original de Hawai. La importancia de esta prueba para los triatletas se aprecia cuando Julián nos comenta que uno de sus mayores hitos en el deporte ha sido clasificarse para el Ironman de Hawai. Para poder competir en esa prueba es necesario tener una marca mínima en cualquiera de los Ironman del circuito, y Julián lo consiguió.

Para realizar tales esfuerzos físicos, se requieren incontables horas de entrenamiento, horas que cuando no eres profesional y te dedicas por completo a ello hay que encajar dentro de tu horario de trabajo y con la familia, y eso es también otra prueba que deben superar miles de atletas en todo el mundo. Levantarse a las 6 de la mañana para salir a correr, aprovechar que tu hijo pequeño se está echando la siesta para subirte a pedalear en el rodillo, entrenar en solitario en detrimento de tu grupo de entrenamiento… Estos son tan solo algunos de los sacrificios que demuestran que con fuerza de voluntad y con pasión por lo que se hace, todo se puede lograr; y Julián es un ejemplo de ello.

Julián Carretero durante un triatlón // Foto: Julián Carretero
Julián Carretero durante un triatlón // Foto: Julián Carretero

«Llegamos a entrenar 25 horas semanales»

Los entrenamientos, al contrario de lo que podría parecer a priori, no varían mucho de preparar una prueba u otra, sino que por el contrario son muy similares; no importa si estás preparando un simple triatlón o si te entrenas para acabar un Ironman, siempre vas a tener que nadar, correr y montar en bicicleta. Julián nos resume sus entrenamientos: “Para el Ironman entrenábamos una media de 13 horas diarias, al principio eran solo 7-8 horas, pero las últimas semanas aumentaban hasta 25 horas por semana. Es un tiempo que para ser un hobby, resulta bastante. Pero ya que estás entrenando, siempre quieres dedicarle más tiempo. Lo único que cambia es la intensidad y el volumen. Pero todos los entrenamientos conllevan una carga mínima de unas 13 horas semanales. La natación es sota caballo y rey, ese entrenamiento es inamovible y lo suelo hacer con mis compañeros del club; por el contrario la bici y la carrera las voy alternando. En fines de semana es cuando voy más con la bicicleta. Durante la semana salgo a correr cuando tengo un momento libre”.

 

Otra parte dura de los entrenamientos es la compañía; al tener hijos y necesitar adaptar tus horarios, solamente puedes entrenar a unas horas en las que otra gente no está disponible, como hace Julián: “Antes todo el entrenamiento era después del trabajo. pero ahora con los niños no es descabellado verme a las 6 de la mañana corriendo por las calles vacías. Sobre todo en verano me encanta ver amanecer mientras voy corriendo, y sentir que ya tienes el trabajo cumplido durante el día. Entrenar por la mañana temprano me gusta y además no te quita nada de tiempo con la familia. Aunque esos entrenamientos son en solitario. Ahora con dos hijos, la cosa se complica e hipotecas lo poco mejor que lo pudieras hacer en la competición, pero lo más importante es la familia“.

En cuanto a la dieta, una parte también esencial en la preparación de este tipo de pruebas, no supone una complicación excesiva, al menos para Julián: “hoy por ejemplo hemos comido callos que nos ha cocinado mi madre (risas)… No suelo cambiar mi dieta, hacemos algo para acompañar a lo mejor, pero no le presto demasiada atención, simplemente no abusamos. Cambio mi dieta cuando tengo que entrenar en horas dispares; entonces me preparo algo especial que como yo solo”. Lo único que cambia Julián en su dieta con la familia son los suplementos para mejorar el reposo: “lo que sí tomo para completar mi dieta son recuperadores; son suplementos que ingiero después de los entrenos para ayudar al cuerpo a recuperar, pero eso no difiere con las comidas que tomo con mi familia”.

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Dinero no vas a conseguir

Otro esfuerzo que tienen que hacer estos atletas, esfuerzo que va más allá de los límites del cuerpo humano, es el financiero. Pocas, por no decir ninguna, son las ayudas que pueden recibir estos atletas no profesionales. Según palabras de Julián Carretero: “dinero no vas a sacar, lo que más se puede conseguir son productos de alimentación o de carrera de marcas que se quieren introducir en el mercado. Y una vez que te dan esos productos los tienes que utilizar, incluso si no te sientes cómodo con ellos. Al no tener apenas fuentes de ingresos, los triatletas tienen que llevar algunas alternativas para conseguir fondos: “Para el año de Hawai tuvimos una iniciativa que fue vender camisetas para sacar dinero y tener un recuerdo de que Ángel y Julián se iban a Hawai. La iniciativa tuvo mucho éxito entre los amigos y conseguimos bastante financiación”.

 

No solo en los entrenamientos se ve la influencia de la familia,sino que desde el momento en el que se planifica la temporada deportiva, en el momento de decidir qué carreras se van a disputar, esa familia es un factor clave: “Ahora bajo el nivel porque he acabado cansado, y hacer lo contrario sería forzar la otra parte, la relación. A mi mujer yo sé que no le importaría, pero yo sé lo que desbordan dos niños y por eso no lo hago. Esto me ha condicionado que en lugar de hacer una competición más larga, pues hago uno mas corta; es una cuestión de preferencias.”

Pero no todo van a ser sacrificios y ajustes; en el momento de demostrar que todos esos entrenamientos han dado sus frutos, en el día de la competición, es cuando la presencia de la familia se torna más importante: “me ayuda mucho la presencia de mi mujer, que hace importantes esfuerzos por estar conmigo. No solo es el día de la competición, sino todo lo que hay detrás; horas y horas de carretera. Y eso es lo que buscas ahora, pasarlo bien y disfrutar con los tuyos”.

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Diego Aragon

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