El atletismo es un deporte que puede considerarse como la forma organizada más antigua que agrupa diferentes disciplinas como son carreras, saltos y lanzamientos. En la actualidad parece que este deporte está cobrando especial interés con los llamados “runners” (corredores) que han optado por tomar esto como un estilo de vida. También, cada vez son más las medias maratones que se organizan con el fin de reunir a estas personas que les gusta correr, llegando hasta aprovechar estos eventos para fines solidarios.

Ignacio Díaz-Cano Jaime es un atleta natural de La Solana (Ciudad Real) tiene 21 años y ya desde pequeño le gustaba este deporte. Con 8 años era un chico rápido que no padecía cansancio a pesar de estar todo el día en clase, haciendo deporte y corriendo hacia todos los sitios.

“Esta aventura se inició en marzo del 2003 cuando decidí competir en La Solana la “Milla Antonio Serrano” con un objetivo muy claro en mi cabeza: ser el mejor de mis amigos” cuenta. Así, recuerda como le tocó discutir con sus padres para poder competir debido al día gélido y lluvioso que hacía. Para Ignacio, ese fue el primer obstáculo que tuvo que superar y sin pensarlo dos veces se fue a competir. Había muchos chicos con la misma ilusión que él por subirse al pódium y sin nada que perder, Ignacio salió rápido desde el principio y fue así como se hizo con su primera victoria.

Con 16 años se fue a Madrid con el fin de crecer como atleta ya que la situación en su pueblo natal, no era la idónea debido a una enfermedad que padecía su entrenador. Allí otro solanero, atleta de élite y entrenador, Antonio Serrano, sería quien se encargaría de su preparación. Ingresó en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid para dedicarse a hacer lo que más le gusta: correr. “Eso supuso un cambio del 100% en mi vida. Crecí como atleta y fui seleccionado para representar a España en un Campeonato del Mundo, también como estudiante ya que contaba con un instituto con horarios especiales para poder entrenar, y lo más importante crecí como persona y aprendí a valorar las cosas que cuando eres niño no aprecias por tenerlas al alcance de tu mano”, declara.

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Ignacio en el Campeonato Provincial de 1000 metros en Puertollano. Año 2004// Fotografía: Ignacio Díaz-Cano
«Un modo de vida»

Cuando se le pregunta qué significa para él el atletismo tiene una respuesta clara “Algo más que un simple deporte. Es el mundo donde me muevo, donde he crecido, he madurado y he aprendido gran parte de lo que sé” señala.

Para este joven atleta, su especialidad son las carreras a medio fondo con pruebas de 800 y 1500 metros lisos. Dentro de estas hay dos tipos, las carreras tácticas en las que el objetivo está en que cada uno juega sus cartas y desarrolla la carrera con el fin de ganar; y las carreras por marcas o MMP (mejor marca personal), donde hay que dar el máximo para medirte con el resto de personas en un campeonato o ranking.

Con un palmarés muy completo, este solanero, ha sido en tres ocasiones internacional con la selección española, tres veces internacional por clubes, dos veces subcampeón de España,  tres veces bronce en campeonato de España, así como cuatro veces campeón de España, la última de ellas en 2013 en el Campeonato de Pista Cubierta Junior en 1.500 metros.

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Cross Espada Toledana. Año: 2010 // Fotografía: Ignacio Díaz-Cano
«Lo más difícil son las lesiones»

Todo deportista sabe que en esta profesión se puede estar muy arriba como de un momento a otro pasar al otro extremo. Aquí influyen multitud de factores como puede ser el estado físico, el mental, las lesiones… Estas últimas son las más temidas. Según Ignacio “son momentos en los que tu propio cuerpo no te deja trabajar al 100%, por lo que luego es desesperante medirte a atletas y no poder dar lo mejor de ti”.

El día 3 de septiembre, Ignacio tuvo que tomar la decisión más drástica de un atleta, operarse.

 “La decisión fue muy difícil para mí, consulté varios médicos deportivos proporcionándome la misma solución todos, la cirugía. Estaba claro que para seguir luchando por cumplir mis sueños debía ponerme en manos de un profesional y dejarle hacer su trabajo” asegura.

La operación fue del espolón de Haglund. Esto es una prominencia ósea que aparece en la parte anterior del talón y que no deja realizar su función al tendón de Aquiles, produciéndose excesiva presión y roce que lo rompe poco a poco. El entrenamiento había producido una rotura parcial en el tendón que debía ser solucionada a la vez que cortada para extraer ese sobrante de hueso que tanto daño producía. “Una vez más llegó a mi equipo uno de los mejores traumatólogos deportivos del país que hizo un gran trabajo con mi tendón. Actualmente estoy en manos de un gran fisioterapeuta que cuenta con una tesis doctoral en tendones y se está haciendo cargo de mi total recuperación hasta que pueda volver a verme en una pista haciendo lo que más me gusta” comenta. Además añade que tomar la decisión no fue fácil, pero siempre hay que sacar el lado positivo. De las lesiones también se aprende.

Ahora le esperan cinco meses de recuperación. Si todo transcurre con normalidad en febrero de 2016 podrá comenzar a correr.

Este último año antes de operarse, Ignacio, se ha dedicado solamente a 800 metros puesto que no podía hacer entrenamientos muy largos por la lesión y siendo esta modalidad donde se trabaja más la velocidad y menos la resistencia. Así sus últimos triunfos fueron 4º en el Campeonato España Promesa y 6º en el Campeonato España de Aire Libre.

“La clave está en tener constancia”

Para un atleta los entrenamientos son la base de sus resultados. De ello dependerá el estar preparado para competir. Se entrenan los 7 días de la semana, algunos días 2 sesiones, mañana y tarde y con una media de 3 horas diarias. En ellos se trabaja fuerza, resistencia y velocidad. El 85% del entrenamiento se hace a pie. Ahora, después de la operación: “Mis entrenamientos están diseñados para no realizar nada de carrera a pie porque no puedo tener impacto, por ello los realizo en la piscina y en la bicicleta”, añade el joven solanero.

Antes de salir a competir cada persona tiene unas manías o amuletos que siempre lleva consigo, en su caso la de hidratarse bien antes de competir, y cuenta con dos amuletos, una medalla que siempre lleva colgada por tener un importante significado y una cinta de la bandera española que lleva en su mano derecha y que comparte con una atleta por el apoyo y confianza que tiene en él.

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Ignacio en el Campeonato de España absoluto de 1500 metros. Año: 2013. Alcobendas. //Fotografía: Ignacio Díaz-Cano

El atletismo, un deporte que le ha dado muchas cosas, entre ellas una filosofía de vida basada en tres pilares: esfuerzo, constancia y paciencia con los que fue capaz de hacer un sueño realidad, formar parte de la selección española: “Esa experiencia de ser el elegido y salir a un gran estadio lleno de gente es inexplicable e increíble” afirma. Un deporte que cada vez está cobrando más importancia en nuestra sociedad y un deportista con el sueño en mente desde hace muchos años de llegar a representar a España en los Juegos Olímpicos de 2020.

Hasta entonces le espera un proceso de recuperación de esa operación y con una cosa muy clara que aplica ante cada obstáculo y antes de salir a competir “el atletismo es muy bonito, por eso  lo más importante es disfrutar del camino” señala.

 

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