Este arte, como algunos lo califican, comienza a tratarse como una disciplina deportiva alrededor de finales de la época del Renacimiento en prácticamente toda Europa. Sin embargo, en etapas anteriores, ya se mostraban indicios del desarrollo de una actividad que hoy en día conocemos como la esgrima. Ejemplo de ello puede ser Italia, en la que la primera obra que hace referencia a esta disciplina lleva por nombre “La Flor de la Batalla” (1410), y no es otra cosa que un manual de combates medievales de carácter transcendental, en el que se muestra una de las presentaciones de todo tipo y clases de batallas más completas de esta época.

Sin embargo, es alrededor del siglo XIX cuando en España finalmente termina por consolidarse, tanto así que en el año 1896 se incluye en los juegos olímpicos. Toda una proeza para la esgrima deportiva que comenzó siendo un arte e incluso un medio de educación.

Este ejercicio cuenta en la actualidad con tres tipos de armas: el florete, el sable y la espada, que se utilizan en los combates  para atacar y embestir al rival. Por supuesto, cada arma tiene sus particularidades, siendo por ejemplo blanco válido de tocado para los que utilizan el florete,  el torso y la barbilla de la careta, para los de espada el área válida es todo el cuerpo, mientras que para los sablistas se considera campo válido de tocado es el torso, la cabeza y los brazos.

Cuenca “a las armas”

Es un hecho que esta práctica deportiva es algo minoritaria aún en Castilla-La Mancha, aunque poco a poco va ganando adeptos. Cuenca era una de las provincias de España, que hasta hace relativamente poco, no contaba con un club oficial en el que se practicara este deporte. Es por ello que hace aproximadamente cinco años se fundó el Club de Esgrima Espadas Colgadas. Este club, que  tiene como objetivos introducir y desarrollar valores como el compañerismo, la nobleza y el respeto hacia el adversario, cuenta ya con aproximadamente 70 componentes, capitaneados por Gabriel Martínez, campeón de España júnior en la modalidad de sable, además de contar en su currículum con una larga formación en la afamada Sala de Armas de Madrid. La maestría de Martínez para esta práctica deportiva ha quedado patente en innumerables ocasiones, donde su sobresaliente trabajo le ha reportado una destacada notoriedad dentro de este mundo. Sin embargo, es desde hace casi cuatro años que tanto los más pequeños como los mayores pueden disfrutar de los conocimientos y habilidades de este amante de la esgrima, que imparte sus clases en el polideportivo San Fernando de la ciudad de Cuenca, en las especialidades de sable y espada. En estas clases, además de una formación dentro de la esgrima, también se intenta fomentar el trabajo en equipo “algo esencial” según palabras de Martínez, para el buen entendimiento entre los participantes.

“Lo importante de este deporte de contacto, más que ganar cualquier campeonato, que obviamente también es la ilusión de la mayoría de los integrantes de este club, es entusiasmarse y divertirse a diario, y eso es lo que intento mostrarles”

Martínez reconoce que al principio “resulta un deporte aburrido, ya que todos parten de cero sin tener mucha idea, por lo tanto tener que aprender algo nuevo les cuesta, sobre todo cuando ya se tiene una movilidad adquirida y definida, como es el caso de gente mayor o incluso adolescentes” pero manifiesta que “al final se convierte en algo muy divertido”. Por otro lado, esta es también una actividad que reporta “multitud de beneficios físicos, como lateralidad, coordinación, reflejos y movilidad”.

esgrimito

Pero como todo, la esgrima también tiene su punto débil, y es que aunque en los últimos años esta disciplina goza de buena salud, aún sigue siendo considerado un deporte minoritario. El motivo según expone Martínez es el “desconocimiento por parte de la población al pensar que es un deporte que requiere de material excesivamente caro, cuando realmente no es así. Hace unos años si era una cuestión complicada porque el propio material lo tenías que adquirir en países como Alemania, Francia o incluso en Estados Unidos, algo que obviamente incrementaba el coste,  pero en la actualidad con la llegada de internet, que facilita la compra, y sobre todo desde que China comenzó a producir  equipaciones de esgrima más baratas, se han multiplicado las posibilidades de trabajarlo y ensayarlo”.

Constancia: sinónimo de recompensa

Pero no todo es coser y cantar, pues la preparación de cara a una competición de carácter oficial y profesional requiere de gran esfuerzo. “A medida que está lejana la competición se mete bastante volumen de carga, de movimientos, de desplazamientos y de trabajo en general y posteriormente, a medida que se va acercando el torneo, se van limando ciertos aspectos, es decir, se quita más carga a la vez que se incluye más táctica y técnica”.

Amparo García García, campeona a nivel regional en dos ocasiones, subcampeona en la Liga Levante en Castellón y una de las integrantes del Club de Esgrima Espadas Colgadas de Cuenca, destaca el “buen ambiente y la gran labor de Gabriel”. García recuerda sus inicios “como una experiencia maravillosa”.

La espadista, quien reconoce que comenzó en esta aventura como “un hobby que quería practicar pero sin intención de quedarme”,  afirma que la esgrima resulta ser “un deporte muy completo que hay que trabajarlo, pero en el que nos apoyamos los unos a los otros y el cual te invita a continuar”.

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Pequeños campeones

Juan Fernández, uno de los componentes más jóvenes, que comenzó en el club para niños de esgrima hace ya cinco años, ha logrado ser campeón de España dentro del grupo de menores de 10 años, en la modalidad de sable. Fernández comenta que la sensación que le provocó ser el ganador “fue de alegría y emoción”. El sablista reconoce que “la gente se extraña cuando digo que practico esgrima, porque es un deporte diferente a los convencionales”.

Por su parte, Ignacio Gascón, doble campeón a nivel nacional dentro de la categoría de M-12 en la especialidad de sable, afirma que “no quería hacer los típicos deportes como son el fútbol o baloncesto y en un anuncio vi que se estaban dando clases de esgrima y se me ocurrió apuntarme, además los inicios para mí fueron muy graciosos porque comenzamos con sables de goma espuma hasta que aprendimos”.

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De su experiencia, ambos destacan que “es un deporte bastante curioso que no solamente consiste en una tarea mecánica, como darle una patada a un balón en el caso del fútbol, sino que hay que pensar cuál es el mejor movimiento o la mejor estrategia, hay que moverse con más agilidad que tu rival y hay que engañarlo”.

La ilusión por continuar y poner en práctica lo aprendido, es algo que se refleja en la cara de estos dos pequeños triunfadores, quienes además de coincidir en que quieren continuar instruyéndose en esta disciplina, advierten que la fórmula del éxito para ganar no es otra que “entrenar mucho y muy duro, que se note que has trabajado para poco a poco ir logrando tus objetivos”.

Asalto tras asalto, los esgrimistas de Cuenca demuestran la tremenda calidad, destreza y talento del que disponen, lo que a su vez permite que la ciudad goce de unos competidores de excelente nivel. Pero la actividad del Club de Esgrima Espadas Colgadas de Cuenca no queda ahí, ya que se ha propuesto como un reto para conseguir, seguir creciendo, o como afirma Martínez “tener más presencia y representación en la competición”. Cuenca pisa fuerte y lo está demostrando.

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