La diferencia en el desarrollo de las actividades marca la rutina de cada gimnasio. En Cuenca hay más de una docena de centros deportivos, donde cada uno suele diferenciarse por una cosa. El GAP es una forma de entrenamiento que desarrolla los Glúteos, el Abdomen y las Piernas, es decir, toda la parte inferior del cuerpo. El objetivo principal es tonificar y fortalecer estas partes que son las más afectadas en la vida sedentaria.

De estos más de doce centros deportivos que hay en Cuenca, destaca como más polifacético Termalia Sport, más grande en extensión y con más posibilidad de actividades. Otros dos nuevos proyectos situados en la zona centro de la ciudad, uno en calle Carretería y otro en calle Colón incluyen este ejercicio pero en máquinas, de forma más estática. Pero lo preferido por la mayoría de mujeres conquenses es el desarrollo de la técnica de GAP en clases colectivas, algo que lleva haciendo Vitae Gym durante siete años, eso sí, con mayor afluencia en mujeres cada año que pasa. En este gimnasio, el 90% de las personas que realizan esta práctica son señoras. El director y monitor de Vitae Gym, Luis Martínez Marco, asegura que cuando empezó con la técnica del GAP en el gimnasio, ningún otro llevaba a cabo este ejercicio entendido de forma grupal. Luis afirma que no ha notado que tenga menos número de personas inscritas desde la apertura de esos dos nuevos centros, ni en GAP ni en otras clases, “sí que es cierto que la gente no es la misma, pero en número tenemos lo de antes, o más”.

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Desde que se empezó con la actividad tuvo mucha acogida, algo que no ha cambiado con el paso del tiempo, ya que en todas las clases suelen rondar las 20 personas, de las cuales 18 o 19 son mujeres, según cuenta Luis. Esto demuestra que las mujeres se preocupan más por tonificar y endurecer que de coger volumen como puede hacer la mayoría de los hombres, sobre todo los jóvenes. Vanesa Jarque asiste a GAP desde hace un año y medio aproximadamente, y asegura que probó porque se lo recomendaron y ya no le gusta hacer otra cosa. “Al principio es un poco duro porque son ejercicios en la misma zona durante toda la hora que dura la clase, pero cuando te acostumbras notas resultados muy pronto”, declara Vanesa.

La clase grupal

Las clases empiezan con un pequeño calentamiento general de las partes principales del cuerpo, después se realizan los ejercicios normalmente en series, con repeticiones del mismo movimiento y aumentando su intensidad, sin dejar una parte muy importante de estiramientos durante los cinco minutos finales. Para no resultar rutinario, “los ejercicios que veo que les gustan a las chicas, los intercalo a lo largo de los tres días de la semana que doy las clases”, afirma Luis. Cada año aproximadamente, Martínez enfoca las clases de diferente manera. Por ejemplo, el año pasado empezó a dar los ejercicios en un step, algo que encantó a las chicas y que lo siguen haciendo cada viernes. Por el contrario, comenta Luis que el año anterior combinó el GAP con movimientos de baile (bachata y salsa) y no gustó tanto, por lo que lo retiró. Además, para cambiar y resultar más interesante, unos días hace los ejercicios con pelotas, otros con pesas, otros con cintas, además del step.10413413_847660958587039_4590537629256730156_n

En términos generales, las clases son aeróbicas, con muchas combinaciones de movimientos, al contrario de lo que se venía realizando para desarrollar las piernas y los glúteos, que era en máquinas y realizando repeticiones de un mismo movimiento e ir rotando en diferentes máquinas para desarrollar tanto gemelos, isquiotibiales, parte interna de los muslos, etc. Se otorga mucha importancia a la respiración en sus clases. Controlar la inspiración y la espiración son puntos clave para un desarrollo correcto de los ejercicios. Atiende a las características particulares de cada una, y corrigiendo las posturas para el trabajo de la clase. Según afirma Martínez, “hay que tener en cuenta las condiciones de cada persona ya que unas personas están más preparadas para hacer más repeticiones, a coger más peso, o a coger el ritmo de la clase mejor que otras”.

Beneficios

Entre los beneficios de practicar GAP se encuentra como principal la tonificación y el refuerzo de los músculos inferiores del cuerpo, pero tiene un componente muy importante, y es el favorecimiento del correcto flujo sanguíneo a las extremidades, según atestigua Luis. Por otro lado, con los movimientos que se realizan en las clases se corrigen muchos las posiciones. “Paso mucho tiempo sentada en el trabajo y me duele la espalda y en particular las cervicales, empecé a venir y me encuentro mejor porque he corregido la posición de sentarme” afirma Verónica, otra chica que asiste a clases de GAP desde hace tres años.

Otro de sus beneficios es el endurecimiento del suelo pélvico, lo que ayuda en mujeres de edad más desarrollada en la contingencia de orina. Es una zona muy difícil de trabajar porque requiere mucho esfuerzo y constancia, pero obtiene muy buenos resultados según hablan algunas participantes. “Además de eliminar grasa en las famosas cartucheras que siempre viene bien, lo que más valoro es que me encuentro mejor físicamente para desarrollar otras actividades diarias”, cuenta Vanesa. La motivación para venir es vital, y Luis dice que es también tarea suya trasmitir las ganas para que a las chicas les guste venir. Porque en una clase así, no sólo se gana físicamente, si no también psicológicamente.

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Irene Gonzalez

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