Felipe Maraña Marco, más conocido por Felipe Sahagún, es un periodista leonés especializado en política internacional. Ha dedicado toda su vida a los medios de comunicación. Diario informaciones en Londres, RNE, TVE, o el diario El Mundo son algunos de los medios que han contado con su presencia. Una larga trayectoria que ha compaginado con el ámbito de la docencia en la universidad Complutense de Madrid donde gracias a su dedicación y constancia se ha ganado el respeto de sus alumnos, unos futuros periodistas que lo definen como “un pozo de sabiduría sin fondo”

P: Felipe Maraña, Sahagún o Luis Oz son alguno de los nombres por los que se le conoce. ¿Cuál ha sido el motivo de utilizar pseudónimos en su profesión? ¿Cuál de todos creé que le describe mejor en el campo de batalla del periodismo?

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Felipe Sahagún presentando una conferencia. // Fuente: periodismointernacionaldigital.wordpress.com

R: Con Felipe Maraña, mi nombre y apellido,  sólo he firmado algunos artículos de mis primeros años en periodismo y artículos académicos. Empecé a utilizar el medio pseudónimo de Sahagún (el pueblo leonés donde crecí y donde vivieron mis padres desde 1956) cuando, al irme a Nueva York como becario Fulbright y corresponsal de Informaciones en 1976, me sugirió el entonces responsable del programa Fulbright en España que firmara con pseudónimo mis artículos. Hasta hoy. Luis Oz tiene un origen distinto. Cuando nace El Mundo y me proponen escribir una crítica de radio semanal, pensamos que era preferible utilizar un pseudónimo ad hoc… Ese día estaba comiendo en Madrid con el escritor israelí Amos Oz y no lo dudé: oz me suena a la hoz de segar centeno de mis abuelos, pero con menos filo, con menos hiel. Me gustó.

¿Cómo definiría usted el periodismo internacional?

No hay dos medios ni dos periodistas iguales y cualquier generalización siempre resulta simplificadora y falsa. Alguno de los mejores maestros lo definió como “lo que cada jefe de internacional decide cada día que es internacional”.  En un mundo donde la frontera entre interior y exterior se ha difuminado, no me parece una definición tan descabellada. Si buscamos una respuesta más académica,  volvería a los criterios de internacionalidad de Roberto Mesa, aplicándolos  a la noticia: localización, actores y trascendencia.

¿Cuándo decidió dedicarse al periodismo internacional?¿Fue por vocación o por obligación?

No lo tengo claro, pero imagino que los telediarios de la CBS de W. Cronkite que veía cada tarde en mi primer año en los EE.UU. como becario AFS (American Field Service) en un pueblo perdido de Wisconsin en el curso 70-71 algo tuvo que ver. Vietnam, protestas en las calles, el sueño americano…. en fin.  El idioma supongo que también influyó.  Fue claramente por vocación.

 Cursó gran parte de sus estudios en EE.UU y además fue corresponsal de Radio Nacional de España allí en el año 1976. ¿Por qué Estados unidos y no otro país?

Creo que ya lo he adelantado. Mi primera experiencia de corresponsal fue Londres, sustituyendo a Julián Martínez. Cuando me concedieron la Fulbright era redactor de internacional en Informaciones y propuse al director, Jesús de la Serna, que me nombrara corresponsal durante el tiempo que iba a estudiar en Columbia, Nueva York. Gracias al apoyo de personas como Félix Pacho, subdirector del periódico, y de Víctor de la Serna, aceptaron. Lo de RNE vino después. El corresponsal de RNE, Cirilo Rodríguez, que acabó siendo una especie de hermano mayor mío en Nueva York, y en España hasta su muerte, me propuso un día que le sustituyera porque se sentía faltal, lo hice y acabé haciéndolo durante muchos meses. Por cierto: Jesus de la Serna me dijo que no le parecía bien que utilizara en RNE el mismo pseudónimo que en Informaciones y lo cambié, sólo para la radio, y sólo en Nueva York, por Jesús del Río. Del Río debe ser mi sexto apellido y Jesús, el nombre de uno de mis hermanos.

Además del inglés ¿qué otros idiomas crees necesarios para el periodismo internacional?

Lo importante es ser  buen periodista. Si, además, se tiene una o varias carreras universitarias y se dominan varios idiomas, mucho mejor. Sin inglés y francés, es difícil manejarse en el mundo. Son, por ese orden, los dos idiomas internacionales desde hace siglos, de modo que conviene manejarlos. Por otro lado, se puede ser un analfabeto en diez idiomas y un sabio con uno, pero es lo excepcional, no la norma.

 Además de trabajar en diversos medios de comunicación, ha pasado gran parte de su vida laboral dedicada a la docencia. ¿Por cuál de los dos ámbitos se decantaría?¿Cree que es necesario que un docente haya trabajado en medios de comunicación para impartir con mucho más conocimiento de causa sus asignaturas?

¿Gran parte? No. He estado toda mi vida en la universidad y en la profesión: desde 1973 sin interrupción: primero como estudiante y luego, desde 1980, como profesor. Nunca he dejado ninguna de las dos actividades. Ha supuesto muchos sacrificios y renuncias: a dinero, a cargos, a tiempo libre… También me ha proporcionado lo que sólo es posible compatibilizando las dos cosas: profundidad, rigor y sistematización en el estudio de los temas internacionales, y atención permanente a la última hora, a la actualidad más inmediata. Para mí, un profesor de periodistas que no vive el periodismo desde dentro es como un médico que no conoce un hospital. Absurdo. Por ello, quienes exigen incompatibilidad entre ambas actividades me parecen enanos mentales o, peor, ignorantes supinos.

 Usted afirma en su libro De Gutemberg a internet que “la principal fuente de riqueza en la actualidad es la información y el recurso principal de los actores internacionales para avanzar sus intereses es una ciudadanía lo mejor informada y educada posible”. ¿Cree que a día de hoy la mejor arma para los actores internacionales es una ciudadanía informada y educada o por el contrario lo que quieren es hacer que el pueblo sepa solo lo que ellos quieren?

Mantengo y reitero lo que escribí. No veo contradicción alguna entre la información como principal fuente de poder y herramienta o medio imprescindible de las democracias, y el empeño de toda autoridad en ocultar lo que le perjudica para mantenerse en el poder y preservar sus privilegios.

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Felipe Sahagún entrevistando a Margaret Thatcher. // Fuente: RTVE

 Durante todos sus años de labor periodística ha tenido que entrevistar a personajes importantes como Margaret Thatcher. ¿Cómo se prepara un periodista internacional para entrevistas de esta talla?

Depende del tiempo disponible, del conocimiento del tema… Hay que documentarse, hay que hablar con gente que conozca bien al personaje, leer sus escritos, seguir sus acciones, estudiar detenidamente su trayectoria, sus virtudes y sus defectos. Nada nuevo bajo el sol.

En alguna ocasión ha afirmado que “las dificultades económicas han obligado a los medios a recortar el presupuesto en información internacional y, a muchos de ellos, a reducir las corresponsalías”.¿Cómo solventan los medios esta carencia de información internacional?

Cada uno lo hace como puede. Creer que en Internet lo tenemos todo sin movernos de casa y sin gastarnos un euro es un grave error. Lo que lees hay que contrastarlo sobre el terreno y sólo dos ojos, dos oídos y dos piernas pueden hacerlo. Internet ayuda, pero nunca puede sustituir al corresponsal.Creer lo contrario empobrece la información.

Según afirma en uno de sus libros en una sociedad internacional con cambios tan bruscos, los medios de comunicación se ven obligados a mover constantemente a sus corresponsales quienes acaban perdiendo así sus raíces y convirtiéndose en jinetes de una tropa ambulante para la que es mucho mas importante estar que ser. ¿Cree usted que ahora se apuesta más por el periodista todoterreno que por el periodista especializado?

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Portada de uno de los libros de Felipe Sahagún. // Fuente: Propia

Esa reflexión no la hacía sobre corresponsales sino sobre la figura del enviado especial como sustituto del corresponsal permanente. El periodista que cada día, semana o mes tiene que escribir de temas, mundos o personajes completamente diferentes no podrá conocer a fondo ninguno de ellos.  Llegar a una crisis, informar durante unos días y largarse a la siguiente no es el mejor sistema para cubrir adecuadam
ente, con causas y consecuencias, ningún conflicto.

Siguiendo las palabras del filósofo Jaime Balmes, al que cita usted en varias ocasiones, uno de los errores de los seres humanos es el de creer que el que tiene talento, lo tiene para todo. Continúa afirmando, que lo normal es que cada persona sea sobresaliente en una cosa, mediocre en otras muchas y negados para otras más. ¿Hay alguna rama del periodismo para la que usted se vea negado y no tocaría jamás?

El corresponsal, por su naturaleza, tiene que escribir de todo lo que es importante o noticioso en su país o región. Al mismo tiempo, es obvio que los humanos somos seres bastante limitados y difícilmente hay tiempo para conocer a fondo muchas cosas. Se puede intentar y, salvo que seas un genio, quedarse siempre en la superficie de las cosas. Lo normal es que dediquemos la mayor parte de nuestro tiempo y esfuerzo a una actividad o ámbito de la vida o de la ciencia. Supongo que soy negado para muchísimas cosas.

A los periodistas nos fascinan los acontecimientos, pero no sus causas. ¿Cree usted que en la actualidad los medios de comunicación siguen llevando a cabo esta dinámica para informar sobre los sucesos internacionales?

Nunca se debe generalizar como se hace en la pregunta anterior. Hay de todo. Depende de los medios, de los periodistas y de los días. Muchos medios hacen un trabajo magnífico. Otros, pura bazofia.

Desde su experiencia ¿qué consejos le daría a un estudiante de periodismo que quiere especializarse en el ámbito internacional?

Estudia Historia, Literatura, Economía internacional y Relaciones Internacionales, además de periodismo. Estudia idiomas. Y viaja lo más que puedas. A partir de ahí, trata de poner un pie lo antes posible dentro de un  medio con sección de internacional, lucha para tener un sitio en la sección y el resto, si te dejas la piel, pides poco y te entregas por completo al trabajo, te llegará.

Como hemos podido ver la crisis y el infoentretenimiento han afectado a todos los sectores. ¿Cuánto daño creé que han hecho estos dos fenómenos al periodismo internacional?

Han hecho y siguen haciendo mucho daño al periodismo: al nacional, al local, al internacional y a todos los demás. Lo simplifica, lo frivoliza y lo distorsiona. El info… no es periodismo, es circo. Confundirlo es peligroso siempre.

Prensa, radio, televisión, o los infinitos medios que nos brinda Internet. ¿Por cuál de ellos se decanta usted para mantenerse informado sobre el ámbito internacional? 

No tiene sentido discriminar. Yo empecé en el periodismo escrito, pasé a la radio, luego a la televisión y hoy hago un  poco de todo, sobre todo en el periodismo digital, que combina todos los anteriores.

¿Qué dieta diaria recomienda leer a un periodista para estar al día en el ámbito Internacional?

La dieta diaria para estar informado de lo que pasa en el mundo dependerá del lugar y de la zona que te interese seguir. Yo me levanto siempre con las agencias, luego me detengo en los grandes medios occidentales, como el NYTimes, el FTimes, LeMonde, BBC, Guardian, Der Spiegel… Y de ahí paso a los principales think tanks: CFR, Brookings, Foreign Policy Assoc, CSIS, IFRI, Rielcano, Fride, Cidob,  Alternativas…..

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