La Organización Mundial de la Salud (OMS) «clasificó el consumo de carne roja como probablemente carcinógeno para los humanos» con esta información nos topamos el pasado día 26 de octubre, cuando ésta, a través de su Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), vinculaba el consumo de carne roja con el riesgo de padecer esta enfermedad. De la misma manera, consideraba que «el consumo de carne procesada causa cáncer colorrectal».

El comunicado de la OMS, lejos de quedarse en una mera recomendación, encendió todas las alarmas. Los medios se hicieron eco de la noticia y la inquietud comenzó a instalarse en la sociedad.  Numerosos diarios mostraron esta información en portada y en sus versiones online elevando la noticia a un grado de desconcierto que dio pie al revuelo social. ¿Qué pasará ahora? ¿No podremos comer carne?

Titulares de periódicos impresos y online / P.L. y M.C.
Titulares de periódicos impresos y online / P.L. y M.C.

Que el consumo continuado de carnes rojas y procesadas es perjudicial para la salud ya lo sabíamos. No obstante, el informe de la OMS advertía de que “el consumo de 50g diarios de carnes procesadas incrementa un 18% el riesgo de sufrir cáncer de colon”, y este hecho, a pesar de estar de sobra asumido por los ciudadanos, inyectaba la semilla del recelo y la inseguridad; lo que podría dar lugar a que germinara un problema, la crisis de la industria cárnica. Una industria que genera el 2% del Producto Interior Bruto (PIB) nacional y el 14% del aporte del sector de la industria al PIB, conforme subraya la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España.

Datos OCDE-FAO / P.L y M.C
Elaboración propia a partir de datos OCDE y FAO

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en el informe “Perspectivas Alimentarias” de 2015, estima que en el período 2014-2015 el consumo humano per cápita de carne en el mundo es de 43,3 kg/año. Según el Informe Anual sobre Alimentación de 2014 del Ministerio de Agricultura, el consumo medio en España es de 51 kilos al año, muy por encima de lo que indica la dieta mediterránea, 100 gramos de carne al día pero recomienda no hacerlo a diario.

Australia y Estados Unidos encabezan la lista de países más consumidores de carne del mundo durante el año pasado, según apuntan los datos de Perspectivas Agrícolas 2015-2024 de la Organización para la Colaboración y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la FAO. Este estudio tiene en cuenta sobre todo los países de la OCDE, analizándolos de forma detallada, mientras que de la Unión Europea expone una cifra global.

 Han sido muchas las organizaciones y empresas del sector que se han pronunciado tras estas informaciones, defendiendo las ventajas de la carne y haciendo referencia a las recomendaciones que la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) ha mantenido durante estos años, que “el consumo debe ser moderado, de no más de dos veces por semana”.

En nuestra región, empresas cárnicas como Frimancha, Cárnicas Guerrero, Cárnicas Villacuenca o Incarlopsa, han querido mostrar su descontento ante la forma y el contenido del comunicado de la OMS. Desde Cárnicas Guerrero se quejan de la manera y del extremo al que se ha llevado la noticia. “No estamos de acuerdo con estas informaciones, ya que se han dicho de muy mala manera y no han dicho nada que no se supiese ya”, concluyen. “Vamos a dejar pasar el temporal”, expresan desde Frimancha. Además, todos coinciden en afirmar que este hecho se ha reflejado en las ventas pero no de manera significativa, “nada dramático”, explica esta empresa.

Hamburguesas carnicería/ P.L. y M.C.
Producto cárnico procesado / P.L. y M.C.

Expertos en nutrición justifican los datos aportados por el IARC, ya que el problema generado no radica en la propia información que se ha dado sino en la forma de interpretarla y transmitirla. “Quizás se han podido malinterpretar las expresiones o términos que utiliza porque el informe lo único que hace es categorizar la evidencia científica, es decir, si hay suficiente evidencia científica o no; identifica el riesgo, pero no dice cuánto cáncer se puede producir por consumir este tipo de alimentos” , afirma Ángeles Carbajal, profesora titular de nutrición de la Universidad Complutense.

Carbajal insiste en que la forma en la que se ha tratado este asunto no ha sido la más adecuada puesto que desde un principio se creó una alarma social, aunque la comunidad sanitaria y científica del campo de la nutrición aclararon las cosas rápidamente para acabar con las especulaciones. La profesora sostiene que “no cabe duda que en situaciones como estas debemos ser especialmente cuidadosos porque el perjuicio que una información no del todo correcta puede ser grande sobre todo en cuestiones tan cotidianas e importantes como la alimentación”.

Un alimento esencial

La carne roja es un alimento indispensable en la dieta humana. Expertos en nutrición y médicos la recomiendan por formar parte de la dieta mediterránea que la UNESCO consideró en 2013 un elemento de la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La dieta mediterránea es ‘marca España’ y una referencia en cuanto a una  alimentación sana y equilibrada, ya que esta incluye productos como el aceite de oliva, frutas y verduras, pescado, lácteos y carne, entre otros. La Dieta Mediterránea es “una valiosa herencia cultural que representa mucho más que una simple pauta nutricional, rica y saludable. Es un estilo de vida equilibrado que recoge recetas, formas de cocinar, celebraciones, costumbres, productos típicos y actividades humanas diversas”, explica la Fundación Dieta Mediterránea.

Las carnes rojas poseen un alto contenido de proteínas, minerales, vitaminas, grasas y agua, elementos esenciales para el correcto funcionamiento del organismo. “No debemos demonizar un alimento en concreto, y más si tenemos en cuenta que la carne roja también tiene beneficios nutricionales, por su contenido en proteínas de alto valor biológico, hierro, zinc y vitaminas del complejo B”, expone la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), y aclara que “es el patrón alimentario de forma global el que condiciona riesgos para nuestra salud”.

La OMS ofreció datos objetivos y comprobados científicamente pero “esto no quiere decir que las personas que comen carnes procesadas de forma moderada vayan a morir de cáncer, como tampoco es cierto que todas las personas que fuman algunos cigarrillos diariamente vayan a morir por cáncer de pulmón”, añade Carbajal. La única regla que debemos cumplir es la que prescriben los médicos. Como ya decía Aristóteles, la virtud se encuentra en el punto medio entre dos extremos malos, el uno por exceso y el otro por defecto. En el caso de la carne de si debemos o no debemos seguir consumiendo este producto, la respuesta la encontramos en el punto medio, es decir, no debemos dejar de consumirla por los beneficios que nos aporta pero su consumo reiterado podría afectar a nuestra salud.

Reportaje realizado por Paula López y Marta Calleja.

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