Por Paola Rojas y Cristina Belmar

día mundial de la televisión, 21 de noviembre

españa, el tercer país de la u.e que más consume televisión por detrás de portugal e italia

“La televisión es maravillosa. No sólo nos produce dolor de cabeza, sino que además en su publicidad encontramos las pastillas que nos aliviarán” Ruth Elizabeth Davis, actriz de teatro, cine y televisión norteamericana. Citas como estas explican la importancia que tomó el que es considerado el medio de comunicación rey, la televisión. Un invento que se presentó como solución para los problemas cotidianos del pueblo, pues todo se podría encontrar en la televisión. Un invento que ha conseguido atraer y mantener a una comunidad fiel a ella y a sus preciados contenidos llenos de entretenimiento, información, cultura y ocio.

[Los días 21 y 22 de noviembre de 1996 fueron los elegidos para la celebración del primer Foro Mundial de la Televisión->http://www.un.org/es/events/televisionday/]. En este, se reunieron las figuras destacadas de los medios de comunicación para discutir la importancia creciente de la televisión en el mundo actual y para considerar un cooperación mutua mayor promoviendo los intercambios mundiales de programas para la pequeña pantalla, centrados en cuestiones como la paz, la seguridad, el desarrollo económico y social y la promoción del intercambio cultural. Con la celebración de este día mundial dedicado a la televisión, vemos como esa comunidad creada en sus inicios no solo se ha mantenido, sino que ha crecido exponencialmente a lo largo de los años convirtiéndose gradualmente en el medio de comunicación más influyente en el desarrollo de diferentes patrones de comportamiento de las audiencias. Son miles de millones de espectadores diarios y fieles con los que cuenta la llamada “caja tonta”.

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Sin embargo no todo fueron éxitos ni alegrías prematuras. En esos años 50 de la historia española, donde el medio de comunicación por excelencia era la radio, pocos eran los que veían futuro a ese nuevo “aparatejo” que en 1956 empezaba a desarrollarse en España. Sin saber que en poco tiempo sería la madre de todos los medios de comunicación existentes y el referente principal para la población consumidora de información y entretenimiento.

Ya lo decía el refrán, los inicios nunca fueron fáciles. La televisión sabe lo que significa esto. En un país como España, donde el poder adquisitivo estaba en mínimos cuando penetró este medio, pocos eran los que podían permitirse el lujo de tener un televisor propio. Pero poco a poco, con ayudas por parte del Estado proporcionando ayudas como financiamientos para comprar televisores, las raíces de este medio se tornaron fuertes y empezó un gran crecimiento que hasta día de hoy no ha cesado. El impacto que ha tenido este medio en cada individuo ha sido crucial en la forma de comunicación entre mass media y el espectador. Antonio Aniorte, profesor de periodismo en la UCLM y periodista en Televisión Torrevieja y TVT Radio, abala este hecho y afirma que «a través de la pantalla hemos sido testigos de los grandes momentos de la historia de nuestro país y del mundo, gracias al poder de la imagen»

Como en todo hecho histórico, hay un antes y un después. El modelo televisivo propio de los años, 60, 70 y 80 del siglo pasado poco tienen que ver con los que están presentes actualmente. Los objetivos que se buscan hoy en día con este medio no son los mismos que se buscaban priorizar en el ayer. Hoy se antepone el beneficio económico sobre cualquier otro aspecto, hecho que condiciona totalmente la parrilla televisiva presente en las televisiones de cada país, excepto en los canales públicos donde prima el servicio de información pública al alcance de todos, en el caso de España lo vemos con el canal televisivo público TVE.

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La implantación total que se buscaba para la televisión para lograr la mayor recompensa económica se ha conseguido con creces en España, donde el consumo televisivo, con más de cuatro horas diarias, le hacen estar entre los países de la U.E que más televisión ven, por detrás de Italia y Portugal, según un estudio comparativo realizado por Aegis Media Expert. Pero no solo el modelo tradicional de televisión se ha hecho un hueco entre los consumidores. Hoy en día nos encontramos con el fenómeno de la televisión social, que se presenta como un modelo alternativo de consumo televisión a través de las redes sociales e Internet.

{{{La televisión social.}}}

[Según la sexta oleada del estudio Televidente 2.0,->http://es.slideshare.net/TCAnalysis/televidente-2012-informe-ejecutivo] que analiza la evolución en el consumo de contenidos audiovisuales en relación a diferentes pantallas, “el uso simultáneo de otro dispositivo cuando se está viendo la televisión se ha convertido en un hábito consolidado. El 51% de los internautas afirma utilizar otro dispositivo (ordenador, smartphone o tablet) de manera habitual cuando está viendo la televisión. Esta pauta es más frecuente entre los jóvenes entre 18 y 24 años”. [En la séptima oleada del estudio Televidente 2.0->http://es.slideshare.net/TCAnalysis/informe-publico-televidente-11102013] nos encontramos con un crecimiento del 13% respecto al informe del año anterior. Así pues, se confirma que 6 de cada 10 poseedores de Smartphone lo emplean de manera habitual cuando están viendo televisión. El uso de tablets también ha subido, pasando de un 28% a un 39% de consumo.

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Erika Fernández Gómez, profesora de Comunicación en la Universidad Internacional de la Rioja, nos cuenta que la televisión social española y la de otros países europeos son similares respecto a la gran actividad enfocada a los programas de telerrealidad, que son lo más comentado. Por ejemplo, el año pasado en España lo que más destacó fueron los programas de entretenimiento de la Voz y Gran Hermano. A nuestra pregunta respecto a si ha influido este nuevo tipo de televisión en la parrilla televisiva en España, Erika afirma que sí. A las cadenas no le importan solo los audímetros, sino también ser líderes en audiencia social. La repercusión de esta televisión social se puede ver por ejemplo en Estados Unidos donde, a través de la petición de usuarios en redes sociales, se han renovado diversas series. Ahora la televisión hace partícipe a sus espectadores con este nuevo modo de hacer tele. Les incluye en esa comunidad televisiva donde la opinión y los gustos de las personas se tienen en cuenta.

{{Cada país presenta un modelo televisivo concreto.}}

Cabe señalar que cada país ha adoptado el modelo televisivo que más se adecúa a sus propias características. El sector audiovisual es de los principales sectores donde se invierte y donde se encuentran grandes beneficios, con lo cual cada país buscará tener uno potente y con bases fuertes. La televisión es una mina de oro, y eso, lo saben todos. En el caso de España, el modelo televisivo se basa en la [programación del entretenimiento, cultural e informativo->http://www.abc.es/cultura/libros/20131104/abci-espaa-pais-alto-consumo-201311041400.html]. Se invierte en tener entretenidos a sus espectadores, que no se aburran y recurran a ella a diario. La parrilla televisiva, o de programación, de España cuenta con unas características propias y otras comunes con otros países de la Unión Europea.

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{{Características propias del modelo televisivo español.}}

Entre los rasgos definitorios de nuestro modelo de televisión, nos topamos con unas zonas horarias peculiares donde [ los programas y series de mayor audiencia ->http://www.elimparcial.es/noticia/144067/] como La Que se Avecina en Telecinco, El Hormiguero en la Sexta, Isabel en la 1, Sálvame: diario en Telecinco o los Informativos, entre otros, se emiten a partir de las 22:00 horas. Horarios desmesurados que afectan a la productividad de los trabajadores españoles, aumentando el estrés y aumentando el cansancio.

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Por ello, desde la Comisión Nacional de Racionalización de los Horarios, se reclama que las televisiones adelanten el inicio de sus programas de máxima audiencia. Ignacio Buqueras, Presidente de la Comisión Nacional, nos señala que “las parrillas de todas las cadenas, tanto públicas como privadas, están condicionadas por el temor de sus directivos a la pérdida de audiencia. Eso hace que sean absolutamente irracionales: cada vez terminan más tarde, cada vez alargan más el llamado ‘prime time’… Considero, en cambio, que si todas las televisiones se pusieran de acuerdo en adelantar su programación, la audiencia estaría repartida en la misma proporción, a la vez que nos ayudarían a conseguir la racionalización de horarios que España necesita en todos los ámbitos –profesional, educativo, familiar…– Nuestras reuniones con UTECA, entidad que agrupa las televisiones privadas, están en esta línea. Al igual que con las públicas, empezando por RTVE. El próximo miércoles, día 19, celebramos en ella un Pleno de la Comisión Nacional”. Asimismo, Buqueras defiende que, al promover ese adelanto horario, que supondría un considerable ahorro energético y económico, las empresas de televisión mostrarían su solidaridad con la sociedad, fuertemente preocupada por el medio ambiente y la crisis económica.

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<quote>El modelo televisivo de los países de la U.E es el que España debería seguir en cuanto a horarios.</quote>

Entrando en una comparativa entre España y países de la U.E como Francia o Alemania, nos encontramos con que sus horarios están equilibrados y que no afectan de forma negativa a su parrilla. Los informativos de máxima audiencia van desde las 18:00 hasta las 20:00, mientras que España empieza los suyos una hora más tarde, retrasando una vez más el resto de programación. Desde la Comisión Nacional de Racionalización de Horario se busca que los informativos se emitan en España de 19:00 a 20:00 horas y que los programas de máxima audiencia terminen antes de las 23:00. “Nuestra singularidad horaria en materia de televisión contribuye a que el español duerma de media casi una hora menos que el europeo -53 minutos-, lo que ocasiona problemas de salud, baja productividad, alta siniestralidad laboral y de tráfico, elevado fracaso escolar…etc” afirma Ignacio Buqueras.

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{{Similitudes entre la televisión española y la del resto de países europeos.}}

Entre los rasgos compartidos entre España y el resto de Europa nos topamos con unas parrillas televisivas similares. Nos encontramos con un común denominador que son las series de ficción, seguidas de los programas de entretenimiento, informativos, debates…etc. [En un artículo de El País->http://cultura.elpais.com/cultura/2013/09/03/television/1378208444_967555.html] observamos que en Reino Unido predominan los grandes shows como Factor X y las series como Downton Abbey. También están presentes los informativos siendo los de la BBC los más vistos. En Portugal, fuera del fútbol, las preferencias de los portugueses a la hora de ver televisión están claras. En los días de diario, mandan las telenovelas. Pero los fines de semana la cosa cambia y el espectador se inclina por los realities. En Alemania las series también triunfan, ejemplos como Tatortarrasca son un éxito seguro para la televisión alemana. Los debates políticos de Günther Jauch triunfan cada domingo en la primera cadena ARD y los sábados son dueños de programas de entretenimiento como Qué apostamos. En Italia la audiencia se encuentra más fragmentada lo cual hace que las cadenas peleen de forma voraz por los espectadores. Por último, en Francia, con una industria audiovisual fuertemente subvencionada y amparada por el Estado tierra fértil para las series televisivas producidas en EE UU, que representan el 55% del consumo. Entre ellas, El mentalista que acapara los picos de audiencia.

En definitiva, observamos como la televisión, desde sus inicios, hasta el momento actual, se ha ido adaptando a las necesidades del público. Unos espectadores que cada vez se muestran más conforme con lo que consumen a diario sin pararse a pensar en la cantidad de información que ingieren al día. A través del entretenimiento la televisión encuentra su fuente de poder. Sabe llegar a todos sus espectadores independientemente de si lo hace de manera moral y correcta, obteniendo los mejores resultados posibles. La oferta televisiva con la que contamos hoy en día no es el reflejo de esos programas del siglo pasado donde, tanto el formato como el contenido, dista mucho al presente hoy en día. La parrilla televisiva española ha sido dictada por los grandes conglomerados mediáticos. Son quienes deciden qué se ve, a qué hora y cómo. La forma de televisión del siglo XXI nos ha sido impuesta y, por los estudios realizados, poco parece importar ya que el consumo televisivo diario en nuestro país se encuentra en el tercer puesto entre todos los países de la U.E con un total de más de cuatro horas diarias frente al televisor.

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