Hoy se celebra en nuestro país el Día de las personas sin hogar. Este tema es uno de los más problemáticos para España ya que cada vez hay más personas que están viviendo en la calle.

Según FEANTSA (Federación Europea de Organizaciones Nacionales que trabajan con Personas Sin Hogar), las personas en situación de sin hogar las define de esta manera: “Aquella persona que no puede acceder, o bien conservarlo, a un alojamiento adecuado, adaptado a su situación personal, permanente y que le proporcione un marco estable de convivencia, ya sea por falta de recursos, ya sea por dificultades personales o sociales para llevar una vida autónoma”.

Foto propia / Cartel de la Campaña 'Nadie Sin Hogar' 2015
Foto propia / Cartel de la Campaña ‘Nadie Sin Hogar’ 2015

Este tipo de personas necesitan ayuda, por ello Cáritas Española con la colaboración de FACIAM (Federación de Asociaciones de Centros para la Integración y Ayuda a Marginados), la fePsh (Federación de entidades de apoyo a las personas sin hogar), la Xarxa d’atenció a persones sense llar y la plataforma BesteBi organizan desde el año 2010 la Campaña de las Personas Sin Hogar, denominada “Nadie sin hogar”. Según las palabras de una persona sin hogar, “Cáritas me sirve de gran ayuda, yo siempre acudo aquí para que me ayuden sino fuese por ellos mi situación sería muy diferente”.

Con esta campaña se pretende reclamar que nadie viva en la calle que nadie viva en alojamientos de emergencia por un tiempo más allá del necesario o que nadie salga de una institución sin opción de vivir en una vivienda. Es decir, nadie puede verse obligado a estar en la calle por falta de servicios, al igual que nadie debería vivir en un albergue, por ejemplo,  más tiempo de lo necesario ni tampoco abandonar una institución (un hospital o prisión, por ejemplo) sin elección de quedarse en un alojamiento adecuado.  Como es el caso de la persona sin hogar entrevistada: “Yo acabo de salir de la cárcel y no tengo nada, estoy viviendo en la calle porque no me queda otra opción”.

Todos formamos parte de la sociedad, no existe dos niveles de ciudadanos. Todos somos iguales ante la ley al igual que todos tenemos una dignidad que no depende de los ingresos, ni del status, ni de la clase social. Sin embargo, no percibimos la situación de miles de personas que se encuentran en exclusión social. Y si no hablamos de ellas ni nos acordamos, este problema va difuminándose hasta parecer que no existe.  Por ello, se necesita responsabilidad y compromiso para poder construir una comunidad solidaria y justa. Como bien dice Óscar, trabajador social de Cáritas en Cuenca: “Apostamos por el bien común desde el ser y trabajar juntos, frente a los posibles intereses y beneficios individuales”.

Según las entidades sociales existen, aproximadamente, 40.000 personas que no tienen hogar. De tal cantidad de personas, hubo 22.938 personas que fueron atendidas en centros de alojamiento y restauración, según un informe de 2012 recogido por el INE. No obstante, en Europa hay 400.000 personas en la calle, según FEANTSA. El único país que ha reducido el número de personas sin techo es Finlandia, en todos los demás países ha ido en aumento. Son datos realmente alarmantes.

Todo esto conlleva a que la situación social en España siga empeorando. Según el VII Informe FOESSA, entre los años 2007 y 2013, la exclusión social ha aumentado. El porcentaje de las personas que están en este tipo de situaciones ha pasado de ser el  16,3% a ser el 25,1%. Además, existe un total de 11,7 millones de personas en nuestro país que están en diversos procesos de exclusión social. El tema laboral también afecta en la exclusión social ya que existe un 75,6% de hogares donde reside una persona desempleada y se encuentra en este tipo de situaciones, es decir, el índice de exclusión es cuatro veces mayor que cuando en una vivienda vive una persona con trabajo.

Por otra parte, la situación de la vivienda en España también afecta. En nuestro país son 3.443.365 las viviendas que se encuentran vacías y 332.000 personas las que están inscritas a la solicitud de viviendas públicas, sin embargo esta cantidad de personas siguen viviendo en la calle. En suma, en el año anterior hubo 68.091 desahucios o lo que es lo mismo hubo un aumento del 1,3% con respecto al año 2013, según el Consejo General del Poder Judicial. ¿Por qué ocurren este tipo de situaciones? Una de las causas es que cada vez hay menos familias que tienen la posibilidad de pagar todos sus gastos de la vivienda. Por el contrario, el 9,2 % de familias no pueden hacer frente a los gastos básicos de su vivienda, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida 2013. Este tipo de situaciones han crecido tanto que comunidades como Castilla-La Mancha han puesto en marcha seis oficinas antidesahucio. Como bien dice la persona sin hogar entrevistada anónimo: “a mí me dan 250 euros  al mes, ¿dónde voy yo con ese dinero? No puedo meterme en un alquiler de 200 euros.”

Posibles soluciones

Ya hemos visto que la tasa de pobreza aumenta al mismo tiempo que la exclusión social, la dificultad de acceso a la vivienda incrementa al igual que el acceso a los derechos básicos garantizados actualmente. Pero a todo esto hay que intentar poner una solución, hay que frenar este tipo de situaciones. Según Oscar, “desde la Campaña ‘Nadie Sin Hogar’ insistimos en que es necesaria por parte de las administraciones una intervención integral, coordinada y en red que aborde los principales ejes generadores de exclusión social, para poder garantizar el acceso y ejercicio de los derechos fundamentales, entre ellos el de una vida digna”.

En la mayoría de situaciones la movilización  ciudadana siempre es una solución. Muchos de los cambios se producen porque las personas se movilizan, participan en entidades y movimientos sociales. Tanto es así que, según el VII Informe FOESSA, un 52,3 % de la población piensa que si hubiera más movilizaciones ciudadanas se podría cambiar la sociedad. Sin embargo, solamente el 22,9 % de la población ha participado en alguna manifestación durante el último año. Por tanto, estos datos reflejan que hay una parte que desea cambiar las cosas pero el resto se mantiene al margen de estas iniciativas. Si no hay solidaridad ni personas comprometidas es difícil cambiar una situación.

Desde Cáritas Cuenca proponen un modelo inclusivo con el objetivo de poner en el centro a la persona y su dignidad garantizando el acceso y ejercicio de los derechos fundamentales. Por otro lado, también proponen un modelo posibilitador que afronte las causas y consecuencias de la pobreza y fortalezca el sistema de protección social. Según señala Óscar, todos estos datos se encarnan vidas, en los rostros de hombres y mujeres concretos que viven día a día en situación de sin hogar, con quienes nos debemos conmover y mover hacia caminos nuevos de justicia, dignidad y bienestar, más allá de nuestros intereses personales e individuales”.

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