Existe un debate dentro del mundo del periodismo acerca del futuro que tendrá esta profesión y sus empresas. ¿Se está acabando la prensa escrita? Decía el impulsor del periodismo de precisión, Philip Meyer, que su final vendría en el 2043. Y lo cierto es que la situación actual de los medios en papel es, cuanto menos, poco agraciada. Pero todo este debate me lleva realmente a hacerme otra pregunta que, personalmente, me preocupa más todavía. ¿Estamos en peligro?

Un artículo del profesor de la universidad de Princeton, Paul Starr, nos induce a pensar que la prensa escrita está en horas bajas. Vende y gana menos, han ido evolucionando de una forma en la que se pasó de informar de manera estricta a buscar otros temas para captar más público. Este último aspecto es claro de un negocio, en el que se trata de vender a más gente para ingresar más dinero.

Por eso se puede decir que la prensa escrita está en un momento crítico, debido a la aparición de Internet, donde se puede consultar noticias sin tener que pagarlas. Es duro perder calidad informativa por tener un producto gratuito, y aquí está el problema que vivimos en la actualidad. Los medios de comunicación no están cumpliendo con una premisa que expone Paul Starr al principio de su artículo (“la prensa escrita ha servido como sistema de alarma ciudadana, además de vigilar al Estado y controlar los abusos privados”), debido a que ahora el interés es otro. Perdemos calidad informativa.

Que sea un producto gratuito también perjudica, porque se exige menos, se controla menos y consumimos peor información. Si tuviera un coste realizar la producción de noticias entonces se corregirían estos defectos que lleva intrínseca la red. ¿Cuántas veces hemos leído una información y contrastado lo que nos cuentan? De hacerlo, veríamos que en muchas ocasiones estamos consumiendo información sin contrastar, que no pasa unos controles como sí lo haría un verdadero medio de comunicación. Ya se sabe, en la red cualquiera “puede” ser periodista.

La prensa escrita es el fiel reflejo de lo que un periodista debería ser (sobre todo, si nos remontamos a décadas atrás). No es comparable con televisión o radio, ya que un periódico puede cubrir más noticias y hacerlo de una manera más profunda, amén de que al estar escrito perdura en el tiempo con más facilidad. Pero su crisis la estamos sufriendo todos.

Pongo de ejemplo lo que sucede en Cuenca. Hace 5 años disfrutábamos de dos periódicos diarios locales (La Tribuna y El Día de Cuenca). Hoy día no tenemos ninguno. Y se nota, ya que hay un mayor desconocimiento de lo que pasa en nuestra vida local. En esta ciudad, al ser pequeña, se informa más por el boca a boca que por una noticia seria y rigurosa de una persona que trabaja para ello. Es jugar al teléfono escacharrado…

Es una pena, porque quien realmente pierde con todo esto no es el periodismo (también) ni los periodistas, sino tú y yo, los ciudadanos. Todos. Así que respondiendo a la pregunta inicial debo decir que sí, estamos en peligro…

PD: Me es inevitable pensar en otra frase del artículo de Paul Starr. “cuanta menos circulación de diarios hay, mayor es el índice de corrupción”. Y si vemos que cada año bajan las cifras de periódicos vendidos en España, podríamos empezar a entender mejor la realidad que nos rodea…

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