El rugby es un deporte centenario que tiene sus raíces en Reino Unido, nación que fundó este deporte. A finales del Siglo XVIII y principios del XIX los colegios de Inglaterra jugaban al ‘rugby football’, cada uno tenía su propia interpretación de las normas. Como su primera denominación indica, se trataba de un deporte íntimamente ligado al fútbol inglés que fue evolucionando en sus normas y ganando popularidad en la Inglaterra de la época hasta convertirse en un deporte distinto. Según narra la leyenda inglesa, fue un estudiante llamado William Webb Ellis, de la Rugby School situada en la ciudad de Rugby, Warwickshire, en el centro de Reino Unido, quien sentaría las bases de este deporte. A partir de entonces la popularidad del rugby  no pararía de crecer. En 1845 se establecerían las primeras reglas del deporte del balón ovalado, en 1863 nacería la primera asociación de rugby y en 1871 se crearía la ‘Rugby Football Union’, la primera federación de rugby. En la actualidad esta práctica deportiva ha avanzado mucho a nivel mundial, tanto que volverá a ser incluida en unos Juegos Olímpicos, los de Rio de Janeiro 2016 –en su versión seven– 92 años después.

Con la ayuda de Guillermo García Bascuñán, delegado provincial de rugby en Cuenca y capitán del club ‘A Palos’, conoceremos más sobre este deporte al que le queda mucho camino por recorrer en España. Para Guillermo, la diferencia del rugby respecto a otros deportes de equipo reside en los valores que transmite: “enseña unos valores que yo, a pesar de haber probado otros mil deportes, no había visto antes. En el rugby existe un respeto incomparable con el resto de deportes. Tanto a los rivales, como al árbitro, como a la grada…”, explica el jugador. El ahora capitán del equipo conquense, comenzó su idilio con el rugby a los 18 años y desde entonces no ha dejado de vivir por y para el rugby. Pese a todo, en España sigue siendo un deporte minoritario que poco a poco va avanzando con la ayuda de personas como Guillermo que promueve este deporte entre personas en edad escolar. “Nosotros llevamos cuatro años haciendo un proyecto de difusión en los institutos de toda la ciudad. También intentamos promoverlo por la universidad, en asociaciones juveniles, con fines sociales… intentamos que se conozca por todos sitios, y la mejor forma de hacerlo es así”, afirma el jugador de rugby. Más complicado lo tienen los clubes de las categorías sénior de Castilla-La Mancha, que se ven obligados a jugar en otras comunidades autónomas debido a la falta de una liga que disputar. “Nosotros jugamos en Valencia; Albacete en Murcia; Toledo y Guadalajara en Madrid… y así todos los clubes”, lamenta Guillermo García. Su club de rugby, el ‘A Palos’, se fundó en 1999 y sus primeros jugadores entrenaban en un parque hasta que consiguieron poder realizar sus entrenamientos en el campo de ‘Los Tiradores’.

Los jugadores del club de rugby 'A Palos' durante un entrenamiento. /Foto: Jesús González
Los jugadores del club de rugby ‘A Palos’ durante un entrenamiento. /Foto: Jesús González
Jugar como caballeros

El deporte del balón ovalado como reza el dicho inglés es “un deporte de bestias jugado por caballeros”. Apenas requiere pausas en su desarrollo, solo se ve detenido a causa de fuerza mayor como puede ser la lesión de un jugador. Aun así se rige por unas normas básicas y una jerga anglosajona. En primer lugar, hay que destacar que existen varias modalidades de rugby: 15 –rugby unión-, a 13 –rugby league– o seven –a 7– que es la versión más explosiva y espectacular. La versión de 15 es la más popular, “Nosotros jugamos a 15, y es el que más me gusta porque es el rugby original. Juegas 15 contra 15 y los espacios son pequeños, con los agrupamientos de mucha gente y muchos golpes”, relata Guillermo García. La duración del encuentro es de 80 minutos dividido en dos tiempos. Los jugadores de cada equipo también están repartidos en dos grupos, los jugadores del 1 al 8 cubren la delantera y suelen ser los deportistas más fuertes físicamente. En la segunda línea se encuentran los jugadores más ágiles que van desde el 10 hasta el 15. El número 9 desarrolla la función de enlace entre las dos franjas y ocupa la posición más estratégica del equipo. La otra modalidad más destacada que será olímpica en los Juegos de Rio 2016 es el seven. “Es el mismo terreno de juego, y la mitad de personas. Esto hace que haya mucho más espacio y sea mucho más explosivo, y para aguantarlo es mucho más exigente”, argumenta Guillermo.

«Nosotros jugamos a 15, y es el que más me gusta porque es el rugby original. Juegas 15 contra 15 y los espacios son pequeños, con los agrupamientos de mucha gente y muchos golpes»

Por otro lado, el terreno de juego está compuesto por 100 metros de largo por 69 de ancho y contiene dos zonas de ensayo. Dichas zonas deben oscilar entre los 10 y 22 metros de profundidad. Existen varias líneas relevantes dentro del verde, como las líneas que delimitan el terreno de juego o líneas laterales se denominan líneas de touch. También son importantes las líneas continuas situadas a los 22 metros de la línea de ensayo y las intermitentes a los 5 y 15 metros. Los postes de gol, colocados a ambos extremos del terreno, constan de una separación de 5,6 metros con una barra transversal a 3 metros de altura entre los mismos. La altura de los postes suelen sobrepasar los 8 metros.

El rugby es avanzar, ese es el fin último de este deporte que consiste en conseguir sumar un mayor número de puntos que el rival. Para ello existen tres vías: el ensayo, el drop y el golpe de castigo. El ensayo consiste en que el jugador ponga el balón sobre la zona de marca y tiene un valor de 5 puntos. El equipo que consigue llevar a cabo un ensayo puede efectuar una transformación, que consiste en patear el balón entre palos y tiene un valor añadido de 2 puntos. Por su lado, el drop consiste en patear a palos durante el desarrollo del juego a bote pronto desde cualquier posición del terreno y tiene un valor de 3 puntos. Asimismo, los golpes de castigo son señalados por el árbitro cuando se produce una falta grave durante el encuentro, y concede al equipo beneficiado la posibilidad de patear entre palos desde el lugar donde se ha cometido la falta. Si el balón entra se consiguen 3 puntos, si el jugador falla se reanuda el juego.

Este deporte bien podría dividirse en dos etapas en lo que respecta a su desarrollo. Una sería cuando el balón está en juego y la otra cuando ambos conjuntos disputan la posesión. Una de esas etapas de juego estático sería la melé –scrum-, que tiene lugar tras una  falta leve como puede ser un adelantado –avant-. Consiste en la pugna por el balón de 8 delanteros que forman una piña que tiene como finalidad talonar el balón para adquirir la posesión sin el uso de las manos. Otro, el saque de lateral –touch– que tiene lugar cuando el balón toca la línea lateral o algún jugador se sale del terreno. La touch consiste pues en que ambos equipos forman un pasillo por el que el talonador que saca de banda introducirá el balón. En este momento, los participantes alzarán a sus saltadores para conseguir el balón en el aire.

Jugadores del 'A Palos' durante el entrenamiento. /Foto: Jesús González
Jugadores del ‘A Palos’ durante el entrenamiento. /Foto: Jesús González
El tercer tiempo

Pese a ser un deporte minoritario todavía en España y arrastrar unos estereotipos que nada tienen que ver con la realidad, el rugby enseña unos valores que no transmite ningún otro deporte de equipo. En este deporte “existe un respeto incomparable con el resto de deportes tanto a los rivales, como al árbitro, como a la grada”, según palabras de Guillermo. Prueba de ello es el denominado ‘Tercer Tiempo’ que “consiste en que el equipo local invita a comer y beber al visitante una vez acabado el partido, después de la ducha. Es la continuación del partido, en la que se lucha por ser el mejor cantando y bebiendo”, explica el capitán. “Es también un momento para charlar, reflexionar sobre el partido y solucionar las riñas que haya podido haber. También el árbitro va a los terceros tiempos, y puedes comentar con ellos lances del partido”, añade García.

«Existe un respeto incomparable con el resto de deportes tanto a los rivales, como al árbitro, como a la grada»

Vuelve el rugby a los Juegos Olímpicos

El rugby volverá a ser un deporte olímpico en los Juegos de Río de Janeiro 2016, tras 92 años apartado de la mayor competición del mundo, pero esta vez será en su versión reducida o seven. La Asamblea del COI (Comité Olímpico Internacional) aprobó en 2009 el retorno a lo más alto de uno de los deportes con mayor participación en todo el mundo. Su última aparición fue en los Juegos Olímpicos de París 1924 en la modalidad de a 15. Sin embargo, el rugby tardó en tenerse en cuenta en esta competición. No sería olímpico hasta la edición del París en el año 1900 cuando el Barón Pierre de Coubertin -creador de los JJ.OO  y en aquel momento presidente del COI- apoyó dicha práctica deportiva para su inclusión en el programa olímpico.

Tras su debut en París 1900, volvería a ausentarse en la edición de San Luis 1904, para volver en Londres 1908. También se incluyó en Amberes 1920 y París 1924. Esta fue su última edición como deporte olímpico. Con la salida del COI de su mayor apoyo, Coubertin, en 1925, el rugby quedaría relegado segundo plano hasta que en 1994 el COI reconociera de manera oficial a la Federación Internacional de Rugby y su posterior inclusión tanto en los Juegos de Rio 2016 como en los de Tokio 2020.

Centrándonos en el rugby español, tendríamos que remontarnos a 1999 para ver un éxito nacional en dicha disciplina. Fue en esta fecha cuando el combinado de Alfonso Feijoo consiguió clasificarse para su único mundial. Sin embargo, hay esperanzas en un deporte que no para de crecer. Según datos de la FER (Federación Española de Rugby), el número de licencias de rugby en España se encuentra en clara línea ascendente desde la temporada 2012/13. Ya en la 2014/15 se batió un récord absoluto del número de licencias deportivas de rugby en nuestro país con 28.104 lo que supone un crecimiento del 8,46% en relación a la temporada pasada, revela la FER. Estas cifras hacen que el rugby  sea el quinto deporte de equipo con más licencias en España, según datos del CSD. Pese a todo, España tiene muy complicada su participación en los Juegos de Rio puesto que antes debe disputar un torneo preolímpico masculino con 14 rivales –muchos de ellos de mayor entidad- en el que solo el ganador obtendrá un billete para los JJ.OO.

Fuente: FER
Fuente: FER

La inclusión del rugby en los Juegos Olímpicos supondrá un impulso enorme para este deporte, que desde su nacimiento, como no podía ser de otra manera, no ha hecho otra cosa más que avanzar. Pese a todos los estereotipos que arrastra se trata de “un deporte recomendable para ambos sexos, para todas las edades y todos los físicos”, según Guillermo. Transmite unos valores tan importantes como el respeto y la tolerancia hacia los rivales tan difíciles de encontrar en otros deportes de equipo. No cabe duda de que al deporte de Webb Ellis le queda un gran porvenir.

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Jesus Gonzalez

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1 comment

  1. Guillermo es un exemplo de los valores del Rugby, passion, disciplina, solidariedad, espiritú en equipo, fuerza y amistasd.
    Ha passado tambien por un equipo en Portugal, en la duracion de su erasmus y ha defendido su camiseta con mucha honor.
    Desde Portugal un fuerte abrazo a Guillermo!
    Ana Piedade

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