La noche del 14 de marzo había sido larga, y las ojeras marcaban mi rostro y el de mi compañero de revolución Gabriel Ponce. A las 11 de la mañana teníamos la conferencia organizada de Nuevas Utopías. Para protestar por este mundo injusto, nos encerramos durante toda la noche en la Facultad de Periodismo junto a otras once personas. No hubo tiempo para dormir, entre talleres y palabas se diluían las horas, como las ganas de volver a encerrarse.

El Sol empezaba a salir en la ciudad de Cuenca. Y yo hablaba con Alejandro Bayo para convencerle de que ese encierro no había sido inútil, ni yo mismo me creía mis palabras. Así que, desayunamos mientras nuestros cerebros se despertaban, poco a poco, con cada trago de café nos adentrábamos en el nuevo día. 14 de marzo día programado para una Huelga Estudiantil a nivel nacional. En la entrada de la Facultad de Bellas Artes, nuestros compañeros de encierro habían empezado los piquetes informativos, nosotros nos dejábamos guiar por las responsabilidades, había que escribir sobre la conferencia. Nos lo repetíamos como mantra de motivación, mientras los parpados pesados como el hierro se cerraban. Un poco más de café, otro cigarro más para consumir los minutos antes de la conferencia. A las 10:50 estábamos delante del Aula Magna de la Facultad de Bellas Artes donde tendría cita la conferencia #Nuevas Utopías. (Fotos)

Fuimos los primeros en llegar a la puerta, toda la noche esperando, que menos. Y el conserje nos abrió la puerta, propuso acceso al Gallinero, porque vio que íbamos cargados con la cámara de vídeo, la cámara de fotos, el trípode…No dude ni un instante un palco privado donde acomodarme, para nosotros solos. Subimos, colocamos la cámara, encuadramos la imagen, y como a esa distancia el sonido no llegaba, colocamos una grabadora en la mesa de ponencias, fuimos precavidos. Y a dormir.

Fue imposible, demasiado café tal vez, así que muy a mi pesar, me puse a escuchar. Ya me había perdido la presentación del profesor Antonio Fernández, que presentó la conferencia acordándose de nosotros, los del encierro. Esto fue lo que dijo.(Presentación Fernández) Así que cuando quise darme cuenta ya estaba hablando Francisco Jarauta, el primer conferenciante.

Todo el mundo tuiteaba, las mejores frases se comprimían en los 140 caracteres. Y poco a poco se fue tejiendo una masa de tuits muy semejantes, que se peleaban por ver quien publicaba primero, la mejor frase de Jarauta. Así es como se vivió la conferencia en Twitter (enlace) Pero el Jarauta real tenía muchas más frases que el citado en Twitter. Sus frases, hiladas, hablaban de las personas enfrentándose a este mundo cambiante. Lo describió como “si pasase delante de nosotros un tren de alta velocidad, y nosotros intentásemos subirnos una, dos, tres veces y nunca lo cogemos”, el tren se refería a la época en la que vivimos. De esta inadecuación entre el esfuerzo por adaptarnos y el deseo que promueve ese esfuerzo sin recompensa, ya hablaba Harold Bloom en su libro “The Anxiety of influence” . Jarauta entendía el mundo pero no entendía está época. Como a todos la velocidad del tiempo le había sobrepasado.

Cada época sueña la época que desea pero esos deseos son imposibles de ser realizados, puesto que es imposible predecir el futuro, como dijo Jarauta, pero mejor escúchenle.
(Vídeo conferencia Jarauta)

Luego habló Antonio Laguna, decano de la facultad de periodismo, habló de la oposición entre la utopía y el capitalismo. Sacó su lado más revolucionario, un lado acotado por la chaqueta de su traje. Y como ya hizo cuando vino Rosa Mª Calaf, le pidió a Jarauta, con las palabras arrodillada, que volviera a venir.

Luego cogió la palabra Javier Espinosa, profesor de filosofía de la UCLM, que como Francisco Umbral, él había venido a hablar de su libro. 20 minutos publicitando su obra “Inventores de la paz, soñadores de Europa”. Una obra que trazaba un recorrido por las ideas de paz planteadas por diversos pensadores a lo largo del siglo XX.

El último orador fue Jose Ramón Álcala, que para demostrar que él tren de alta velocidad del tiempo no le había dejado en el andén, habló de Chatroulette y lo calificó de utopía. Para mi es la utopía del pajillero parece que para él también. En un ataque de sinceridad confesó que él había hecho sexo en chatroulette, y lo que denominó ciberpolicía lo había pillado, a mí también. Luego supo reconducir la conferencia con el video “Usar el arte para poner el mundo al revés” (Vídeo). Y entonces fue cuando me quedé dormido

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Profesor de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha, imparto las asignaturas de Periodismo Deportivo, Taller de Periodismo Especializado y Comunicación Institucional y Corporativa. Ahora interesado en immersive periodismo y realidad virtual.
Jose María Herranz de la Casa

Jose María Herranz de la Casa

Profesor de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Castilla-La Mancha, imparto las asignaturas de Periodismo Deportivo, Taller de Periodismo Especializado y Comunicación Institucional y Corporativa. Ahora interesado en immersive periodismo y realidad virtual.

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