Son las 15:50 y estamos esperando la llegada de Ignacio Oliva, director de “La Rosa de Nadie”, y profesor de Bellas Artes. Estamos en la puerta del salón de actos de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, donde están teniendo lugar todas las ponencias de esta jornada de conferencias, de nombre: Nuevas Utopías: pensar y construir desde la diferencia.

Esta jornada está coordinada por el profesor de periodismo, Antonio Fernández. Por la mañana hemos podido asistir, en primer lugar, a la exposición de Francisco Jarauta, Catedrático de Filosofía en la Universidad de Murcia. Jarauta ha destacado que la palabra utopía tiene un fondo de trabajo, de esfuerzo por construir una nueva sociedad.
A la una del mediodía el decano de la facultad de periodismo, Antonio Laguna, ha presentado al resto de ponentes que han participado por la mañana: Javier Espinosa, Antonio Fernández, ambos profesores de periodismo y José Ramón Alcalá, profesor de Bellas Artes.

A las cuatro y media de la tarde está prevista la proyección de la película “La Rosa de Nadie” , del director de cine Ignacio Oliva, al que seguimos esperando en la puerta, para hacerle unas preguntas. La puerta del salón de actos aún no está abierta y comienza a llegar la gente, aunque no hemos podido ver todavía ni al director ni al coordinador del evento, lo que nos impacienta un poco.

Durante la espera comentamos las preguntas que le vamos a hacer al cineasta y descartamos algunas como: ¿Cuál es su escena del cine favorita?, no nos convence mucho. Por el marco de la puerta que da acceso a la antesala del salón de actos, vemos a un hombre alto y delgado, con el pelo canoso, qué está hablando por el móvil. Efectivamente, se trata de nuestro entrevistado, Ignacio Oliva. Mientras continúa su conversación telefónica, nos planteamos en voz baja como abordarlo sin que se sienta invadido e incómodo. Pero antes de darnos cuenta, ha colgado el teléfono y se dispone a entrar. Menos mal, que con nosotras está Carlos, compañero de clase, que lo para, y amablemente le pide permiso para iniciar la entrevista.

Buscamos el mejor sitio y comienzan las preguntas:

Primero, nos gustaría saber ¿Cómo surge la idea?

Hay un punto de partida que es un suceso que yo conozco, que es real, que introduciendo elementos de ficción, se convierte en la historia de mi película.

¿Por qué en Cuenca?

En Cuenca por varias razones. Primero porque la considero la ciudad adecuada para este tipo de historia que quiero contar, por ser una ciudad pequeña. En segundo lugar, porque es una ciudad que hace posible un trabajo sencillo en cuanto a la movilidad de un rodaje como el nuestro, que es un rodaje complicado.

¿Cuáles fueron las dificultades del rodaje?

Desde el punto de vista técnico no muchas, porque lo teníamos todo bastante controlado. Pero siempre hay problemas que vienen derivados fundamentalmente de la escasez de medios.

Como director, ¿cuáles son sus referentes?

Mis referentes son muchos, pero si tuviera que escoger alguno, te nombraría a Aki Kaurismäki, de especial influencia para esta película. Otro de mis referentes es un director del que se habla muy poco, Alan Rudolph. Y por supuesto, he querido hacer referencia a las obras pictóricas de Hopper, en especial a su manera de contar la luz. Hay que entender que en el cine también hay referentes en pintura, además de las referencias cinematográficas.

Le damos las gracias por robarle tiempo y nos pasamos a la sala. Parece que todavía no ha venido mucha gente. Antes de comenzar con la proyección del film, Oliva aprovecha para recordar que la película está realizada por un equipo técnico profesional, con la colaboración de un grupo de estudiantes de la Facultad de Bellas Artes.

Se apagan las luces, mientras vienen los rezagados, y se comienza a reproducir el largometraje.

Al comienzo no hay muchas reacciones en los espectadores, ya que sólo es la presentación de los personajes: Daniel, un escritor francés, interpretado por Carlos Lealy Manuela, una mujer que será el centro del argumento de la historia, interpretada por Ana Otero.

Poco a poco, los presentes empiezan a reconocer lugares de la película. “La Rosa de Nadie”, está rodada íntegramente en Cuenca, lo que suscita ciertas emociones en el público aquí presente. Una chica que está sentada a nuestro lado, está realmente emocionada porque reconoce en cada escena lugares de su ciudad, lo comenta entusiasmada con su compañera: ¡mira! La calle Colón, Carretería… Y así, un largo etcétera de paradas conquenses.

Han transcurrido, más o menos, unos cuarenta minutos de película. En este momento, las imágenes que aparecen en la pantalla han dejado boquiabierto al público, quien espera el desenlace de la historia de Manuela.

Se empiezan a oír aplausos por parte de los aquí presentes, y es que ha acabado el desenlace de la película. El público va abandonando la sala poco a poco, comentando lo que acaban de ver unos con otros. Es la hora del descanso. Para conocer las impresiones del público, y las del propio director y organizadores del evento, habrá que esperar a las siete de la tarde, cuando tendrá lugar el comienzo del coloquio.

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Lucia Lamas

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