Los temas de violencia de género y desigualdad no tienen la conciencia social que deberían, y si no tienes sensibilidad en este tipo de temas no aciertas a verlos, interpretarlos o identificarlos. La expresión de las “gafas moradas” incita a ver las situaciones que nos rodean con perspectiva de género.

“¿Es anónima?” Fueron las primeras palabras que pronunció Lucía cuando por fin se decidió a pedir ayuda y contestaron su llamada en el Centro de Atención a Mujeres maltratadas. Por más de tres años Lucía pasó por chantajes emocionales, mentiras, intimidaciones, privación, aislamiento social, gritos y golpes por parte de su esposo. Conozcamos mejor su historia:

{Vengo de una familia normal, donde mis padres han trabajado mucho y nos han sacado adelante. Siempre he visto la igualdad en mis abuelos y mis padres. En mi entorno más cercano de hermanos y tíos nunca se ha dado una situación de violencia. Muchas veces dicen que las mujeres maltratadas han tenido un padre maltratador o algo así que te hacen repetir conductas psicológicamente. Mi vida fue muy normal, he tenido diferentes novios, he terminado bien con ellos, he podido estudiar, me he desenvuelto en un entorno totalmente normalizado, he tenido muchos amigos. Por mi área profesional estudié sobre las violencia de género, estudié los patrones y todo eso. }

{Normalmente suelen decir que los maltratadores te pillan en un momento muy bajo, pues contrariamente él me pilló en un momento donde todo era maravilloso, tenía el trabajo que quería, tenía muchos amigos, etc. }

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Así como Lucía, hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

{Quien fue mi pareja apareció en el entorno donde yo me solía mover, se mostró muy amable, muy interesado en las cosas que yo hacía, valorando mi trabajo, valorándolo todo. }

{Todo parecía normal, me venía a buscar al trabajo, a  la casa. Conoció a mis padres, yo conocí a los suyos. En su casa tenían un ambiente de hablarse mal, de no respetarse, pero yo decía que a lo mejor la familia está mal pero él no tiene por qué ser malo, pobrecito. }

{Poco a poco empezó a decirme que tenía que romper las fotos de mi pasado, que si ya estaba con él teníamos que empezar una vida juntos. Luego empezó todo rápidamente, quería que nos compráramos una casa, que nos fuéramos a vivir juntos porque yo era el amor de su vida. Me decía que no podía ir a cenar con compañeros. Le tenía que decir a todo mundo que ya éramos novios. Yo no lo veía raro, pensaba que me quería mucho por todo lo que hacía.}

{Al principio quedábamos con mis amigos y cualquier cosa que decían sobre mí me lo echaba en cara, eran muchos celos. Había problemas porque llegaba 15 minutos después del trabajo. Me decía que dejara de trabajar. }

{Ya que vivíamos juntos, un día estábamos platicando, me comenzó a insultar y me pegó la primera bofetada. Me quedé alucinando, comencé a llorar y él me echó la culpa. Poco después me pidió perdón, y tú piensas que no volverá a suceder. }

{Poco a poco me fue cortando alas, empezó a hacer de menos a mi familia y a mí, todo eso acompañado de empujones, jalones y golpes. Siempre te plantea que tú tienes la culpa de todo lo que te hace. Te hacen ser dependiente emocional, te anulan tanto que pierdes cualquier seguridad sobre ti, te empiezas a acostumbrar a la vida que llevas y te convences que es lo mejor y que siempre será así.}

{Te dice que estás sola, que nadie te quiere, que nadie se va a preocupar por ti y que sin él no vales nada. Te ha hecho tanto maltrato psicológico y maltrato físico que al final estás ahí porque le quieres mucho y piensas que sin él no vas a poder vivir. }

Debido a que la violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos; es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género, la ONU ha declarado el 25 de noviembre como [Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer->http://www.un.org/es/events/endviolenceday/].

La situación de Lucía la han vivido, en lo que va del año, 245 mujeres conquenses que de la misma manera se atrevieron a dar ese paso importante de pedir ayuda y denunciar a esa persona que les arruinaba la vida.

En Cuenca, las victimas están identificadas por las fuerzas de seguridad. Como explica Carmen Serna, jefa de la Unidad de Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno, «esto hace que tengan una cercanía más próxima, más íntima, y la víctima se sienta más acompañada, porque en todo momento sabe dónde está el policía». En la capital conquense hay dos policías exclusivos para custodiar a las víctimas.

<quote>Cuenca es una  de las provincias con menor nivel de riesgo alto-extremo en las víctimas</quote>

En esta ciudad, comparte Serna, «si la victima denuncia, la guardia civil actúa inmediatamente y si hay violencia de género al agresor se le detiene enseguida».

Carmen Serna agrega que, en estadísticas, «Cuenca es una  de las provincias con menor nivel de riesgo alto-extremo en las víctimas». Cuando se da una situación de estas, se les otorga un dispositivo de alarma para que, cuando tengan al agresor cerca, pulsen un botón y la policía esté automáticamente informada, conozca el sitio donde se encuentra y actúe.

El año pasado, en este lugar, hubo una víctima mortal. Más del 80% de estos casos se dan en personas que no denunciaron.

Para proporcionar una mejor ayuda a las víctimas se encuentra el [Instituto de la Mujer->http://www.institutomujer.jccm.es/recursos-y-servicios/centros-de-la-mujer/cuenca/], que es un organismo regional que cuenta con Centros de la Mujer y recursos de acogida, Castilla–La Mancha tiene 83 de estos. En la provincia de Cuenca se encuentran 12 Centros de la Mujer, un recurso de acogida y un centro de urgencias.

El [Centro de la Mujer->http://centrodelamujer.cuenca.es/] ubicado en la capital conquense cuenta con los cinco perfiles profesionales que se requieren: administrativo, jurídico, psicólogo, trabajo social y área laboral.

Alicia Conversa, trabajadora social de dicho centro, comparte que son “un recurso dedicado a la información, orientación y asesoramiento en políticas de igualdad en general”. El área social está definida como la puerta de entrada al centro, se hace la entrevista inicial para valorar y hacer un diagnóstico de la situación, ver cuáles son las necesidades de esa mujer para así derivarla a una intervención específica en el resto de las áreas. «En violencia de género, esta área lleva todo lo relacionado con recursos de acogida, recursos de protección complementaria y la tramitación de las ayudas económicas», agrega Alicia.

En lo que respecta a lo legal, Olga García, abogada del centro, explica que «en un principio se cubren las demandas puntuales que se planteen: se da asesoramiento y orientación jurídica de cuáles son los pasos a seguir, cómo meter una denuncia, qué es una orden de protección, la comparecencia, la separación, el divorcio y medidas que tiene que ver con los niños, todo esto dependiendo del caso concreto».

Desde el área psicológica, María de la Cruz trabaja el enganche emocional que traen las víctimas con respecto a su agresor, trastornos de ansiedad, depresión, problemas de alimentación, y la situación con los hijos. “El objetivo es que poco a poco vayan viendo cómo funciona esto de la violencia de género, que la mayoría no lo tiene asumido, y las opciones que tienen para salir de ahí” añade María.

Marién Ponce, orientadora laboral del Centro de la Mujer, se encarga de informar a las víctimas las posibilidades y opciones que tienen, de acuerdo a su experiencia, formación y capacidades, de ser ubicadas en un empleo. “Hay mujeres que por su situación no pueden trabajar, pero se les da la Renta Activa de Inserción (RAI)”, concluye Marién.

<quote>La violencia afecta a una de cada tres mujeres</quote>

La RAI es una ayuda económica que se otorga a personas en situaciones sociales y económicas desfavorecidas y que pretende la integración o reintegración de éstas en el mercado laboral y en la vida social. Las víctimas reciben mensualmente 426 euros, por un periodo de 11 meses. Este tiempo puede alargarse hasta tres años siempre y cuando sigan desempleadas y sigan manteniendo la condición legal de víctima de violencia de género.

Ana Olga Villar, coordinadora provincial del Instituto de la Mujer en Cuenca,  comparte que «la función principal del instituto es conectar los Centros de Mujer provinciales con los servicios centrales, ubicados en la ciudad de Toledo». Estos son lo que se encargan de coordinar a toda la región de Castilla-La Mancha.

El compromiso de esta organización va más allá de concienciar a la población los días 25 de noviembre, el trabajo se realiza a lo largo de todo el año abarcando tres aspectos:

–    Intervención en formación: Imparten formación específica en violencia de género a diferentes colectivos en función a lo que se demanda, por ejemplo guardias civiles, policías locales, letrados del turno de oficio, etc.
–    Sensibilización: Charlas en los barrios, en centros sociales, para que conozcan del tema, que sepan identificar la violencia de género.
–    Prevención: Está enfocada al ámbito educativo, se imparten charlas de prevención en  institutos tanto de la ciudad de Cuenca como de otros municipios.

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El trabajo que realizan estas organizaciones es fundamental para apoyar a las mujeres víctimas de las cuales el miedo es su principal compañero. El caso de Lucía es un ejemplo de ello:

{Un día en el trabajo vi un folleto que decía “¿Eres una mujer maltratada?”, lo cogí sin que mis compañeros me vieran, porque no quieres que se enteren de lo que te pasa. Leí y dije: eso me está pasando. Marqué, me orientaron en todo, y fue así como di ese paso de salirme de mi casa e irme con mi familia. }

{El apoyo que me dieron mis seres queridos fue fundamental porque me hicieron saber que no estoy sola y que sí les importo, fue por eso que tuve las fuerzas de salir adelante y aguantar el acoso que él me hacía por teléfono y en ciertas ocasiones siguiéndome.}

Poner fin a la violencia que afecta a una de cada tres mujeres es el objetivo primordial de conmemorar el 25 de noviembre. Fecha en que las hermanas Mirabal, tres activistas políticas, fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo.

En un acto de sensibilizar, visibilizar este problema y aprender a usar las gafas moradas, hoy 25 de noviembre a las 17:30 horas, se realizará en la calle Carretería un homenaje nominal a las víctimas, en donde se leerá el nombre de las mujeres que han muerto, se depositará en el piso una vela y una flor, se guardará un minuto de silencio, se dará lectura a un manifiesto en contra de la violencia de género y finalizará con una actuación musical.

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Andrea Villalobos

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