En la página web de la Real Federación Colombófila Española, se define la colombofilia como “el arte de criar y entrenar palomas mensajeras de carreras con una finalidad deportiva”. En este deporte existen tres tipos de competiciones: de velocidad, de fondo y de más fondo. En estas últimas las palomas se sueltan en alta mar, donde recorren distancias de incluso más de 1.000 kilómetros hasta llegar al palomar, lo que supone volar durante varios días hasta llegar al palomar.

En España es un deporte desconocido para la mayoría de la gente, a pesar de que cuenta con una larga tradición histórica. Sin ir más lejos, en la provincia de Cuenca se encuentra el club “Alas del Huécar”, que se fundó en octubre del año 1998 y actualmente cuenta con 14 miembros de ciudades conquenses como Casasimarro, Villar de Olalla, Arcas o Chillarón. El protagonista de la siguiente entrevista es el presidente del club, Miguel Ángel González, un amante de la naturaleza al que le gusta estar en contacto con ella a través de las palomas y la colombofilia.

Pregunta.  ¿Qué es para ti la colombofilia?

Respuesta. La colombofilia para mi es todo, y hablo del todo porque es una manera de vivir, una manera de hacer amigos, una manera de estar en contacto con la naturaleza, un motivo que tengo todos los días para levantarme, ir a palomar y limpiarlo, ver cómo están y estar pendiente de ellas.

Suelta de 8.000 palomas en Cuenca
Suelta de 8.000 palomas en Cuenca

P. ¿Cómo se compite?

R. La competición realmente en lo que consiste es en una carrera, y lo que se trata de controlar es la velocidad de la paloma desde el punto de suelta hasta el palomar. La gente a veces habla de palomas mensajeras y se piensa que las palomas van donde tu las mandas, pero lo único que hacen es volver a su palomar. Pero hay un inconveniente, que las palomas se dirigen a palomares diferentes, por lo cual las distancias son distintas. Eso no lo tenemos en cuenta, tenemos en cuenta las coordenadas de los distintos palomares y las coordenadas del punto de suelta, por lo cual ya sabemos la distancia que hay entre el punto de suelta y cada palomar. Sabemos a qué hora se suelta y a qué horas llegan cada una. La velocidad es espacio partido por tiempo, así que ahí ya sabes la velocidad. Es la competición más simple que hay, es decir, en una suelta la paloma primera que llega gana esa suelta, pero no se gana todo, porque la competición va a varias sueltas.

P. ¿Cuánto dura la temporada?

Las competiciones suelen empezar entre marzo y abril y acaba entre junio y julio.

R. ¿Cuántas palomas tiene en este momento?

De competición unas 115 y 30 que son parejas de reproducción. Aunque luego no compiten todas, solo las que ves que están en forma o que no tienen ningún daño.

«Mi mayor premio no es ningún trofeo, si no el hecho de estar con los amigos y de poder juntarnos, eso es lo que a mí me motiva»

P. ¿Cómo las entrena?

R. El tiempo que están volando es el entrenamiento y se empieza poco a poco. Hay una técnica que se llama “dar de bandera”, que consiste en no dejarles que aterricen en el palomar dándole con una bandera, literal, para que no paren y tengan su fondo. Ese es el diario, que es el simple hecho de abrirles el sputnik y que vuelen.

P. ¿Varía su alimentación cuando se acercan las competiciones?

R. Hay distintas metodologías, hay gente que cuando regresan del vuelo las alimenta con cebada, que es depurativa, para que las toxinas que ellas no pueden eliminar las desechen con los excrementos. Según avanzan los días para la competición les vas mezclando un componente que es comida de grano, que lleva maíz, yero, cebada, pipa de aceite… Dependiendo de la composición llevará más proteínas, entonces lo que haces es subirle el nivel de alimento de sport y le reduces el de cebada, para que sea menos depurativo y de mantenimiento, de manera que la paloma va cogiendo forma y la vas motivando. Así el día de antes de encestarla (introducirlas en una caja para llevarlas al punto de suelta) está a tope. Por tanto lo que se hace es una alimentación progresiva.

Palomas mensajeras en el palomar de Miguel Ángel González
Palomas mensajeras en el palomar de Miguel Ángel González

P. ¿Qué cuidados necesitan las palomas?

R. Lo que tenemos que hacer es tener salud en el palomar, salud en la paloma, baños semanales para que en la paloma, que por ser un ave tiene parásitos externos, no existan este tipo de problemas. Para ello le ponemos un baño con una serie de productos químicos o, por ejemplo, simplemente vinagre, porque da subida a la pluma y todos los parásitos que hay los elimina. Ponemos un recipiente donde echas el agua y la paloma por sí misma tiene el instinto de lavarse. Todas las semanas se bañan una vez, se lo pones y ellas solas entran. Luego está la salud interna, tratando de vacunarlas siempre. Todos los años hay una enfermedad que es la paramixovirosis, que afecta al sistema nervioso. Se contagia mucho por los gorriones, porque donde están los palomares siempre hay alrededor pájaros que lo transmiten. Luego quedan las consultas al veterinario.

P. Con respecto al club, ¿Qué objetivos tiene?

R. Somos un club con vidas, yo particularmente con el simple hecho de estar reunido con los amigos me doy por satisfecho, ese es mi mayor problema. Pero hay gente que sí que es competitiva dentro del club y que tiene muy buenos resultados.

Insignia del club colombófilo Alas del Huécar
Insignia del club colombófilo Alas del Huécar

P. ¿Has ganado algún torneo?

R. He ganado alguna suelta, pero ahora no dispongo del tiempo necesario. Cuando yo estaba en Casasimarro y tenía el palomar en mi casa no había quién me mojase la oreja, porque yo tenía el trabajo justo debajo de casa y tenía las palomas controladísimas. Ahora las tengo a 10 kilómetros y a lo mejor me paso cada dos o tres días. Hay una serie de condicionantes que no me permiten estar en la élite. Mi mayor premio no es ningún trofeo, si no el hecho de estar con los amigos y de poder juntarnos, eso es lo que a mí me motiva.

P. ¿Cómo se financia el club?

R. Para financiarnos hacemos sueltas en bodas y todo tipo de eventos en los que nos soliciten. Hacemos una suelta de entre 30 y 60 palomas y nos dan equis dinero. Con eso nos vamos financiando para los viajes. En Semana Santa hacemos aquí una suelta, el domingo de resurrección, en Carretería, se juntan los pasos de la Virgen y el Resucitado y ha habido años que hemos hecho sueltas de 300 palomas junto a otros componentes del club. Además, todos los años, salvo este, hemos estado colaborando con la Feria de Aves de San Lorenzo de la Parrilla en la que una tercera parte de la exposición la teníamos los colombófilos. No recibimos ayudas porque las pedimos pero luego nos piden una serie de requisitos que no podemos aportar. Además, tenemos una cuota mensual de 6 euros, con el que adquirimos los trofeos y hacemos una comida a final de temporada donde nos juntamos los colombófilos y las familias.

P. ¿Cómo ves el panorama de la colombofilia en España y nivel internacional?

R. España está bien, en el sentido de que tiene buenos colombófilos, lo que pasa es que yo creo que llegamos tarde y vamos un poco a remo de otras naciones como Bélgica, Francia, Holanda o Alemania. En Portugal hay una población, ahora no recuerdo el nombre, donde si alguien quiere ser colombófilo el ayuntamiento le facilita un terreno, mientras que aquí si tienes un palomar en una zona poblada te lo denuncian. Esa es la diferencia, que te motiva o te desanima. Existe muy poca cultura colombófila aquí.

El club «Alas del Huécar» seguirá conquistando el cielo con el vuelo de sus palomas y su presidente, Miguel Ángel González, continuará disfrutando de su afición a la colombofilia y de la compañía de sus compañeros mientras lucha por dar visibilidad a este deporte y revertir la situación de desinformación que existe sobre las palomas mensajeras.

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