Luna ya está lista para ir al entrenamiento como lo lleva haciendo durante seis años, ya tiene todas sus cosas preparadas: toalla, gafas de bucear, gorro y sobre todo ganas e ilusión. Con tan solo 12 años de edad esta pequeña se prepara para conseguir su objetivo, ser una gran profesional de la natación.

A pesar de ser tan pequeños, estas jóvenes promesas no se lo toman como un juego o entretenimiento, sino como un sueño que desean cumplir: ser en un futuro unos grandes profesionales de este deporte, marcando sus objetivos, e instaurando sus propias metas.

Pese a que el Club Salvamento, Socorrismo y Actividades Acuáticas SVAT solo compite a nivel provincial, y en ciertos casos, a nivel regional, el equipo trabaja día a día con sacrificio y esfuerzo, lo que supone un reto tanto para nadadores como entrenadores, quienes juegan un papel fundamental en el crecimiento de los niños, no solo a nivel deportivo, sino también en el proceso educativo.

Tras reposar la vuelta de clases, Luna regresa como cada tarde a las 16:45 a los entrenamientos. Es en el club donde se reúne con todos sus compañeros de natación, formado por 21 deportistas menores de 18 años de edad. Todos ellos se preparan en el vestuario, enfundados con su bañador de tonalidades azules y gorro amarillo para empezar a desenvolverse como peces en el agua.

Ha sido gracias al trabajo, sacrificio y soltura cómo el equipo de natación de Tarancón ha logrado inusitados éxitos en las distintas competiciones realizadas.

Pruebas de relevos, series a crol, espalda, mariposa, braza… son las necesarias para que estos niños comiencen a entrenar, preparándose para ese futuro tan ansiado que de nombres a grandes profesionales del agua.

Como cada año, las cosas cambian y una pequeña parte de estos jóvenes abandonan la competición, mientras que otros se trasladan al Club de Salvamento y Socorrismo. Sus inicios suponen un gran esfuerzo a lo que muchos de ellos el cansancio les supera, pero solo por el hecho de conseguir sus objetivos están dispuestos a seguir a delante. Son tan solo tres meses lo que les hace desconectarse por completo de este deporte, para que vuelvan con más energía y ganas a las competiciones.

El Club de Salvamento SVAT, establece su estructura deportiva en base a dos grupos, grupo de competición federada y grupo de escuela municipal, a su vez diferenciados en categorías y niveles. En cuanto al grupo de competición, está formada por 61 deportistas, divididos en 14 absolutos, 10 cadetes, 12 infantiles, 14 alevines y 11 benjamines, con su correspondiente entrenador, preparándoles en función de sus edades y habilidades.

No podemos olvidar que la práctica de este deporte es ante todo un juego, y aún más cuando se trata de niños de escasa edad. El objetivo principal es hacer que se diviertan realizando una actividad física que le conciba un hábito de vida saludable, resultando favorable en su crecimiento. “Con cada deporte lo que se pretende infundir a los niños son los valores que representan al deporte, desde la disciplina y el afán de superación hasta el compañerismo y el respeto a los compañeros”, expone el presidente del club SVAT, José Alán Martínez.

Los entrenamientos se realizan tres días por semana, con dos horas de duración y distribuidos en 10 minutos de entrada en calor, 50 minutos de trabajo principal, 20 minutos de trabajo de pierna o drills, 20 minutos de trabajo de brazos y 5 minutos de vuelta a la calma. Con ello Luna no solo aumenta el tiempo de trabajo dedicado, sino también su velocidad alcanzando así el máximo rendimiento.

Cada entrenador divide al equipo en grupos, para que se distribuyan en las diferentes calles que forman la piscina, siguiendo las órdenes que los monitores les imponen a realizar en las sucesiones ordenadas. Los entrenadores van señalando los tiempos de cada nadador, viendo así sus propias metas, y progresando día a día.

Tras el entrenamiento, cada entrenador les informa sobre sus marcas y resultados. El agotamiento y la debilidad se emergen en ellos, aunque “priorizar sus objetivos o crear los cimientos necesarios para obtener el máximo aprovechamiento de las cualidades individuales, son los aspectos determinantes en la preparación de estos nadadores”, explica Alberto Roldán, entrenador de los infantiles.

Medallas
Nadadores benjamines del SVAT en el campeonato regional. Fuente: Diana Manzanares

Tras finalizar la preparación junto con los consejos que los monitores les dan para perfeccionar su día a día, las pequeñas promesas regresan a casa para descansar. El cansancio de estos cuatro meses lo equilibran con el respiro de las vacaciones de Navidad, llegando así con una gran energía para la competición regional “Rescue”, que el equipo prepara con gran ilusión, celebrado los días 11 y 12 de Junio en Campello, Alicante.

Algo que destaca el entrenador de los benjamines, Carlos Martínez es la buena alimentación que deben seguir estos jóvenes, ya que el deporte supone entrenamiento y sujeción a normas que mejoran la condición física y ocasionalmente psíquica de quién lo práctica. Por lo que no debe seguirse una dieta estricta, pero si un control de ella, en la que los padres deben participar cuidando su alimentación.

La mayoría de certámenes se sitúan entre los meses de diciembre, abril y junio. En esas fechas es cuando los entrenamientos empiezan a tener más peso en los nadadores, realizando incluso simulacros de competición el día anterior, para que estén totalmente implicados en ellas. Estas competiciones suelen darse temprano, desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde aproximadamente. Este deporte suele ser considerado minoritario, ya que no tiene mucha aura entre la sociedad, pero “es el que más sacrificio y dedicación conlleva debido a que es un deporte muy jadeante, porque va muy pausado” comenta Carlos Martínez, entrenador de los benjamines.

Son cuatro los entrenadores que forman parte de este club de natación: Carlos Martínez, José Antonio García, Inma García y Javier Garde. Ellos hacen que cada uno de los integrantes del club SVAT, opten para competir en una fase a nivel regional, a la que todos desean participar, pero en la que solo los mejores tiempos pueden conseguir ese pase. A lo que algunos de estos jóvenes ya han tenido la oportunidad de participar, como ha sido el caso de José Ángel Moreno, Alejandro Olivas y Leticia Carrero, quienes se clasificaron para el Campeonato de España de Salvamento y Socorrismo de invierno.

El mayor apoyo que estos pequeños tienen es el de sus monitores, siendo un referente en constante formación, de manera que esté siempre preparado para orientar y motivar a los niños en su desarrollo deportivo y personal. Además debe estar apoyado en todo momento por los padres de manera que ambos formen un equipo con unos objetivos comunes y trabajen juntos en la consecución de los mismos.

Aunque con tan poca edad no hayan mostrado toda su destreza, continuarán apostando en el equipo hasta lograr las metas deseadas, superando a sus contrincantes de su misma categoría. José Alán Martínez afirma que: “lo que queremos conseguir con esta escuela es formar a los jóvenes para un gran futuro profesional, cueste lo que cueste”. Señalando también que la motivación es el plato fuerte para que un deporte pueda llevarse a cabo, aplicando la dedicación y los propósitos necesarios.

 

 

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Jennifer Fraile

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