La luz eléctrica que llega a nuestras casas tiene un difícil entramado detrás, no solo en lo que a la producción y distribución se refiere, también en el precio final que pagamos. Numerosos conceptos como la subasta Cesur, déficit de tarifa, costes liberalizados, discriminación horaria… hacen que sea complicado entender qué es lo que pagamos, por qué lo pagamos, qué tarifa es la más adecuada o por qué existe una deuda tan elevada en las eléctricas.

Preguntas que no son fáciles de responder porque requieren mucho tiempo de análisis y mucho conocimiento de la materia, de manera que sería casi imposible aventurarse a explicar todo lo que ello conlleva pero sí que es necesario conocer algunas nociones básicas que se explican a continuación.

¿Cómo interpretar el recibo de la luz?

A la hora de descifrar qué es lo que se paga en un recibo de la luz cinco son los apartados en los que se podría dividir la facturación (número 5 en las imágenes), cinco conceptos por los que se paga en la factura de la electricidad.

El primero de ellos es el término de potencia que es el precio fijo que se paga por tener contratada una determinada potencia, aunque no enciendas la luz. Para calcularlo hay que multiplicar los kW (kilovatios) contratados (potencia), por los días de facturación y por el precio del término de potencia del peaje de acceso, es decir, el precio del kW que es regulado por el Gobierno a través del Ministerio de Industria, Energía y Turismo.

POTENCIA= POTENCIA CONTRATADA*DÍAS FACTURACIÓN*PRECIO Kw

En segundo lugar, el término de energía o consumo que, en este caso, sí que depende de la energía que se ha consumido. Para calcularlo es necesario conocer las lecturas del contador, de manera que la energía consumida se obtiene restando la lectura actual (real) menos la lectura anterior (estimada) (número 7 en las imágenes). Así, para calcular el consumo se multiplica la energía consumida (kWh) por el precio del kWh (término de energía). El término de energía es el precio de cada kWh según el tipo de tarifa.

CONSUMO= ENERGÍA CONSUMIDA*PRECIO kWh

El tercer concepto es el impuesto sobre la electricidad. Este impuesto entró en vigor en el año 1998 y tiene su origen en la tasa que se aplicaba en el recibo de la luz para pagar las ayudas al carbón nacional. Cuando esa tasa desapareció en ese año, el Gobierno decidió convertirla en un impuesto especial sobre la electricidad. De manera que el objetivo de este impuesto es “obtener los ingresos necesarios para compensar la supresión del, hasta entonces vigente, recargo en concepto de coste específico asignado a la minería del carbón”, como se indica en la ley que lo estableció.

Recibo de la luz de Iberdrola/ Fuente: Iberdrola.com
Recibo de la luz de Iberdrola/ Fuente: Iberdrola.es

El impuesto es del 4,864% que coincide con el del recargo eliminado, un impuesto que se aplica a la suma de la potencia y el consumo multiplicada por el coeficiente 1,05113 (resultante de la siguiente operación 100/100-4,864%). La razón de este coeficiente es obtener el mismo nivel de recaudación que se conseguía con la tasa anterior.

IMPUESTO ELECTRICIDAD= (POTENCIA+CONSUMO)*1.05113*4.864%

No obstante, el pasado mes de agosto el Gobierno presentó un Proyecto de Ley que modificará en otras la Ley 38/1992, de 28 de diciembre, de Impuestos Especiales, de manera que “el nuevo Impuesto Especial sobre la Electricidad deja de configurarse como un impuesto sobre la fabricación, para pasar a ser un impuesto que grava el suministro de energía eléctrica para consumo o su consumo por los productores de aquella electricidad generada por ellos mismos”. Además, modifica el tipo impositivo, ahora pasa a ser el 5,11269632% (resultado de multiplicar el anterior, 4,864%, por el coeficiente 1,05113). De manera, que en las facturas puede aparecer el impuesto eléctrico de la siguiente manera, pero el resultado será el mismo:

IMPUESTO SOBRE ELECTRICIDAD=ENERGÍA*5.1127%

En cuarto lugar, el alquiler del equipo de medida, ya que los contadores suelen estar en propiedad de la compañía, de manera que esta cobra una cantidad mensual por su mantenimiento, fijada por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo.
Por último, para obtener el importe total de la factura es necesario aplicar el IVA (21%) al total de la suma de los cuatro conceptos anteriores:

TOTAL IMPORTE FACTURA= (POTENCIA+CONSUMO+IMPUESTO ELECTRICIDAD+
ALQUILER EQUIPOS)*21%

De esta manera hay que tener en cuenta que más de la mitad del precio del recibo de la luz son costes políticos o “cuña gubernamental”, como lo denomina David Robinson, autor del informe del Oxford Institute For Energy Studies. Según este informe, presentado el pasado mes de abril, por cada 100 euros de la factura, cerca de 51 provienen de impuestos, gravámenes y otros conceptos introducidos por los gobiernos para financiar las políticas públicas, concretamente los consumidores domésticos pagan 40,10 euros por el coste real, mientras que 50,90 euros restantes corresponden a lo que el autor ha denominado “cuña gubernamental”, que “en el caso de España aquí se incluirían, entre otros, las primas a las energías renovables, el coste territorial dirigido a abaratar la electricidad en las Islas o el coste de financiar el denominado déficit de tarifa”.

Factura de Endesa/ Fuente: Blog de Carlos Abehsera
Factura de Endesa/ Fuente: Blog de Carlos Abehsera

Otros aspectos que hay que tener en cuenta a la hora entender un recibo de la luz son los datos relacionados con el suministro. En este apartado de la factura aparecen el número de nuestro contador; el CUPS o Código Universal de Punto de Suministro, que es como el DNI del suministro, este número lo fija la empresa distribuidora de electricidad y siempre es el mismo para esa vivienda aunque la vivienda cambie de propietario, y es “el punto exacto a través del cual entra la energía desde la red a nuestro domicilio”. También encontramos la referencia del contrato que no cambia mientras no se cambie el tipo de contrato; el número de nuestro contador; la potencia que tenemos contratada y el peaje de acceso a la red (esta tarifa la fija el Gobierno y los tipos pueden ser 2.0A si se tienen contratados menos de 10kW; 2.1A si se tienen contratados entre 10 y 15kW; y 3.0 si se tienen contratados más de 15kW y no tiene transformador propio. Si tiene transformador propio es una 3.1 básicamente). Y los datos del cliente como cuenta bancaria, DNI/NIF o dirección (en el recibo pueden aparecer hasta tres direcciones, la fiscal, la de suministro y la de correspondencia) (números 1 y 4 en las imágenes).

Asimismo, en la factura pueden aparecer otros datos como el gráfico de la evolución del consumo en un determinado periodo, o notas aclaratorias o informativas de parte de la compañía, con información de contacto, información adicional… (números 3 y 6 en las imágenes).

Tipos de tarifas

La Tarifa de Último Recurso (TUR) que ahora se llama Precio Voluntario al Pequeño Consumidor (PVPC) es a la que más hogares y pequeñas empresas están acogidas, con unos 16 millones de contratos en 2013 según estimaba la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Se trata de un contrato al que solo pueden optar aquellos que tengan contratada una potencia igual o inferior a 10kW. Es un sistema por horas de manera que se paga el consumo de la electricidad en función de lo que marque el mercado cada día y cada hora (existen aplicaciones para conocer el precio como Tarifazo), de manera que el precio al que la compañía cobra el kW variará en cada periodo de facturación, por lo que no todos los meses se paga lo misma cantidad.

En este caso, el precio del kW que aparece a la hora de calcular el consumo es el precio medio de todos los días de facturación, de manera que en la factura no aparecen los 24 precios de cada día de facturación sino una media de todos, si se tiene contador de los antiguos, pero si se tiene un contador digital de telegestión activado, se sabe en qué hora se ha consumido más y si el consumo más grande lo haces en las horas más caras, por lo que la factura será muy elevada. Las horas más caras suelen ser entre las 8 y las 9 de la noche, y las 8 y las 9 de la mañana.

España es uno de los países de Europa con la luz más cara y la deuda del sector eléctrico asciende a unos 30.000 millones de euros

Esta factura se compone de tres partes por las que se paga, los peajes o tarifas de acceso (dependen del Gobierno y se podría decir que es lo que cuesta usar las redes de electricidad. Son costes fijos del sistema, como el transporte y la distribución de la electricidad, los incentivos a las energías renovables…), precio de la energía (antes se fijaba con la subasta Cesur ahora se calcula tomando como referencia el precio del kilovatio en función de su cotización diaria en el mercado mayorista, poniendo fin a la tarifa que se fijaba cada tres meses mediante una subasta en la que participaban las eléctricas) y los impuestos.

De esta manera, según la oficina de Iberdrola de Cuenca, “las organizaciones de consumidores siempre defienden la Tarifa de Último Recurso pero solo salen en los medios cuando les conviene, cuando el precio está bajo y alardean de que ellos miran por el beneficio de los consumidores. Pero en estos últimos dos o tres meses que el precio de Último Recurso está muy alto no aparecen y se esconden”.

Dentro del Precio Voluntario al Pequeño Consumidor existen tres modalidades entre las que optar: sin discriminación horaria, con discriminación horaria y con discriminación horaria supervalle. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia ha puesto a disposición de los consumidores un simulador de facturas de electricidad para los suministros acogidos al PVPC y facturas de último recurso para consumidores vulnerables.

Elección de tarifas/ Fuente: eligetuenergía.com
Elección de tarifas/ Fuente: eligetuenergía.com

El segundo tipo de tarifa es la que en Fenosa, por ejemplo, llaman tarifa plana y en Iberdrola cuota fija, de manera que como nos cuentan desde la oficina de Iberdrola en Cuenca, con esta factura “vas a pagar lo mismo durante todo el año, si tienes un consumo anual de 600 euros ese consumo se divide en los doce meses. Así en la factura número doce te adjuntan una carta donde aparece lo que has consumido y lo que realmente has pagado. Si has pagado menos de lo que tenías que pagar, durante los doce meses siguientes te reparten lo que has pagado de menos para que no pagues todo de golpe, pero si has pagado de más te lo devuelven al mes siguiente, empiezas de cero otra vez y te regularizan la cuota fija”.

En tercer lugar, encontramos el Bono Social al que pueden acogerse aquellas personas cuyo suministro esté suscrito al Precio Voluntario al Pequeño Consumidor y cumplan uno de los siguientes requisitos:  tener contratada una potencia inferior a 3kW; que el titular sea pensionista de 60 o más años y reciba la pensión mínima por jubilación, viudedad o incapacidad permanente; ser miembro de familia numerosa o de una en la que todos los miembros de la familia estén en paro.

Por último, la tarifa del libre mercado en la que el consumidor puede negociar con la empresa comercializadora que más le convenga. En este caso el precio del kW es fijo, no varía según las horas, al establecer el contrato con la compañía se firma un precio determinado que es invariable durante un año y “esa es la tranquilidad que tienes al estar en el mercado libre” como afirman desde la oficina de Iberdrola de Cuenca.

¿Por qué es tan cara la luz en España?

Oligopolio e impuestos, ese es la combinación que hace que en España la tarifa de la luz se haya disparado en los últimos años, concretamente un 63% desde que estalló la crisis en 2008 hasta el pasado año.

España acabó el 2013 como el sexto país de Europa con la electricidad más cara. Esto ya nos indica lo que supone el recibo de la luz para muchos españoles y más aún si tenemos en cuenta que ese mismo año España era el país número quince en Renta Per Cápita de Europa, lo que nos deja una conclusión: pagamos la luz muy cara para el poco poder adquisitivo que ostentamos, en nueve países europeos ganan más y pagan menos por la electricidad. Además, España es el país con mayor coste de distribución eléctrica de la Eurozona.

A finales del año pasado, el precio de la luz en las subastas Cesur se encareció exponencialmente, situándose en máximos históricos y provocando una subida de la luz del 11% en diciembre del 2013. De manera que el gobierno decidió paralizar esa subida y cambiar el formato de subasta por la media del precio diario del mercado mayorista. Se intentaba ahorrar así lo que el gobierno denominó “coste de especulación” que era de un 3%, aproximadamente. Pero al suprimirse la subasta no se terminaba con la posibilidad de que las eléctricas pudiesen poner el precio a la electricidad, ya que hay falta de competencia en el sector eléctrico como denuncian las organizaciones de consumidores, como OCU. Una falta de competencia que lleva a España a un oligopolio en el que “las tres mayores empresas eléctricas (Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa) copan entre el 80% y el 90% del mercado eléctrico”, como explica el economista Alejandro Inurrieta en 20 Minutos.

El otro factor que hace que la electricidad sea tan cara son los impuestos que, como hemos visto anteriormente, suponen más de la mitad del precio del recibo de la luz, debido al IVA, el Impuesto sobre la Electricidad, las ayudas a las energías renovables o la parte destinada a hacer frente al déficit tarifario (desajuste tradicional entre los ingresos y los costes del sistema eléctrico). De manera que el único país que paga más que España por políticas públicas en la factura de la electricidad es Dinamarca con un 57%. Así, desde 2007, los precios de los consumidores domésticos han crecido más de un 59% debido a estos impuestos. Entonces España ocupaba el puesto 12 entre los países de la Unión Europea con mayores precios de la electricidad para consumidores domésticos, y ahora solo cinco países tienen la electricidad más cara que España.

Datos del sistema eléctrico español/ Fuente: El Mundo
Datos del sistema eléctrico español/ Fuente: El Mundo

España está apostando por un modelo energético verde, basado en las energías renovables. De hecho, en 2013, por primera vez en la historia la energía eólica fue la más consumida en España con un 21,1% del total. Este modelo energético es mucho más beneficioso para el planeta pero perjudica a los usuarios ya que la quinta parte de lo que pagamos por la luz es por este apoyo a la energía verde. Además, al apostar por este tipo de energía se está dejando de lado la energía nuclear, de manera que España es el segundo país con mayor dependencia energética de entre los grandes consumidores energéticos de la Unión Europea.

Es este enlace se puede ver el balance de importaciones y exportaciones que se producen en España, que suele variar dependiendo del precio de la luz en cada momento y en cada país.De manera que en España, como norma general, suele ser más rentable importar la energía que producirla, unas importaciones que pueden llegar hasta el 70% de la energía que consumimos. Esto no quiere decir que no podamos producir esa energía sino que sale mucho más a cuenta comprarla en otros países debido a los altos costes de producción de nuestro modelo energético.

¿Qué es el déficit tarifario y por qué se produce?

Una de las cuestiones más complicadas de entender y que más problemas acarrea al sector energético es el famoso “déficit de tarifa”. Este déficit es el resultado del desajuste de precios entre lo que los usuarios pagan y lo que realmente ha costado la energía. Resulta paradójico que en una factura donde más del 50% son impuesto, haya generados casi 30.000 millones de euros de deuda, concretamente 28.466 millones acumulados desde que empezó a generarse en el año 2000, según datos de la CNMC.

Natalia Fabra y Jorge Fabra explican en el número 134 de la revista Papeles de Economía Española el déficit tarifario en el sector eléctrico español, su origen y desarrollo. Un origen que básicamente se puede situar en el año 1997, año en el que se cambia la regulación del sector eléctrico, según esta nueva normativa la luz no podía subir por encima del IPC, una medida que no contaba con que los costes de producción de la luz podían ser superiores a la subida del IPC. Esto se vio reflejado a partir de 2005 cuando el barril de petróleo pasó de 30 a 90 dólares, entonces “la luz subía un 2%, como el IPC, pero el coste de generación de la electricidad había subido un 300%, ahí empezó todo”, explica Jorge Morales de Labra, experto en regulación eléctrica. Desde entonces tenemos una deuda “todos los usuarios con las compañías eléctricas porque los gobiernos fijaron el recibo de la luz por debajo del coste real”, según cuenta el libro Economía para andar por casa.

Unas eléctricas que solicitan unas subidas de entre el 15 y el 20% de las tarifas para cambiar la situación, pero los gobiernos no quieren trasladar todo este coste a los usuarios porque saben que subir el recibo de la luz es una medida impopular y con mala acogida electoral.

Impuestos y más impuestos y subidas del precio de la luz que se unen a las dificultades económicas que sufren los españoles y que hacen que el momento de abrir la carta del recibo de la luz sea uno de los peores, porque gran parte de las pensiones, los subsidios por desempleo y los sueldos de los ciudadanos se destinan a pagar la luz.

 

Esta pieza forma parte de una serie de reportajes titulados  ¿Qué pagamos por la energía y el agua?

 

Reportaje realizado por Estefanía Gómez y David Romero

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Estefania Gomez

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