’El coworking es todo lo contrario de lo que se piensa cuando vas a empezar un trabajo’

Por Bárbara Aguilera y Juana Edo
El ser humano es un animal social, necesita comunicarse, compartir experiencias y anécdotas, formar parte de una comunidad. Las sociedades funcionan gracias a la comunicación, es por eso que le debemos el nacimiento del coworking a nuestra necesidad de comunicarnos y compartir con los demás.

El término coworking se podría traducir como “trabajo compartido”, de este modo, se entiende el coworking como un espacio de trabajo compartido en el que los trabajadores Freelance de diferentes ámbitos laborales se reúnen para trabajar y compartir experiencias. También es un lugar de trabajo cooperativo que ayuda a los jóvenes emprendedores a conocerse y comenzar trabajos conjuntos, es una forma de que los trabajadores individuales no se aíslen.

El término coworking se usó ya en el año 1628 haciendo referencia al trabajo compartido entre Dios y sus ayudantes, aunque no es hasta el año 1995 cuando este término comienza a tener el significado que tiene en la actualidad. En Berlín se funda el primer prototipo de un espacio coworking, un lugar en que las personas trabajaban y se conocían. En 1999 el estadounidense Bernie DeKoven acuñó el término coworking para definir un espacio colaborativo de trabajo, tras unos meses creo el primer espacio coworking {42 West 24}, una oficina que aún hoy continúa ofreciendo sus servicios.

Después del año 2005, comenzaron a proliferar diversos espacios coworking alrededor de todo el mundo y así nació una red de espacios de este tipo denominada “Hub”. Esta red es ahora la mayor red de espacios coworking que existe. Más tarde, en 2007, el coworking comenzó a tener cabida en el discurso de los medios norteamericanos, la revolución de este modo de trabajo tuvo su culmen en el año 2009 cuando se publicó el libro I’m Outta Here! Cómo el coworking está dejando las oficinas obsoletas, de Todd Sundsted, Tony Bacigalupo y Drew Jones, que explicaba cómo había evolucionado el concepto de trabajo autónomo y su repercusión en el mundo moderno. Desde aquel momento prácticamente la mayoría de los países cuenta con espacios de este tipo.

Existen fundamentalmente dos tipos de espacios coworking, los espacios públicos por un lado, financiados por entidades públicas, como los ayuntamientos u organizaciones sin ánimo de lucro, con parte de su presupuesto y por otra parte, espacios privados que funcionan como cualquier empresa, donde se alquilan los despachos y la oficina, de esta manera los jóvenes pueden tener su propio espacio de trabajo sin necesidad de pagar alquileres muy elevados al compartirlo con otros freelancers.

Muchos de estos espacios te ofrecen un lugar de trabajo a muy bajo precio, aunque es cierto que, las tasas aumentan dependiendo de la ciudad en la que se quiera trabajar, en el caso de Madrid el precio oscila entre los 200 euros, mientras que en ciudades más pequeñas como Burgos los alquileres no llegan a los 100 euros.

Según el informe del año 2013 del censo global de coworking “Global Coworking Census”, España es el tercer país en número de espacios coworking con 199 después de Alemania con 230 y Estados Unidos con 781, en total hay 2.498 espacios coworking repartidos en ochenta países según este mismo informe.

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Desde sus inicios en 2010, hasta la actualidad, el coworking en España ha experimentado un crecimiento y una evolución. Esta nueva forma de trabajo ha generado un gran éxito y cada año son más los profesionales que se animan a formar parte de alguno de estos centros en España.

Existen en nuestro país muchas empresas que poseen oficinas de trabajo compartido, Madrid y Barcelona son las ciudades que recogen más espacios coworking, estas dos capitales suman el 40% del total de oficinas que posee el país.

Las cinco Comunidades Autónomas de Castilla La Mancha, no se quedan atrás y también poseen espacios coworking, tanto públicos como privados. Destacan por ejemplo, ‘Despégame’ y ‘Work Center Castellanos’ en Ciudad Real; ‘Coworking INIZIA’ y ‘Colectivo DU’, en Albacete; ‘Espacio Karaba’ en Guadalajara y ‘Coworking Toledo’ situado en el centro de la ciudad, entre muchos otros.

{{{En Cuenca}}}

La ciudad de Cuenca, también se une a los espacios coworking. Son varios los lugares o espacios coworking de la ciudad, tanto privados como públicos. El centro coworking más reciente es un espacio llamado [‘Cu Working’ ->http://espaciocuworking.blogspot.com.es/]que se ha instalado en el Centro Joven de Cuenca. “Nos ha parecido una buena idea para los jóvenes. Todas las actividades que nosotros hacemos están destinadas para jóvenes y vienen impulsadas desde la concejalía de Juventud para que estos tengan un centro de trabajo y así puedan emprender” aclaró Manuel Martínez, concejal de Juventud de Cuenca.

La iniciativa surgió desde la concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Cuenca, según explica Manuel, ya que él mismo había tenido alguna experiencia de trabajo en algunos de estos espacios anteriormente. Fue desde la concejalía, donde se convocó una beca de colaboración para presentar un proyecto en el que se debía plantear como se organizaría un espacio coworking en Cuenca, además de la viabilidad que este podría tener.

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‘Cu working Cuenca’ resalta una de sus ventajas con respecto al resto, y es que es totalmente gratuito, mientras que otros espacios cobran unas determinadas tasas por el alquiler del espacio. “Toda la formación que aquí se le proporciona a los jóvenes va financiado y gestionado por el Ayuntamiento, en concreto del presupuesto de la Concejalía de Juventud, de modo que todo es público”, añadió Manuel Martínez.

María Sarria obtuvo la beca de colaboración que la Concejalía propuso. Sarria explica que lo primero que se le vino a la cabeza a la hora de realizar su proyecto son los talleres que se realizan en el centro joven de Cuenca, pues a aunque estos talleres son de ocio podrían especializarse y ser útiles para los usuarios del espacio “cu working”. Comenta además que en su proyecto pensó en una serie de actividades que dividió en tres sectores, “uno de ellos estaba dedicado a todos aquellos que quisieran usar los despachos de los que dispone en centro joven recibiendo asesoramiento personalizado de administración y gestión de empresa como una especie de “lanzadera de empleo”, completó María.

La comunicación interna del centro, también está bastante definida. “Mi tarea en el espacio sería como una especie de página de LinkedIn física” asegura María. Es decir, en primer lugar conocer a todos los que trabajan en el espacio y tras esto, establecer relaciones laborales entre los mismos.

Otro de los aspectos que María destaca del espacio es la creación de una red networking, que se traduce literalmente como “red de trabajo” y consiste en crear una red de contactos entre todos los usuarios de este espacio coworking, para que estos profesionales compartan sus contactos y de esta manera crear una red de contactos mucho más grande y enriquecedora.

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“El coworking es todo lo contrario a lo que la gente espera de empezar un trabajo” afirmó la organizadora del espacio. “Se diferencia del resto de trabajos porque no existe la privacidad, en el espacio todo el mundo sabrá a que te estas dedicando, pero me parece la manera perfecta de poder trabajar porque a la hora de amplificar lo que tú estás haciendo vas a tener más posibilidades de que tu proyecto salga a delante una de las razones es el apoyo externo”, añadió.

Atentos a cualquier tipo de cualidad que puedan presentar los jóvenes trabajadores de coworking, los responsables de este espacio, reafirman la necesidad de que el trabajo debe ser siempre cooperativo para que así puedan cumplirse los objetivos del centro que son que los jóvenes aprovechen tanto el espacio como la formación en primer lugar, y seguidamente que puedan crear un proyecto empresarial potente que les dé para poder vivir a largo plazo.

“Ahora mismo son los dos talleres que tenemos en funcionamiento hasta que un mayor número de gente se anime, uno es el taller de idiomas y otro el de ganchillo”, explicó María. El centro, además cuenta con una sala de reuniones y varios espacios que están adecuados a diferentes tareas. La sala de reuniones puede ser utilizada tanto por el personal interno del centro como por cualquiera que venga del exterior.

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{{{Relaciones profesionales }}}

En cualquier trabajo, las relaciones profesionales son esenciales no solo para el interés empresarial si no para alcanzar el objetivo inicial de que el ser humano crezca a partir de la comunicación y del hecho de compartir ideas. El ‘coworking’ es una de las formas emprendedoras que hace que los jóvenes adopten una nueva forma de evolucionar y crecer en las relaciones profesionales. Aunque hay que ser consciente de que no es la única forma de trabajo. Hay personas que prefieren el trabajo convencional de empresa. “Nunca me he planteado trabajar de forma coworking. Me gusta la forma de trabajo convencional, llevo dos años trabajando en empresa privada y hoy por hoy no cambiaría la forma de trabajo de una compañía por la de un espacio reducido”, declaró Vanesa Muñoz, una joven de 24 años.

Cualquier espacio coworking, debido a las características de trabajo que posee, no solamente puede considerarse como un espacio en el que se fomenta la relación profesional sino también las relaciones personales. Pese a las diferencias, ventajas o perjuicios de cada forma de trabajo, el coworking como una forma más defiende una nueva cultura laboral que se basa en los valores humanos y el respeto entre los trabajadores.

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