Basándonos en cifras, más de 21.300 bomberos componen el Cuerpo de Servicio de Extinción de Incendios de España y sólo 166 son mujeres. Todo apunta a que la gran brecha de género entre el número de mujeres y hombres dentro de la profesión se debe, dejando a un lado la vocación, a que el nivel de las pruebas físicas no están adaptadas para ellas.

El problema del reducido número de mujeres en los cuerpos de bomberos versa sobre los tiempos requeridos para superar las pruebas y la inexistencia de evaluaciones físicas a lo largo de la profesión, ya que si la defensa de la reducida diferencia de tiempo para pasar las pruebas entre ambos sexos es porque hay que garantizar unos mínimos de seguridad al ciudadano, al no someter a exámenes físicos a los bomberos con el paso de los años, este principio podría ser contrariado y por tanto, faltaría una argumentación de sustento para este dilema.

La cuestión lleva consigo múltiples opiniones acerca de la necesidad de reducir el nivel de las pruebas para adecuarlas a las capacidades del cuerpo de la mujer. A este respecto y haciendo mención a la Ley de Igualdad, de Equidad y Erradicación de la discriminación contra las mujeres, por la cual {se reconoce la paridad como un valor y un fin para la garantía de la democracia. Se considera como paridad la promoción de la participación de representación equitativa de mujeres y hombres en todos los ámbitos: sociales, económicos y políticos,} algunas instituciones públicas como el Instituto de la Mujer, tachan a estas oposiciones de “discriminatorias” y consideran que las pruebas físicas son «desproporcionadas» para la mujer.

Tan solo han pasado 29 años de la inclusión de la mujer en el Cuerpo de Bomberos de España. En el año 1985, Esperanza Vicente Alguacil, fue reconocida como la primera mujer en toda España que desempeñó una función de mando en la escala ejecutiva del Servicio de Extinción de Incendios. La madrileña, ex oficial de la Policía Municipal de Madrid, se convirtió tras aprobar la oposición al cuerpo de bomberos, en pionera en hacerse un hueco en la profesión. Desde entonces, la presencia del género femenino en el cuerpo, ha aumentado de manera paulatina y escasa, ya que actualmente, el número de bomberas sigue siendo escalofriante (166), frente al número de hombres que componen la profesión (21.600 aprox.).

Yo quiero ser bombera

La capital española realiza una distinción de tareas dentro del Cuerpo, teniendo que superar diferentes pruebas para conseguir una plaza u otra. Por una parte, está el denominado “bombero conductor” que solo conduce, no participa en los siniestros, y por otra, está el “bombero especialista” que sí participa en ellos. Las pruebas para acceder al puesto de conductor, son notablemente más fáciles de superar. De este modo, Natalia Baza, aspirante al puesto de bombero de Madrid, alegó en una entrevista para el diario el País, que podría superar satisfactoriamente las pruebas físicas para conductora, «pero no es el mismo trabajo. Es que yo quiero ser bombera», insistía la aspirante, ya que a efectos prácticos, Madrid no cuenta con ninguna mujer “bombero especialista” aprobada para participar en los siniestros.

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En otras ciudades como Barcelona, en las que no existe distinción de tareas, hay 694 hombres y 13 mujeres dentro del cuerpo. Las aspirantes a bombera de Madrid aseguran que ninguna mujer, y poquísimos hombres, podrían superar las pruebas, y por eso consideran que la oposición las discrimina.

En el año 2011, el Instituto de la Mujer remitió una carta al Ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, en la que reclamó que adoptara las medidas necesarias para «erradicar la discriminación directa o indirecta que todas las mujeres podían estar padeciendo en nuestra sociedad». Tras este suceso, CCOO y UGT se reunieron con representantes de la comunidad para abordar el tema que suponía una discriminación para las aspirantes por las pruebas físicas de acceso.

La polémica recae en la dureza de las pruebas físicas que son criticadas por no estar adaptadas a la complexión femenina

Después de las críticas que suscitaban el hecho de que Madrid fuera el único que exigía exactamente la misma condición física a hombres y mujeres, y tras una tendida y polémica reunión, el Ayuntamiento madrileño accedió a modificar (de una leve forma) las pruebas de acceso al Cuerpo de Bomberos de la capital. El Consistorio llegó a un acuerdo con el sindicato UGT para modificar las bases de la convocatoria a la oposición. En todas las pruebas físicas se incrementó la puntuación un 10% a las mujeres aspirantes que superasen los mínimos. Asimismo, tanto hombres como mujeres podrían realizar el ejercicio más complicado en un segundo más y cambió la ejecución de éste para hacerlo más asequible. El resto de pruebas seguirían siendo iguales para ambos sexos.

¿Cuestión de naturaleza?

Las últimas oposiciones de acceso para el Cuerpo de Extinción de Incendios de Madrid en 2014, dieron como resultado la inclusión de 214 nuevos bomberos, entre los cuales, no había ninguna mujer. En rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno Municipal y preguntada por el hecho en cuestión, la siempre polémica alcaldesa de la capital, Ana Botella, señalaba que las condiciones físicas de las mujeres y los hombres “por una cuestión de naturaleza” hacen que sean diferentes, justificando así la nula presencia de la mujer en estas plazas.

El testimonio y la calificación de profesionales que por su actividad laboral, conocen las capacidades físicas del ser humano, también pueden ayudar a resolver el conflicto. Cristina Vera, fisioterapeuta especializada en deporte y trabajadora en la Clínica ciudadrealeña Marco Reina, explica que las pruebas que actualmente se requieren para aprobar una oposición de estas características, son realmente duras e incrementan su dificultad por el ascendente número de candidatos que optan por estas plazas. Por lo tanto, respondiendo a las declaraciones de la Alcaldesa de Madrid, Vera asegura que “en consecuencia de la complexión del cuerpo de la mujer y sus características biológicas, en muchas ocasiones, por mucho entrenamiento previo que se realice, es casi imposible llegar a los mínimos exigidos. Sin embargo, las características físicas de un hombre son favorables a que con un estricto y duro entrenamiento, puedan resolverlas satisfactoriamente”. Así mismo, la profesional concluye que en aras de la igualdad, en éste caso, la semejanza de pruebas físicas para hombres y mujeres, no es lo justo ni lo “equivalente”.

Dentro de la profesión

José Torremocha es el Cabo del parque de bomberos de Ciudad Real. Torremocha afirma desde su experiencia que la gran brecha de género en la profesión reside principalmente en otro motivo, “son muchísimas menos las mujeres que se presentan a las oposiciones” explica el Cabo. Sin embargo, recalca como cierto que en el trabajo de bombero, “es muy difícil encontrar el equilibrio”, es decir, un gran corredor puede carecer de potencia muscular, de igual manera una mujer posee un tipo de características más ventajosas que otras. «La genética por parte de ambos sexos juega un papel muy importante, este podría ser un obstáculo para las mujeres y probablemente, lo justo sería la diversidad de pruebas, no obstante, una vez superadas, cobran lo mismo a fin de mes». Expone el bombero, alegando la inexistencia de discriminación dentro del cuerpo.

Antonio Romero, otro profesional del Parque de Bomberos de Ciudad Real, también ofrece su visión al respecto. Para el bombero castellano manchego, el alto nivel de las pruebas físicas es uno de los motivos por el que el número de mujeres que se presentan a la oposición es notablemente menor que el de hombres, “las pruebas físicas son muy duras y si la mujer no tiene una preparación dedicada y de mucho tiempo, es muy difícil de superar”, explica el apagafuegos. No obstante, Romero, también hace referencia a la polémica de la inexistencia de evaluaciones físicas una vez entrado en el Cuerpo de Extinción de Incendios, y explica que para llevarlas a cabo, sería necesario precisar de monitores físicos e instalaciones adecuadas, por lo que seguidamente afirma que “el Gobierno, el Ayuntamiento o la Diputación, no están por la labor de asumir esos gastos”.

Otra trabajadora del cuerpo de Bombero de Castilla-La Mancha, asegura que las mujeres gozan de unas capacidades físicas que los hombres no tienen y que también pueden ser muy ventajosas para el trabajo y sus intervenciones. Elisa Álvarez, bombera del Parque de Talavera de la Reina (Toledo) y una de las tres únicas mujeres bombero de Castilla-La Mancha, explica que las mujeres no tienen ventajas, sino que son diferentes anatómicamente, y puesto que es un trabajo en equipo, cada uno aporta lo mejor de sí mismo. “En este trabajo es necesario complementar unas habilidades con otras y el que una mujer tarde diez segundos más en realizar una prueba, no creo que sea un motivo para cerrarle las puertas a esta profesión, porque podría ser ventajosa en otros aspectos, como por ejemplo, la mayor flexibilidad y el menor consumo de oxigeno en los trajes para las intervenciones”, afirma la bombera.

Además, aludiendo a la controversia de los diferentes baremos requeridos según la Comunidad, Elisa opina que “si los exámenes de bombero son diferentes en cada sitio, no hay nada establecido. Por lo que creo que las pruebas físicas son solo una manera de seleccionar al personal, no se trata de que el trabajo de bombero consista en hacer una determinada marca. Por esto, pienso que debería de haber siempre una diferencia adaptada al sexo masculino o femenino. Y si esto no es así, estas marcas deberían mantenerse en el tiempo, cosa que tampoco se produce”, concluye la profesional.

¿Quién cumple con la ley de igualdad?

En relación con otras profesiones encargadas igualmente de velar por la seguridad de la ciudadanía, existe una diferencia para superar las pruebas en cuanto a requisitos físicos se refiere.

La Guardia Civil y la Policía Nacional española, requieren el mismo contenido para los mismos sexos tanto en los ámbitos de conocimiento, en idiomas, como en psicotécnicos. Sin embargo, existe una variación de las pruebas físicas, ya que el género femenino cuenta con un tiempo superior para superar las pruebas de natación, velocidad y realizan un inferior número de repeticiones en pruebas de fuerza (18 para ellos y 14 para ellas).

Valentín Grado, profesional del Cuerpo Nacional de la Guardia Civil, señala la obligatoriedad de adaptar las pruebas físicas a la complexión femenina, “me parece necesario que la mujer no sea discriminada por su sexo y pueda acceder a ese puesto de trabajo como cualquier otro ciudadano que tenga las capacidades óptimas para ello. Las variaciones en las pruebas físicas, dependiendo del sexo, no significa que favorezcan a la mujer, simplemente se evita su discriminación”.

Relacionando la labor que el cuerpo de Extinción de Incendios tiene con otros cuerpos de seguridad y comparando la diferencia de requisitos que se exigen para acceder al puesto a los distintos sexos, el debate del cumplimiento o incumplimiento de la Ley de Equiparación Laboral continúa abierto. Si ambas partes se agarran al establecimiento de las pruebas en base a la igualdad de género y el resultado de estas no es el mismo, ¿quién respeta realmente la Ley de igualdad?

 

Este reportaje ha sido realizado por Cecilia Moya y Sara Núñez

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Cecilia Moya

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1 comment

  1. Lo siento pero yo en caso de necesitar ayuda para un rescate prefiero que me rescate alguien físicamente capacitado para levantarme y aguantar durante un tiempo hasta que yo esté a salvo, o alguien cuya fuerza sea capaz de manejar una manguera de agua a presión. Si la mayoría de las mujeres no están capacitadas para esto, entonces… me parece bien que no puedan ser bomberas, ya que no tienen el físico adecuado para la exigencia de esta profesión. Es más me parece una absoluta tontería pedir una adaptación de prueba física para las mujeres, por esa regla de tres que adápaten también las pruebas para gente gorda o para hombres cuya genética no les permite alcanzar la fuerza necesaria… efectivamente, una absoluta tontería de «artículo».

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