En pleno siglo XXI, el cual llevamos ya quince años y que han pasado tan rápido que apenas con parpadear cuatro veces hemos visualizado ya cuatro Juegos Olímpicos y no nos hemos dado cuenta. El siglo XX se puede resumir como el siglo del cambio, el siglo de las Guerras Mundiales, donde hemos asistido a todo tipo de conflictos políticos que han afectado al desarrollo de los Juegos Olímpicos, donde no se ha sabido apartar los intereses políticos con los deportivos y, actualmente, todavía no se ha sabido separar.

El siglo XX se puede también identificar con el de los grandes mitos deportivos y, prácticamente, todos ellos, son hombres. Megaestrellas como Michael Jordan, Diego Armando Maradona, Carl Lewis o Mark Spitz, entre otros. A nivel nacional, llegamos a grandes nombres como Miguel Indurain, Manolo Santana,Ángel Nieto o Manel Estiarte. Viendo toda la lista, nos damos cuenta que todos estos iconos han marcado el desarrollo del deporte tanto nacional como mundial. Pero falta algo, grandes nombres femeninos. El deporte femenino no ha sido visto con buenos ojos hasta hace relativamente poco. Los recuerdos del siglo XX que se tienen son las grandes proezas de Martina Navratilova en una pista de tenis o los récords imposibles de las atletas de la antigua República Democrática de Alemania, la extinta URSS o de China, la mayoría de esos récords del mundo siguen aún vigentes. Con el paso del tiempo, se ha demostrado que todas esas atletas usaban un dopaje tan bestial que algunas atletas han cambiado hasta de sexo, transformándose en un hombre (caso de Heidi Krieger, entre otras).

Martina Navratilova of the U.S. holds the winners trophy after she and Bob Bryan won the mixed doubles championship over Kveta Peschke and Martin Damm of the Czech Republic at the US Open tennis tournament in New York, Saturday, Sept. 9, 2006. (AP Photo/Kathy Willens)
Martina Navratilova of the U.S. holds the winners trophy after she and Bob Bryan won the mixed doubles championship over Kveta Peschke and Martin Damm of the Czech Republic at the US Open tennis tournament in New York, Saturday, Sept. 9, 2006. (AP Photo/Kathy Willens)

Ahora mismo, el deporte femenino ha cambiado mucho. Lo primero de todo y, lo más importante, ya es igual de respetado que el masculino. A pesar de que no reciba las mismas ayudas económicas, ya se está apoyando mucho más. En España, concretamente, el problema no viene de masculino y femenino, viene más de primero el fútbol, luego el fútbol y si sobra algo, para el fútbol. Ahora el deporte español se está sustentando, a nivel olímpico, en el femenino.

Ahora todas aquellas chicas pequeñas que quieren practicar el deporte que le gusta tiene ya un gran icono femenino. Ruth Beitia, Carolina Marín, Mireia Belmonte, Jennifer Pareja o Gemma Mengual son algunas de las abanderadas del deporte femenino español y, a pesar de que no encuentran un gran apoyo, están codeándose con las mejores del mundo. Hemos vivido la mejor época del deporte masculino español de todos los tiempos, liderados por los Gasol, Nadal, Lorenzo, Xavi y un sin fin de nombres que han aupado al deporte español a lo más alto. Ahora se acerca el 2016 es el momento de alzar la voz y dar paso al deporte femenino, que será el que ponga el nombre de España lo más alto posible en los próximos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Lo más importante de todo, tanto a nivel masculino como femenino, es defender un deporte limpio, un deporte sin dopaje y un deporte equitativo, en el que tengan las mismas oportunidades todas las personas, sin importancia del género, porque el siglo XXI es el siglo de la mujer.

The following two tabs change content below.

Leave a Response