Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la ciudad de Cuenca tiene una población de 57.032 personas, según datos del año 2012. Del conjunto de todos los ciudadanos, tan solo en la organización de Cáritas Diocesana de Cuenca se atienden al año cerca de 1.200 familias que sufren dificultades para llegar a fin de mes, un dato estremecedor que confirma que cada año se produce en la ciudad conquense un mayor riesgo de exclusión entre este sector de la población. Organizaciones como Cáritas o Cruz Roja intentan colaborar en la medida de lo posible con estas familias, pero a veces los recursos no son los necesarios.

Ya parecen incontables los años que el país lleva sumergido en la crisis económica de escala mundial. Las consecuencias de este hecho, de dimensiones cada vez más preocupantes, se hacen notables en el día a día de cada persona o de cada familia. “No llego a fin de mes”, cada vez se convierte en la rutina de más unidades familiares que intentan hacer malabares para no vivir una situación trágica en cada recta final de mes.

A falta de recursos, estas familias, en la mayoría de los casos con hijos, se ven obligadas a acudir a distintas organizaciones en busca de una ayuda que se antoja necesaria. Falta de trabajo, dificultad con los pagos o incluso dificultad a la hora de poder contar con un plato encima de la mesa son algunos de los argumentos que escuchan los trabajadores sociales de las organizaciones cada uno de los días.

Una de estas organizaciones es Cáritas Diocesana de Cuenca, una asociación pública no gubernamental, sin ánimo de lucro, que goza de personalidad jurídica propia. Esta organización cuenta en su plantilla con una amplia nómina de trabajadores sociales que velan por el bienestar social de las personas en riesgo de exclusión, además de tener un sector destinado a las familias, dividido en zonas o barrios de Cuenca.

Uno de los trabajadores sociales que trabaja en Cáritas de Cuenca es Marcos Irnán Gómez. Por el despacho de Marcos pasan cada día innumerables familias con una historia que contar y siempre con algo en común, la necesidad de que la organización le tienda la mano.

Pregunta: ¿Cuál es el papel de Cáritas con la familias que tienen problemas para llegar a fin de mes?

Respuesta: La idea general que tiene Cáritas es la de darle el acompañamiento. La crisis o la mala administración de los servicios sociales desembocó en que Cáritas tuviera que empezar a ayudar económicamente. Antes, la organización era lo que todo el mundo pensaba, la ropa o dar alimentos al que más lo necesitaba. Ahora estamos cubriendo estas deficiencias que tiene la administración, bajo el estado de bienestar que se supone que todos tenemos que tener derecho a una vivienda o una educación gratuita. Estamos cubriendo las necesidades básicas de la vida diaria: alimentación, medicación, ropa y calzado, luz, gas, alquileres, hipotecas. Trabajamos con gente sin techo, con inmigrantes, población reclusa. Atendemos a todos los colectivos, en residencias de mayores, a personas que no se pueden valer por sí mismas…todo lo que se te pueda ocurrir

P. ¿Cuántas familias recibe en su despacho cada semana?

R. Cada semana debemos atender unas 100 familias. Hay mucha gente que repite a lo largo del mes. Hace ocho años estábamos atendiendo a 30 personas al mes, con las cuales se podía trabajar de una forma más personificada y con mucha más atención. De 30 familias si ya el trabajo es considerable, con 400 se acota un montón la intervención con las familias y es imposible trabajar al 100% con ellas.

P. ¿Es la única persona que se ocupa de este sector de la población?

R. No, trabajo con varios compañeros que ocupan el rol de trabajadores sociales. Hasta hace unos años trabajábamos por colectivos (sin techo, inmigración, población autóctona). Como esto es tan cambiante y es necesario saber un poco de todo, decidimos que queríamos trabajar con todo el mundo. Trabajamos por zonas, y ahora estamos empezando a trabajar en la provincia, a nivel de territorio. Lamentablemente también hay mucha gente en riesgo de exclusión y con un montón de problemas

 

P. ¿Estas familias encuentran en Cáritas el apoyo que necesitan?

R. Encuentran bastante apoyo. Se pueden llegar a cubrir bastantes necesidades que tienen pero es imposible que nosotros mantengamos los alquileres, hipotecas, pagos de luz y gas. Nosotros podemos cubrir cosas pero imposible cubrir la totalidad de todas ellas. En este sentido, tenemos al Ayuntamiento de Cuenca que también se está moviendo en el nivel de emergencia, ayudas urgentes que acaban de sacar recientemente. También existen otras asociaciones que están trabajando como Cruz Roja. Se echa en falta el apoyo de la administración a la hora de cubrir todo esto, lamentablemente o está ocurriendo.

P. Con el paso de los años…¿La ayuda de esta organización ha aumentado o por el contrario ha disminuido?

R. Ha aumentado considerablemente. Hace cinco años el presupuesto destinado a ayudar a las familias era de 20.000€ al año, ahora el presupuesto es de 250.000 o 300.000. Para que nos hagamos una idea, el presupuesto actual que tiene Cáritas solo la población de Cuenca es de 2.500.000€

P. ¿Podría indicar un porcentaje de familias de Cuenca en esta situación?

R. En la actualidad, estamos ateniendo a unas 1.200 familias. Me atrevería a decir perfectamente que este dato se traduce en aproximadamente un 20% de la población de Cuenca que no llega a fin de mes. Es muy complicado.

P. En el caso de los niños…¿Qué papel desarrolla esta organización?

Por ejemplo, la última campaña que hemos hecho de libros…entre Cáritas y Cruz Roja hemos tenido que asumir, con un convenio del Ayuntamiento, todas las familias que tienen niños que no podían hacerse cargo de este material escolar. En torno a las 200 o 300 familias, sin libros, aparte del material escolar. Esto ha supuesto un gasto de 60.000€. Aparte de esto, Cáritas y Cruz Roja están apoyando este año en becas de comedor, destinados a niños de familias que no tienen acceso a una alimentación equilibrada.

Dos ejemplos de familias en riesgo

De las 100 familias que acuden semanalmente a las instalaciones de Cáritas en Cuenca, dos de ellas viven una situación contraria pero a la vez parecida. K. D es una mujer de nacionalidad armenia separada de su marido. K.D explicó que desde septiembre no encuentra trabajo, por lo que le es complicado mantener a su hijo de 17 años, que se encuentra reticente a la hora de continuar con sus estudios.

Nunca es fácil acudir a pedir ayuda, en el caso de K.D este hecho se produjo en el momento en el que se quedó sin trabajo. Esta mujer armenia sintió la necesidad de acudir a Cáritas al pensar en su hijo, según explicó, que aún no cuenta con la mayoría de edad para poder iniciarse en el mundo laboral. “Confío en que Cáritas pueda ayudar a revertir mi situación”, sentenció K.D.

Por su parte, R.G.B, de nacionalidad española, es un hombre casado sin hijos. “Mi situación actual es difícil, antes estaba trabajando y ahora no tengo nada”. R.G.B. argumentó que lleva dos años visitando Cáritas, “decidí acudir a esta organización en el momento en el que no tienes para vivir, cuando están a punto de cortarte la luz o no tienes para comer, con una cosa de aquí o con una cosa de allí se va saliendo adelante”.

En cuanto a la posibilidad de revertir su actual situación, ambas unidades familiares se muestran optimistas. “Aunque ahora es muy difícil, siempre se puede mejorar, seguro que un poquito más adelante todo va mucho mejor”, explica R.G.B.

La Despensa, único supermercado que colabora

Una de las dificultades que encuentran las familias en riesgo de exclusión es a la hora de hacer la compra. Marcos Irnán explicó que La Despensa es el único supermercado de Cuenca que ha accedido a colaborar con este tipo de personas. El procedimiento con Cáritas se realiza a través de vales de comida. Estos vales suponen que estas personas puedan acceder a comida equilibrada regulada por dietistas. Los demás supermercados se mostraron contrarios a la idea de colaborar con esta iniciativa de la organización conquense.

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