Hace seis años, allá por 2008, una ola de indignación, enfado y malestar popular acampó en la Plaza de Sol de Madrid. Lo que no sabían esos manifestantes es que ese movimiento asentaría seis años después las bases de un nuevo fenómeno político. “Sí se puede” gritaban hace unos años, “Podemos” gritan ahora, y vayan si pueden. Ni un año de vida tiene la formación política Podemos, formación que lidera Pablo Iglesias, y han sabido canalizar como ningún otro partido la indignación de miles de ciudadanos, lo que les ha llevado a ganar en sólo cuatro meses más de un millón de votos y cinco europarlamentarios desde su formación en enero de 2014. Además, el barómetro de octubre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha reflejado la irrupción del “fenómeno Podemos” al considerarlo una tercera fuerza política con posibilidad de gobernar, rompiendo el ya tradicional bipartidismo que venía existiendo desde hace años en España. Asimismo, ese mismo estudio, refleja que Podemos se coloca en el primer puesto en intención de voto directo. Pero, ¿de dónde viene el éxito de Podemos?

De forma general, se podría decir que la base del éxito de Podemos se basa en el malestar e irritación de la ciudadanía sobre la situación económica y social del país, y que el resto de partidos se han dedicado a alimentar a través de la pasividad y la negación de los problemas, así como de por ser, precisamente, la causa de ellos. Realizan un análisis que se entiende a través de la simplificación de los mensajes políticos. Poseen la mayor ventaja sobre el resto de partidos políticos: no tener historia. A todo esto, es preciso añadir un factor principal y es que Pablo Iglesias ha sido catalogado en más de una ocasión como un “miura de la palabra”, la dialéctica y la retórica son sus principales armas que utiliza en los debates televisivos y en su campaña electoral.

La clave de su campaña electoral pasa por tener una estrategia de comunicación política:
1- Elaboración de un discurso sencillo, directo y que apela a la emoción. Este lenguaje está centrado y dirigido con la intención de llegar a la máxima gente posible. Del mismo modo, se dedican a explicar y traducir los problemas que atañen a los ciudadanos en el ámbito económico, social y judicial. Así como a la simplificación de los mensajes políticos para convertirlos en fácilmente digeribles. Utilizan la razón y la lógica en todos sus discursos pero también apelan y buscan la emoción y el concepto de patria.

2-  Conquista del espacio audiovisual. La televisión, como ya sabemos, modificó la vida social de las personas y alteró también los usos y formas políticas. Los debates electorales han pasado a ser claves en la consideración del medio como un poderoso atrayente del votante. Los debates políticos televisivos son, a día de hoy, un elemento central de las campañas electorales. Podemos orienta sus esfuerzos a comunicar y a ser receptivos. Es por ello, que ha sabido hacerse un hueco en medios de comunicación tan importantes y con gran número de audiencia como es la televisión. No es casualidad la conquista de este espacio en las grandes televisiones, todos los medios quieren hablar y reproducir las declaraciones de Pablo Iglesias, rostro más que habitual en las tertulias. La Tuerka, programa de debate político, fue el “laboratorio” de Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y de Juan Carlos Monedero donde ensayaron, de una forma u otra, y tuvieron el primer contacto de cómo transmitir mensajes políticos en este medio audiovisual. A este programa, le siguió otro de mismo contenido de nombre Fort Apache. Pero las bases de su gran salto a la televisión generalista se produce con la intervención, en principio, puntual en el programa El Gato al Agua, de ideología dispar a la de Pablo Iglesias. A partir de la intervención es este programa se dispara su popularidad y es requerido como tertuliano, casi de forma habitual, en este y otros programas como La Sexta Noche o Las Mañanas Cuatro donde comienza a crearse el icono de Podemos a través de la figura de Pablo Iglesias.

3- Construcción de un liderazgo, construcción de un icono. Pablo Iglesias es conocido por ser un líder carismático pero también por ser el “político de la coleta”. Guste o no, se trata de una marca, de una etiqueta, de una imagen que ha llegado a ser más conocida que el propio partido que lidera. Ha sabido construirse un liderazgo basado en la capacidad de expresar la imagen de su organización no sólo a sus militantes y gente cercana en cuanto a su ideología, sino además al resto de ciudadanos que simpatizan de una forma u otra con ellos.
4- 15M. El llamado “fenómeno Podemos” no hubiese tenido un éxito electoral si antes no se hubiese desarrollado una ola de indignación como la que se sucedió a partir del 2008. El naciente partido político tomó de ellos muchas de las demandas del movimiento, así como los medios de votación y participación pública.

5- Las redes sociales. Solo hay que echar un vistazo por las redes sociales para saber que la apuesta y uso que hace Podemos de ellas es indudable. El partido de Pablo Iglesias es el partido político con mayor número de seguidores en redes sociales tan famosas como FaceBook o Twitter, superando con creces al PP y PSOE. De la misma manera, el líder de Podemos golea con una diferencia abrumadora en seguidores personales a los dos líderes, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. El éxito de Podemos no hubiese sido posible sin estas redes sociales, puesto que a través de ellas recabaron el dinero para su campaña electoral.
De una forma u otra, a favor o en contra, lo que es innegable es que Pablo Iglesias ha sabido conjugar a la perfección la primera persona del plural del presente de indicativo del verbo “poder”.

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