El periódico de la Facultad de Periodismo de la UCLM, El Observador de Castilla-La Mancha, ha podido concertar una entrevista con el “Venerable Maestro de la Respetable Logia Simbólica Aleph nº 147 al Oriente de Toledo”. Se llama Francisco Javier Rivas. Aleph es la logia madre del rito francés moderno en la regularidad masónica en nuestro país y está bajo la jurisdicción de la Gran Logia de España. Los masones españoles ya no se esconden, como en el pasado, y fruto de la normalización de sus relaciones sociales, tienen páginas web, como la de la GLE y sus materiales se pueden consultar en redes sociales como Youtube, algo impensable hace pocas décadas.

Bien es cierto que en la masonería, como en tantas otras instituciones, hay divisiones y, en este caso, se diferencian las obediencias llamadas “irregulares” y las “regulares”. A diferencia de aquéllas, en las regulares, bien sigan el rito escocés, el francés u otros, está prohibido hablar de política y de religión. Y, como en todas, valores como la fraternidad o la tolerancia, destacan sobremanera. Todo ello en aras de un mejor conocimiento interior y, con su mejora personal, también de su entorno social, merced a su filantropía. Muy lejos de esa imagen estereotipada franquista del contubernio judeo-masónico-comunista o de su demonización por parte de los sectores más integristas y reaccionarios del catolicismo decimonónico.

El entrevistador, que siempre ha mostrado curiosidad por la masonería, dedicó sus primeras investigaciones al estudio de los talleres masónicos conquenses de fines del XIX (en algunos municipios de La Mancha) y primeras décadas del XX (en la capital). El último de ellos, ”Electra”, que tuvo su actividad durante los años de la dictadura de Primo de Rivera y derivó del triángulo a la logia a fines de los años veinte del pasado siglo, fue iniciativa de uno de los masones cuyo paso por Cuenca dejó más huella, Rodolfo Llopis. Ochenta años después, con motivo de la celebración de uno de sus patronos, San Juan Evangelista, cuya festividad entronca con la pagana del solsticio de verano, que supone el triunfo de la luz sobre las tinieblas, ha vuelto a celebrarse una tenida o reunión masónica, en Cuenca. Y no es un asunto menor. La logia Aleph, aunque tiene cierta vocación de itinerancia y no es la primera vez que celebra tenidas fuera de Toledo, no lo había hecho, hasta ahora, en ninguna otra capital de Castilla-La Mancha. Esa es la gran novedad y no pueden ser ajenas sus raíces históricas.

Aunque la masonería celebra sus ritos y ceremonias de manera absolutamente reservada (no podemos saber ni el lugar, ni el momento ni sus participantes), sin embargo, en esta ocasión, sus responsables han querido dar a conocer públicamente el evento, en línea con la proyección social y normalización que quieren mostrar. Es así como hemos aprovechado la ocasión, aunque sea mediante el correo electrónico, para conocer mejor esta institución, tan perseguida en la historia de España como fundamental para explicar las principales transformaciones de las naciones americanas y europeas en la época contemporánea.

ALLV: Ocho décadas después, vuelve a haber una tenida en Cuenca. ¿Qué supone para la masonería volver a tener presencia en una ciudad tan levítica?

FJR: En Cuenca, como en otras muchas ciudades de España y el mundo, en las que la masonería fue postergada por la intransigencia de los totalitarismos, hubo una intensa y fructífera actividad masónica en el pasado. Volver tras décadas de persecución y de crear en torno a nosotros una mística tan absurda como falsa, es devolver en parte, a los hombres y mujeres de esta ciudad, el control sobre cómo quieren orientar su vida, su búsqueda del conocimiento y su acción filantrópica. Es cumplir con una deuda que los masones de hoy tenemos con aquellos hermanos que en tiempos muy complicados quisieron llevar nuestros principios de libertad, de tolerancia y de fraternidad a cada rincón del planeta. Y sobre todo es una satisfacción enorme por poder contribuir a que los masones de Cuenca vean restablecido su orgullo de ser masones en su misma ciudad.

ALLV: Para entrar en materia, convendría que explicara a los lectores de este periódico, qué es, en realidad, la masonería. ¿Se ha superado en España su leyenda negra? ¿Se ha borrado el mito franquista del contubernio judeo-masónico-comunista?

FJR: Siempre digo que las cosas se definen tanto por lo que son, como por lo que no son. Así la masonería no es ni una secta, ni una conjura demoníaca, ni una estructura de poder en la sombra. Es sin más, una institución iniciática y esotérica que revela su enseñanza a través de determinados códigos basados fundamentalmente en el simbolismo constructivo; es una hermandad con una vocación muy clara de buscar la mejora del ser humano, un conjunto de herramientas morales y filosóficas cuyo uso y conocimiento lleva a los masones a contemplar su entorno desde el prisma de un profundo amor por el ser humano y sus posibilidades.

En España han sido siglos de persecución tanto de los masones como de nuestras ideas y percepciones de las cosas. Es muy complicado eliminar de raíz tanta falsedad, y tanto prejuicio infundado, apuntalado por años de acusaciones terribles. Por eso queremos dar a nuestra orden un cariz de normalidad, dándonos a conocer como lo que somos, sin tapujos y sin complejos. Queremos que, al menos, se conozca la otra versión de los hechos y de las cosas, que es la que siempre ha estado perseguida, vilipendiada y prohibida.

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Francisco Javier Rivas, maestro masón

 


ALLV: ¿Dígame tres aportaciones importantes de la masonería a la historia de los tres últimos siglos?

FJR: La masonería ha estado presente en gran parte de los mayores avances sociales de la humanidad: en la instauración de las libertades, de la democracia, del respeto al ser humano, de las declaraciones de derechos humanos etc. Es imposible desvincular el nacimiento de la democracia en Estados Unidos, Europa y muchos países del mundo, de la masonería, por ejemplo.

Incluso, ahora que tan recientemente tenemos la conmemoración de la constitución de Cádiz, conviene recordar que muchos de aquellos hombres que la hicieron posible eran masones. No obstante, la mayor aportación que ha hecho la masonería es a título individual, al dotar al hombre de herramientas y mecanismos de búsqueda de la mejora personal, a través del conocimiento, de la interacción con el otro, del respeto a todas las ideas y creencias y de la búsqueda de confluencias en el amor a la sabiduría y al ser humano.

ALLV: ¿Qué sentido tiene, a inicios del siglo XXI, ser masón? ¿Qué claves podría aportar a quienes piensan que es una institución del pasado y anacrónica?

FJR: Aquellos fundamentos que dieron origen a la masonería tal y como la conocemos hoy, hace más de 300 años, siguen absolutamente en vigor por una razón muy sencilla. Cuando se toma al ser humano como centro y objeto del esfuerzo y el trabajo de todo un colectivo, es difícil que eso pueda variar con los años, por el mero hecho de que nuestra materia prima sigue siendo la misma: el hombre. Nos mueve el progreso, la justicia y la convivencia de todos, al margen de ideas, creencias, condiciones sexuales, físicas, intelectuales, económicas, etc. Creemos que estas ideas son compartidas por la inmensa mayoría de la población mundial, pero en nuestro caso, trabajamos cada día para hacerlas posibles, a través del perfeccionamiento personal. En este sentido, la masonería está de plena actualidad, porque lo moderno, lo innovador, lo extraordinario, ha sido siempre y siempre será, luchar y trabajar por un mundo mejor para todos. Si eso puede ser considerado como algo anacrónico, entonces tenemos mucho trabajo que hacer, sin duda.

ALLV: ¿Qué valores puede aportar la masonería a la cultura política y la convivencia ciudadana?

FJR: Hoy, si cabe, los principios que defendemos son más necesarios que nunca. En una época de pérdida de valores en la que la desesperación y el egoísmo en muchos aspectos ha sustituido al principio de solidaridad y del esfuerzo por mejorar y transmitir fundamentos de confianza y de superación en las personas, es más necesario que nunca un principio rector de comportamiento que tenga la solidaridad, el bien común y la construcción de pilares de sabiduría fraternal como ejes de comportamiento. Esa ha sido nuestra aportación durante siglos, ese sigue siendo el motor de nuestro trabajo.

ALLV: ¿Qué lleva a alguien a iniciarse en la masonería? ¿Qué significa la fraternidad masónica?

FJR: Un poco de todo lo que ya he dicho. El hombre se mueve por estímulos muy primarios, pero es capaz al mismo tiempo de inspirarse en los más altos y nobles objetivos. Adquirir conciencia de lo que nos rodea y creer sinceramente en que las cosas son mejorables, es la energía que mueve a mucha gente cada día. En este sentido hay gente y organizaciones que toman al ser humano como sujeto pasivo de sus aspiraciones y sus ambiciones; en el caso de la masonería, percibimos al ser humano como sujeto activo de todo cuanto acontece y de todo cuanto se puede conseguir con el estudio y el trabajo. Por eso nos constituimos en una organización fraternal, porque nos mueve el ser humano, sin distinciones, porque entre nosotros no hay diferencias, ni clases, ni jerarquías inmutables. El llamarnos hermanos no es por una cuestión sanguínea ni religiosa, es una constante reivindicación de la igualdad y negación de la otredad, es decir, vemos al otro como nos vemos a nosotros mismos, no como un extraño, o un rival, o un obstáculo, o un instrumento, solo así es posible la convivencia pacífica y el progreso.

ALLV: ¿Cómo se podría explicar a los profanos la figura del Gran Arquitecto del Universo, el GADU?

FJR: El Gran Arquitecto del Universo es el principio creador o constituyente. Es la creencia firme en que el ser humano y sus actos trascienden a sí mismo. Somos parte del universo, en el que todo se mueve y se transforma constantemente, pero que tiene un principio genésico. A eso se lo ha llamado a lo largo de la historia del hombre de diferentes formas, para algunos es dios, y para otros la conciencia de pertenencia a un ente infinito y superior del que formamos parte. De forma irónica suelo comentar a quien me lo pregunta, que el GADU para unos es Dios, y para otros incluso es google. Es la conciencia de finitud y trascendencia. Somos eslabones de una inmensa cadena que es la humanidad que se rige por principios muy antiguos y muy variados. Bajo la cúpula del GADU, cabemos todos, incluso los menos crédulos.

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Blasón Masónico

 

ALLV: Frente a la imagen tradicional de secretismo a la que se le asocia, ¿por qué hay un intento, en los últimos años, de que las logias, si me lo permite, “salgan del armario”? ¿En eso consiste el paso de una sociedad secreta a una sociedad discreta?

FJR: La masonería no nació con vocación de organización secreta. Fue impuesta por las circunstancias. Téngase en cuenta que durante siglos, instituciones como las diferentes religiones o iglesias, han impuesto una sola verdad y una sola razón. El que una organización hable de tolerancia, de sometimiento a la razón, de igualdad, de progreso del hombre… etc., se entendió como algo muy peligroso. La masonería puso en entredicho todo: la legitimidad divina, la infalibilidad, los dogmas… eso condenó a la masonería al secreto, a no poder divulgar libremente sus principios, por una mera cuestión de supervivencia.

En España esto lo sabemos muy bien, pues durante mucho tiempo hemos tenido a personajes como Franco, Fernando VII y demás dirigentes totalitarios, que han perseguido hasta la obsesión paranoica a todo lo que imaginaban que pudiera oler a masón. Hasta el punto que, en un país con poco más de 3.000 masones, hubo procedimientos judiciales, muchos de ellos sumarísimos, contra más de 30.000 personas acusadas de pertenencia a la masonería. Eso dice mucho del miedo que dan las ideas a los intolerantes.

ALLV: ¿Por qué tiene tanta importancia lo simbólico o lo ritual en sus ceremonias? Me podría explicar el significado de los principales símbolos y ritos

FJR: Desde que el hombre es hombre se ha guiado por los símbolos y por el sentido que se ha dado a estos. En la masonería utilizamos sobre todo símbolos que surgen de los antiguos oficios de los constructores de catedrales, fundamentalmente. Tomamos aquellas herramientas de trabajo, como herramientas morales dándoles un significado más amplio. Hablamos del pavimento mosaico o el nivel, como símbolos de igualdad; la piedra bruta somos nosotros mismos con todas nuestras imperfecciones que hemos de pulir con el estudio y el trabajo constantes; la escuadra es la equidad, la justicia; el compás es la virtud y la moderación, etc. etc.

ALLV: Para terminar, ¿me podría citar figuras históricas masónicas del mundo de la cultura, la vida social o la política cuya militancia masónica ignoren la mayoría de los españoles? Me refiero a personalidades relevantes extranjeras, básicamente, aunque también me gustaría que señalara casos españoles

FJR: Lo cierto es que no soy muy partidario de poner como ejemplo a grandes figuras históricas que han destacado por su trabajo, por el hecho de que además fueran masones. La masonería no hace genios ni crea grandes líderes. Quienes han destacado por sus obras lo han hecho al margen de pertenecer o no a la masonería; es cierto que seguramente en nuestros misterios o conocimientos, hayan encontrado un importante aliento e impulso para su trabajo creador o investigador, pero no por tener entre los masones a personajes de inmensa trascendencia histórica como Mozart, Washington, Bolívar y un largo etc., quiere decir que todos los masones seamos de ese nivel, ojala. Simplemente que esos grandes hombres unieron a sus innatas condiciones y al esfuerzo de su trabajo, ser además masones. También es cierto que por algo será…

En cualquier parte puede encontrar inmensas listas de nombres de hombres y mujeres que han sido, o se supone que han sido masones. Puedo asegurarle que en esas listas, también aparecen nombres de personas que nunca lo han sido, tal vez sea parte del encanto de la masonería.

(Adenda del entrevistador: en la siguiente dirección, se podrán leer los nombres de algunas calles de Madrid dedicadas a masones, que aporta una relación muy significativa al respecto:

http://www.madridmasonico.es/Calles.html)

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