Las mujeres vienen pisando fuerte en el terreno de juego

Todos sabemos lo que es el fútbol o hemos oído hablar de fútbol. Raro es aquel que no ha ido nunca a un partido de su equipo favorito, o al menos lo ha visto por televisión. Pero hay muchas cosas de este deporte, en concreto de su modalidad femenina, que desconocemos. Hoy, de la mano de Juli García de Mateos, entrenador de fútbol femenino, nos adentramos de lleno en un mundo que nos hará caer en la tentación de querer saber más de las mujeres que han hecho del fútbol su estilo de vida.

Los comienzos no son fáciles. A lo largo de los años, las mujeres han ido gozando de privilegios que no les fueron atribuidos desde un primer momento, a diferencia del sexo masculino, Todos sabemos que los hombres marcaban el rumbo y que los hombres y los derechos siempre han ido de la mano: derecho a voto, mientras que las mujeres no podían votar, derecho a una educación, en cambio las mujeres se quedarían en casa al cuidado del hogar y la familia… En definitiva, el sexo femenino siempre ha arrastrado un lastre del que ha sido difícil deshacerse. Afortunadamente, con mucho esfuerzo y sacrificio, esto ha ido cambiando en todos los ámbitos de la vida cotidiana, ha ido cambiando también en el mundo deportivo, y ha ido cambiando, cómo no, en el mundo del fútbol.

Este reportaje trata de dar cabida a las experiencias tanto profesionales como personales de cuatro chicas que, desde muy pequeñas, han vivido por y para este deporte. Y más concretamente a la experiencia y a la historia de un gran jugador y entrenador que ha dado todo por su gran pasión: el fútbol.

{{{Juli, nuestro protagonista}}}

Resulta cuanto menos curioso que, en un reportaje dedicado al deporte femenino, al fútbol femenino concretamente, nuestro protagonista sea alguien que lleva por nombre Julián García de Mateos. Pues bien, aunque extraño, es así de cierto. Julián o Juli, nació un 24 de julio de 1981, y casi desde que abrió los ojos por primera vez lleva siendo futbolista.Tanto es así, que cuando se le pregunta desde qué edad lleva jugando al fútbol, su respuesta es clara: «Desde toda la vida».

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Con el número 10 a la espalda, y en ciertas ocasiones, luciendo el brazalete de capitán, nuestro protagonista siempre ha jugado con el «Cervantes C.F.», equipo de su localidad natal, Argamasilla de Alba. «Salvo un año por lesión, el resto estuve jugando desde juveniles en el primer equipo del ‘Cervantes’, después estuve tres años en el club de Campo de Criptana para volver al equipo de mi pueblo definitivamente a los 26 años», con estas palabras muestra Juli su orgullo al pertenecer a este club, su Club. Actualmente, se encuentra disfrutando de su última temporada como futbolista en activo, no obstante, desde hace 5 años cuenta con el nivel I de entrenador que le otorga lo necesario para poder seguir dedicándose al mundo del fútbol, pero esta vez desde otro punto de vista.

{{{Del césped al banquillo, pero en el buen sentido}}}

Cuando se dice que un  jugador ha sido sustituido en el terreno de juego, tendemos a pensar que es malo porque se ha realizado un cambio en la alineación y eso es porque ese jugador no está del todo bien. Pero hay casos en los que no es así. Prueba de ello es el caso de Juli que, aunque ha comunicado estar agotando sus momentos como jugador en el ‘Cervantes C.F.’, es ya el segundo entrenador del ‘Club Atlético Tomelloso Femenino’, equipo de la localidad vecina, y, desde la temporada pasada, miembro del cuerpo técnico de las selecciones femeninas de Castilla-La Mancha sub-16 y sub-18. Juli reconoce que «el hecho de pertenecer a estos organismos oficiales, le permite adquirir nuevas experiencias de trabajo en equipo y de formación tanto de futbolistas como de personas».

Siempre le ha gustado el mundo del fútbol y «una vez que las piernas cada vez responden menos, si puedo seguir ligado de forma directa o indirecta a él, no se tienen que dejar pasar las oportunidades que se nos ofrecen». Le gusta transmitir a las personas que le rodean todo lo que ha aprendido en estos años dedicándose a este deporte, y todo lo que le han enseñado los buenos entrenadores que ha tenido. Afirma que de todos y cada uno de ellos ha aprendido algo y que le gustaría que de él también pudieran aprender para un futuro las nuevas generaciones que se avecinan.

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Lo prometido es deuda y, ahora que ya sabemos la relación entre el fútbol femenino y Julián García de Mateos, éste nos muestra las principales características de este deporte en su modalidad femenina, así como algunas diferencias encontradas con respecto al fútbol masculino.

– Juli, ¿qué diferencias podemos encontrar, tanto en los entrenamientos como en los partidos, entre hombres y mujeres futbolistas?

La principal diferencia hoy en día en entre el fútbol masculino y femenino es la capacidad física que hay entre los dos sexos. Cada vez son menos las diferencias que hay entre unos y otros en aspectos técnicos o tácticos, pero en el aspecto físico se nota que los hombres tienen un mayor rendimiento, en líneas generales. Tanto a la hora de entrenar  como en los partidos, el planteamiento es el mismo en los dos casos, pues según como se entrena,así se juega.

– ¿Hasta qué categoría pueden jugar las mujeres?

Las chicas no tienen un límite de edad para jugar al fútbol. Si bien es cierto que en categorías inferiores, a las chicas les está permitido jugar en equipos mixtos, pero a partir de cierta edad solo podrán jugar en un equipo exclusivo femenino pero sin renunciar a jugar hasta donde se propongan, ya que en España existe un nivel excepcional de fútbol femenino con una Superliga (primera división) y 7 grupos de nacional (segunda división) además de que cada Comunidad Autónoma cuenta con un grupo regional femenino.

– Al tratarse de un equipo femenino, ¿se suele tener problemas a la hora de encontrar financiación?

Hoy en día y por desgracia para todo tipo de deportes la financiación es escasa, pero se sufre aún más en el mundo femenino. Se está avanzando por la igualdad entre hombres y mujeres en el fútbol español pero continuamos estando a años luz de la igualdad que tiene este deporte en países como EE.UU, Alemania o Suecia, en los que el fútbol femenino es una verdadera potencia y las ayudas, tanto de patrocinadores como de instituciones, hacen que les sea mucho más fácil poder dedicarse a este deporte. La mayoría de las mujeres que juegan al fútbol en este país lo hacen de forma desinteresada o por unas dietas insignificantes.

– ¿Qué problemas tienen las mujeres que no tienen los hombres en este deporte?

A la hora de entrenar o disputar un partido de fútbol los problemas, tanto para unos como para otros, son los mismos. El problema puede estar en que no todos los pueblos o ciudades cuenten con el suficiente número de chicas que se quieran dedicar a este deporte, lo que conlleva el tener que buscar equipos de fútbol femenino fuera de nuestro entorno, y lo que conlleva a su vez, una serie de desplazamientos y viajes a otras localidades.

– ¿Suelen retirarse del fútbol a la misma edad?

La edad de retirarse en el fútbol depende de cada persona. Es más inusual que las mujeres se dediquen a este deporte a partir de los 30 años como puede ser en el caso de los hombres, pero por supuesto que las mujeres se pueden retirar a la edad que crean conveniente. El equipo del Atlético Tomelloso Femenino tiene una media de edad de 19 años, por lo que espero que les queden muchos más años de fútbol por delante.

– Con la crisis la gente ha vuelto a estudiar. ¿Sabes si en el mundo del fútbol ha pasado lo mismo? ¿Ha aumentado el numero de chicas que quieren ser futbolistas?

La falta de oportunidades laborales hace que la gente se eche a la calle para practicar deportes que el trabajo no les podría permitir, aunque no creo que en el mundo del fútbol se haya incrementado el número de jugadores o jugadoras por este motivo. Si veo un aumento de chicas que se suman a este deporte y espero que esta tendencia siga incrementándose. Gracias a jugadoras españolas como Vero Boquete (recién nominada al Balón de Oro femenino) o éxitos como el Subcampeonato del Mundo conseguido por la Selección Española Sub-17 donde se encuentran dos jugadoras Castellano-manchegas, el Subcampeonato Europeo Sub-19 con una jugadora más de nuestra comunidad, todo ello en este 2014, y gracias a la cada vez mayor difusión por parte de los medios informativos, hacen que este deporte, hasta hace poco tiempo desconocido para el género femenino, se convierta en un deporte al que quieran dedicarse cada vez más niñas y mujeres de este país.
En nuestro caso, como es en el ‘Atlético Tomelloso Femenino’, se empezó con un proyecto ilusionante pero con poquitos efectivos y ahora nos encontramos en una situación en la que, al ser cada vez más las chicas que quieren jugar a este deporte en Tomelloso y localidades cercanas, nos ponen a los entrenadores en la difícil papeleta de tener que dejar a algunas chicas sin jugar cada fin de semana, pero que a la vez,  nos hace ver que si ellas quieren, tenemos equipo para mucho tiempo.
En cuanto a la selección femenina de Castilla-La Mancha, cada año es más competitiva, debido a que han aumentado las licencias federativas de jugadoras de fútbol, lo que supone que es más fácil hacer un equipo que dispute campeonatos de España a comunidades como Cataluña, Madrid o Valencia y llegue a finales como la reciente final del Campeonato de España sub-18 disputada en Albacete donde Castilla la Mancha solo fue superada por Madrid. Esperemos que el mundo del fútbol femenino en España y más concretamente en Castilla-La Mancha, no deje de progresar y de seguir creciendo en todos los aspectos.

{{{Cuatro historias para un mismo sueño}}}

Elena, Pilar, Paula y Esther son cuatro jóvenes futbolistas que, aunque han seguido diferentes trayectorias, siempre se han movido alrededor de un común denominador: el fútbol. A pesar de ser totalmente diferentes y ser cada una ‘de su padre y de su madre’ como se suele decir, todas ellas se han visto cautivadas por este deporte, tanto es así que sus opiniones coinciden en que pertenecer a la gran familia del fútbol se trata de algo muy sacrificado, y no sólo para ellas, sino para sus familias, quienes han estado ahí al pie del cañón apoyando y ayudando a sus hijas, hermanas, sobrinas, a cumplir su sueño.

María Pilar Ortiz tiene 23 años y es jugadora y capitana del ‘Atlético Tomelloso Femenino’. Lleva jugando al fútbol desde los 4 años de edad, pues ella misma afirma que «ya apuntaba maneras» cuando se juntaba con los niños de su barrio para pegarle patadas al balón o en los recreos del colegio, cualquier ocasión era buena para pegar unos tiros. A los 12 años, cursando 1º de E.S.O, Pilar entró en un equipo de fútbol femenino por primera vez. «Me llamaron para jugar el torneo de fútbol sala que se realiza cada año entre los centros de Educación Secundaria de Tomelloso y fui la única chica de mi curso que jugó, terminamos el torneo en segunda posición. El viernes de esa semana, nos reunió Luis Sánchez que nos propuso formar un equipo, no se me va a olvidar nunca aquél día», afirma la jugadora. Posteriormente, tras muchos entrenamientos, jugaron un partido contra las chicas de Alcázar de San Juan (Ciudad Real) y perdieron por 11 goles, pero no por ello desistieron y continuaron con su equipo. Ese mismo año, Pilar empezaría en las Escuelas Deportivas y a competir en fútbol 7. Para ella el fútbol lo es todo, una válvula de escape para desahogarse, para descargar toda la adrenalina que se acumula por el estrés de la rutina, una pasión, un sentimiento compartido y termina diciendo que «sin el fútbol no podría vivir».

Paula Úbeda-Portugués Palomino, jugadora también en el ‘Atlético Tomelloso’ y en la selección sub-18 de Castilla-La Mancha, ha practicado muchos deportes, casi todos ellos de equipo, pues asegura que perteneciendo a un equipo siempre te sientes apoyada y respaldada, en definitiva «siempre tienes a alguien al lado». Reconoce entre risas haber sido la típica niña que se iba con los chicos en el recreo a jugar al fútbol, hasta que se formó un equipo femenino en su localidad y se dijo a sí misma que por qué no intentarlo si era lo que a ella le apasionaba. A día de hoy afirma no arrepentirse, pues «no hay cosa que le llene más que ir a entrenar los partidos».

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Subcampeona del mundo sub-17 con España y subcampeona de España con Castilla-La Mancha, Elena de Toro juega en la Fundación ‘Albacete Nexus’. «Yo siempre quise ser jugadora y marcar goles, pero en el equipo de mi pueblo no había portera y siempre nos turnábamos para serlo. El primer partido jugábamos fuera de casa, en Puertollano (Ciudad Real), y puesto que mis padres no podían venir a verme jugar, le dije a mi entrenador que me pondría yo para que los demás partidos mis padres pudieran verme como jugadora. Desde aquel día no me he quitado de la portería». Elena también es de las que se pasaba las clases deseando que llegara la hora del recreo para salir con sus amigos a jugar al fútbol, por eso decidió apuntarse a las Escuelas Deportivas a los 8 años de edad.

La benjamina de ‘nuestras chicas’ se llama Esther Martín, tiene 16 años y juega en la selección española sub-16, en la selección castellanomanchega, además de en el ‘Daimiel Racing Club de Fútbol’. Lo que más le apasiona a Esther de este mundillo es el buen ambiente que se respira en el equipo y, sobre todo, que cuando juega al fútbol intenta disfrutarlo al máximo olvidándose de cualquier tipo de problema que pueda tener.

{{{El sacrificio de hoy, la recompensa de mañana}}}

A estas cuatro chicas, que en este reportaje representan a todas aquellas mujeres que se dedican al mundo del fútbol femenino, nadie les dijo que formar parte de un universo tan grande y tan competitivo como es este deporte fuera fácil. Son conscientes de que no sólo lo han tenido difícil para llegar a estar donde están actualmente, pasando por duros momentos alejadas de sus familias, muchas horas de viajes para jugar los partidos, la no fácil situación de compaginar estudios y entrenamientos… Pero aún les queda la batalla más ardua por jugar, el peor partido en toda su trayectoria profesional, es decir, la lucha por la [igualdad->http://www.futbolprimera.es/], porque se considere y tengan los mismos derechos el fútbol femenino que el masculino. Ésta no es tarea fácil y ellas lo saben, pues como afirma Elena de Toro «cuando el fútbol femenino da un paso, el masculino da tres, y ahí está la diferencia». En este aspecto parecen coincidir las cuatro entrevistadas, pues no cabe duda que «el [fútbol femenino->http://deportes.elpais.com/deportes/2014/10/15/actualidad/1413394219_636718.html] está mucho menos valorado y no se pone en el mismo nivel a una chica que a un chico», añade Esther Martín. Pilar Ortiz va un poco más allá: «Los problemas y dificultades que he tenido desde pequeña han sido las críticas por parte de la sociedad, que está mal visto eso de que una mujer haga cosas de hombres. También están los problemas económicos, cosa que jamás he visto en el deporte masculino a la hora de buscar ayudas, patrocinadores, colaboradores…a diferencia del deporte  femenino, ya que pocos son los que apuestan por ello. Siempre hemos tenido que depender de nuestros padres, familiares y de nosotras mismas para poder conseguir todo aquello que necesitamos para poder jugar y llegar a competir». Pilar añade que la mayor victoria que ha conseguido es haber llegado donde está, el haber conocido a tanta gente que piensa y lucha como ella por intentar llegar lejos, por demostrar su valía, y reivindicando a su vez, que «este no es solo un deporte de hombres».

A pesar de esta serie de dificultades y sinsabores por los que han tenido que pasar, ninguna de ellas se arrepiente de estar donde está, de haber logrado lo que han logrado y mucho menos se rendirán en su objetivo por seguir formando parte de este sueño que es el fútbol femenino.

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