Según el informe «La Sociedad de la Información en España», de la Fundación Telefónica, publicado el pasado mes de enero, unos 19 millones de españoles viven conectados y consultan el móvil unas 150 veces al día. Vivimos pegados al móvil pero lo más preocupante es que, cada vez más, los niños hacen uso del móvil a edades más tempranas. Esta tendencia ha hecho que los profesionales de la educación tengan que hacer frente a un nuevo problema en los centros educativos, lo que les ha llevado a tomar medidas contra el uso masivo de los móviles por parte de los jóvenes.

El pasado 17 de noviembre entró en vigor la Ley de Protección Social y Jurídica de la Infancia y la Adolescencia de Castilla-La Mancha, en la que se hacía referencia, entre otras cosas, a la utilización de los teléfonos móviles en los centros educativos. Según el punto cuatro del artículo 22, “los menores no deberán mantener operativos teléfonos móviles ni otros dispositivos de comunicación en los centros escolares, salvo en los casos previstos expresamente en el proyecto educativo del centro o en situaciones excepcionales, debidamente acreditadas”. Una ley que no ha hecho sino reafirmar lo que muchos centros educativos de secundaria ya venían haciendo, ya que la mayor parte de los institutos poseen normas relativas al uso de los teléfonos móviles en las aulas y fuera de ellas. Muestra de ello son los institutos de Cuenca en los que hemos realizado un total de 143 encuestas a alumnos de la ESO y bachillerato para conocer qué uso hacen los menores en los centros educativos.

En el Instituto San José de Cuenca, nos comentaban que los móviles están prohibidos dentro y fuera de las aulas, salvo que algún profesor que esté haciendo una práctica concreta y lo autorice, pero por norma general los móviles están prohibidos y deben permanecer apagados dentro del centro. Además afirmaban que “si utilizan el móvil, se les retira cinco días y si se niegan a entregar el móvil, se tiene como un desacato a la autoridad del profesor y se procede a la expulsión del alumno durante cinco días”. Todavía más restrictivos son en el Instituto Fernando Zóbel donde la sanción por utilizar el móvil es la retirada del mismo durante quince días. En este centro, tal es el combate contra los móviles que otra medida que han tomado ha sido colocar relojes en todas las aulas ya que muchos alumnos ponían como excusa que necesitaban el móvil para mirar la hora.

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Carteles de prohibición en el IES San José/ Fuente: Estefanía Gómez

En otros, como en el Instituto Alfonso VIII son más permisivos y como asegura Pilar Rojo, Jefa de Estudios del centro, ellos retiran el móvil si lo utilizan en las clases y son los padres los que tienen que recogerlo pero no se lo quedan “porque es una cosa muy seria y el móvil puede desaparecer y además puede que lo necesiten para otra cosa”. Asimismo, reconocía que aunque fuera de las aulas también está prohibido el uso de los móviles, son más laxos porque es imposible prohibirlo, “es ponerle puertas al campo”, aseguraba.

Unas medidas que se hacen más necesarias en los últimos cursos, especialmente en bachillerato, ya que según las encuestas realizadas en tres centros de la ciudad, en torno al 80% de los alumnos de bachillerato afirman llevar el móvil al instituto. Un porcentaje que cambia en los cursos de la ESO donde menos del 20% acuden a clase con el teléfono móvil. De estos alumnos que aseguran llevar el móvil a clase, el 100% explican que lo hacen para estar siempre localizables, por si ocurre alguna emergencia o tienen que llamar a sus padres. En este sentido, en torno al 85% de los alumnos que dice traer el móvil a clase asegura que utiliza el móvil poco o nada en las clases, aunque más de la mitad de los jóvenes encuestados afirma no estar de acuerdo con la nueva ley porque siempre hay que estar localizables y porque no tienen por qué prohibir los móviles ya que se puede hacer un buen uso de ellos y utilizarlos como herramienta educativa. Aunque otros muchos, afirman que es bueno que no se utilice los móviles en las clases ya que dificultan el aprendizaje, produce falta de atención y distrae mucho.

Medidas que se llevan a cabo en la mayoría de los institutos de España, aunque ya hay algunas comunidades que, como Castilla La Mancha, han decidido incluir en una ley esa prohibición, como Galicia. Otras como Cataluña, se encuentran en el lado opuesto y descartan una regulación para todos los centros dejando que sean estos los que decidan qué uso se hace de los móviles.

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Gráfico con los datos de las encuestas/ Fuente: Estefanía Gómez

Y es que , como aseguran desde la Asociación Nacional de Profesores Estatales de Cuenca (ANPE), la cuestión es muy complicada y debe ser tratada por la comunidad educativa, por el equipo directivo de cada centro, el claustro de profesores y los padres. «La cuestión no es prohibirlo o no, lo que hay que debatir es el uso que se haga de él, ya que en las clases puede ser muy útil pero cuando el profesor decida no utilizarlo debería de estar siempre apagado porque pueden grabar y hacer fotos que no deben, o distraerse en las clases. Además si en los recreos todos estuviesen con los móviles no se relacionarían entre ellos, no jugarían ni se comunicarían», declaran desde el sindicato.

Un problema social

Tanto dentro como fuera de los institutos el móvil es un tema de debate. Actualmente, el número de teléfono móviles en el mundo (7.229 millones) ha superado al de personas (7.197 millones) según estimaciones de la consultora norteamericana GSMA Intelligence. Es difícil ver a una persona sin móvil, dependemos de ellos, pasamos horas y horas consultando Internet y las redes sociales, tanto que llegamos a sentir ansiedad cuando pasamos mucho tiempo sin consultar el móvil. Tal es la dependencia que en muchos casos llega a ser enfermizo, una enfermedad a la que se le ha denominado nomofobia.

Su nombre vienen de “no-mobile-phone phobia” o, lo que es lo mismo, el miedo a estar sin móvil, a estar “desconectado del mundo”. Una fobia cada vez más usual entre las personas de todo el mundo, especialmente entre los jóvenes entre 18 y 24 años, aunque esta franja de edad cada vez es mayor. Más del 95% de los alumnos que llevan el móvil a clase aseguran que son capaces de estar una clase entera sin mirar el móvil incluso serían capaces de acudir al instituto sin él, un porcentaje que disminuye cuando se les pregunta por lo que sienten cuando están mucho tiempo sin consultar el móvil, en este caso un 21% de los encuestados asegura que sienten una cierta ansiedad o no pueden parar de pensar si tendrán alguna notificación.

Pero más allá de esta fobia, el móvil es un problema social ya que el uso que se hace de él suele ser más malo que bueno, sobre todo en los centros educativos, como lamenta Pilar Rojo, “los jóvenes usan mucho el móvil y cada vez peor, especialmente los más pequeños. Hay muchos que no tienen conocimiento y suben fotos a la red sin importarles nada y se insultan entre ellos a través de estos dispositivos”. Un problema que sufren todos los centros, también en el Instituto San José afirman que “en ocasiones hacen fotografías a alumnos y profesores y las cuelgan en Internet, unas fotografías que en algunos casos son hirientes”. 
Grabaciones de palizas, burlas o acoso, fotografías malintencionadas o insultos son los peores usos que hacen los jóvenes del móvil y respecto a ello, alrededor del 34% de los alumnos encuestados asegura que conoce algún caso en el que el móvil se ha utilizado para alguna de estas cosas. Y es que no son pocos los casos que han aparecido en los medios de comunicación donde los jóvenes utilizaban su móvil para grabar algún delito.

Un alumno del instituto Pedro Mercedes de la capital, que actualmente cursa 2º curso de Educación Secundaria Obligatoria, confiesa que han llegado a retirarle el teléfono móvil hasta en tres ocasiones por hacer uso de él para consultar redes sociales durante una clase y que sus padres se han tenido que acercar al centro para recoger el teléfono. Además, reconoce que ha estado presente en varios casos donde compañeros suyos han utilizado los móviles para grabar agresiones entre alumnos dentro de las aulas y posteriormente subirlas a Youtube o casos en lo que han utilizado el dispositivo para hacer fotos a los profesores y burlarse de ellos distribuyendo las fotos por diversas redes sociales. El alumno afirma que ve “adecuada esta nueva ley ya que de esta manera se evita el acoso escolar” pero además, hace hincapié en que la ley debería afectar también a los propios profesores ya que hay casos en los que algún docente ha hecho uso del teléfono en medio de una clase. “Puedo decir que varias veces los profesores han cogido llamadas en medio de las clases”, relata el alumno.

El móvil con finalidades didácticas

Pero como en todo tema polémico, hay otra parte que defiende el uso de los teléfonos móviles en los centros educativos y aseguran que hay que aprovechar las ventajas de estos dispositivos, incorporarlos a los métodos educativos y sacarle el máximo rendimiento a la hora de enseñar y aprender. “Me parece vergonzoso que en pleno siglo XXI se prohíba una herramienta tan útil como son los smartphones” opina un maestro de educación primaria de un colegio conquense. Además cree que “el teléfono móvil bien encauzado por el docente tiene unas finalidades didácticas impresionantes ya que graba y reproduce audio y video, navega por internet… En definitiva es como un pequeño ordenador”.

Según un estudio de la operadora móvil virtual Tuenti y la empresa Ipsos la mayoría de los jóvenes tiene un teléfono inteligente con acceso a internet, por lo que están surgiendo nuevas iniciativas para dar a estos elementos tecnológicos un uso didáctico y no tener que prohibirlos taxativamente en los centros escolares. Una de las opciones que existe actualmente es el denominado mobile learning, un método que busca que los jóvenes aprendan a través del teléfono móvil.

Una iniciativa que cuenta con el apoyo de expertos en educación, quienes piensan que un buen uso de estos dispositivos puede revertir en una mejora de los resultados académicos por parte de los alumnos. Aunque todavía se encuentra en una fase muy precoz, se están empezando a implantar programas pilotos en museos y visitas a lugares históricos y además, instituciones como la universidad a distancia de Madrid o la escuela de organización industrial están desarrollando diferentes iniciativas de educación a través de teléfonos inteligentes. También es necesario, para que el proyecto avance, la formación de los docentes, ya que por lo general cuando los profesores actuales comenzaron a impartir clases no se disponía de la tecnología que hay actualmente por lo que a muchos les cuesta adaptarse.




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El móvil puede servir como herramienta educativa/ Fuente: Estefanía Gómez

Si bien el mobile learning no es nuevo, ya que se instauró por primera vez en Estados Unidos en el año 90 y llegó a Europa a inicios del siglo XXI, sí es cierto que es ahora cuando está empezando a utilizarse más por parte de la sociedad ya que en la actualidad es mucho más fácil tener un teléfono inteligente y una tarifa de datos móviles debido a que la tecnología ha avanzado mucho y además la bajada sustancial de los precios de las tarifas por parte de las operadoras móviles también hace posible que cada vez más personas de distintas clases sociales puedan contratarlas.

Como se puede observar en el estudio de mobile learning realizado por Antonio José Moreno Guerrero para el observatorio tecnológico del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte esta nueva manera de aprender cuenta con amplias ventajas tanto funcionales, como pueden ser ayudar a la reducción de la brecha digital debido a que el coste de un teléfono inteligente suele ser mucho menor que el de un ordenador; el aprendizaje anytime anywhere que facilita la movilidad y la temporalidad a la hora de aprender o el aprendizaje colaborativo, como ventajas pedagógicas tales como la ayuda a los estudiantes a mejorar capacidades como la lectura o la escritura, ayuda a que los estudiantes estén más tiempo centrados en la clase o ayuda a subir la autoestima de los jóvenes entre otras ventajas.

Los propios alumnos, en las encuestas realizadas, afirmaban que, aunque el móvil pueda ser una distracción en muchos casos, en otros muchos es de gran utilidad ya que pueden consultar el diccionario de la RAE online o consultar determinados datos útiles para la clase.

Y en ese punto inciden desde ANPE Cuenca, que nos aseguran que «hay que buscar el punto intermedio, de manera que en unas determinadas clases puede ser útil usar el teléfono como herramienta de aprendizaje y enseñanza, sobre todo ahora que no se invierte en reformar y habilitar las aulas de informática. Aunque existe otro problema, ya que no todos los niños tienen móvil y eso puede crear desigualdades».

Estamos, en definitiva, ante un debate que se ha instalado en la sociedad española y que encuentra muchas voces en ambos bandos, tanto en los que defienden la prohibición de los teléfonos móviles como en los que abogan por usar el móvil como una herramienta de aprendizaje. Por ahora, Castilla La Mancha, con la nueva ley que prohíbe el uso de los teléfonos móviles en los centros de primaria y secundaria, se ha posicionado en contra de los teléfonos móviles, algo a lo que tendrán que acostumbrarse tanto niños como profesores. Pero lo cierto es que esta polémica no terminará aquí y se seguirá debatiendo sobre el uso de los móviles en las clases y en la sociedad.

Este reportaje ha sido realizado por Cristina Belmar y por Estefanía Gómez

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