No es fácil que Paula abra las puertas de su casa un jueves a las 6 de la tarde. Sus compromisos deportivos, académicos y los propios de una chica de su edad, dificultan el poder contactar con ella un día cualquiera.

Esta es la historia de Paula, una historia que comienza en una promesa que había que cumplir. A sus 17 años, Paula tiene la proyección deportiva con la que muchos habrán soñado siempre. Su carrera futbolística da los primeros coletazos en el equipo conquense de fútbol sala Boni Bol, cuando apenas tenía 12 años. Han tenido el privilegio de contar con ella en sus filas los equipos locales de fútbol sala de El Pozo de las Nieves y los equipos de fútbol 7 de Quintanar y Cuenca.

A los 15 años llega el sueño: Paula es fichada por el Atlético de Madrid Féminas. No fue un ojeador el que la vio jugando un día y decidió llevársela, sino que Paula se convirtió en la montaña que fue a Mahoma. Paula se presenta a las pruebas con la idea de ver en qué consisten realmente para preparárselas de cara al próximo año. Pero, lo que ella no sabía, es que la espera había llegado a su fin, que en ese mismo momento era jugadora rojiblanca.

Un día de entrenamiento en la vida de Paula está lleno de movimiento, y no solo el que realiza una vez llegada a la Ciudad Deportiva. Paula entrena en la capital de España tres días en semana. Su despertador suena a las 7 de la mañana, señal que alerta de que su día no ha hecho más que empezar. Asiste a clase con el resto de sus compañeros hasta que, una hora antes que los demás, tiene que abandonar las aulas para marcharse a Madrid a entrenar. En la puerta del Instituto ve a su madre, con la que hace un significativo trueque: ella le da la mochila del entrenamiento y Paula le deja la suya llena de libros. El siguiente paso es llegar a la estación de autobuses, donde subirá al que lleve por destino Madrid. Una vez que llega a Madrid y entrena, todavía queda lo peor: la vuelta a casa tras el desgaste y exigencia física que supone todo entrenamiento. A las 12 de la noche, en el autobús que cierra la jornada de trayectos Madrid-Cuenca, Paula pone el pie en la estación de su ciudad natal.

El Atlético de Madrid Féminas celebra la victoria liguera en el vestuario.
El Atlético de Madrid Féminas celebra la victoria liguera en el vestuario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La diferencia entre el fútbol local con el que Paula estuvo familiarizada durante varios años y el fútbol en un Club como es el Atlético de Madrid, para ella es notoria. Paula subraya que, ya no es el hecho de que el Club en el que juega sea el Atleti, sino que la oferta futbolística en Madrid y la cantidad de chicas que compiten por una plaza en un Club de tal envergadura es grande y la presión termina siendo proporcional a esa demanda.

Para Paula, la apuesta por el deporte femenino también es mucho mayor en Madrid que en una ciudad como Cuenca. Cuando escucha la pregunta de cómo ve el deporte femenino de cara al futuro, entre risas confiesa que no confía en que el fútbol femenino garantice un futuro. Para Paula es una buena noticia que en algunos países el deporte en las féminas esté considerado como profesional, y que eso puede ser una buena señal a medio o largo plazo. Pero la opinión que a Paula le merece la situación en España es el hecho de que vivimos en una sociedad machista y que el progreso no lo espera de momento.

Proyectos locales cargados de iniciativa personal
Paula no solo practica el fútbol vistiendo la equipación del Atlético de Madrid, sino que es una gran embajadora del deporte en su ciudad. Un deporte que centra en el fomento y la adhesión de las féminas al mundo del balompié.

Durante el primer año en el que fue jugadora del Atleti, se le ocurrió la idea de hacer un Clinic de Fútbol en la ciudad de Cuenca. El objetivo del Clinic no es otro que el de dedicar un espacio al fútbol femenino en la ciudad.

El proyecto consiste en un campus de fútbol singular, puesto que solamente dura un día. Lo que empezó siendo una iniciativa cuyo límite de plazas estaba en 20 personas, terminó siendo un evento que reunió a 80 niños y niñas. La respuesta de padres y madres con el compromiso de la jugadora no pudo ir mejor. Paula cuenta satisfecha que se superaron todas las expectativas. Los números son buena prueba de ello.
Han sido dos los años en los que Paula ha organizado el Clinic de fútbol, y dos los años que llevan sonriendo las asociaciones a las que Paula decide donar todo el dinero recaudado. Cada año el dinero es destinado a fundaciones de niños enfermos. El primer año, los afortunados fueron los miembros de Menudos Corazones, una asociación de niños con problemas cardíacos; y el segundo fue enviado a la Asoaciación Española de Paraparesia Espástica Familiar; una enfermedad que afecta a los huesos.

El Clinic está destinado a edades comprendidas entre los 6 y 16 años, aunque Paula cuenta que si a veces llaman y tienen más o menos edad de la establecida, se les deja participar. El Campus es mixto, aunque este segundo año se ha conseguido que el número de féminas supere al de varones. Esto no había pasado nunca en ningún Campus o Clinic de Fútbol en España.

El Clinic transcurre durante una mañana, en la que niños y jóvenes llegan, se les hace entrega de la ropa y se realiza una pequeña presentación. Son divididos en cuatro grupos por edades, y cada uno de los grupos entrena con los distintos técnicos asignados. A media mañana se realiza un descanso. Es entonces cuando llega el plato fuerte de la jornada: algún profesional del fútbol hace las delicias de los más pequeños con su presencia. Durante el I Clinic, fueron las jugadoras del Atlético de Madrid Féminas, Carlota Tovar y Blanca Rubio las invitadas de honor. El II Clinic también contó con la visita de una jugadora del Atleti.

Imagen del I Clinic de Paula Sanz. Fuente: Jesús Pontones
Imagen del I Clinic de Paula Sanz. Fuente: Jesús Pontones

 

 

 

 

 

 

 

Las invitadas les dan una charla a los deportistas en potencia, y acto seguido, juegan partidos de fútbol entre ellos y se procede a la entrega de las fotos y diplomas que clausurarán la jornada hasta el próximo año.

Paula, entre risas, niega gran apoyo institucional o patrocinio de empresas en este evento. El Ayuntamiento de Cuenca y la Junta de Comunidades de Castilla- La Mancha en deportes son las dos únicas instituciones que colaboran con la causa. Ambas entidades se encargan de la financiación del evento deportivo.

Pero el apoyo de Paula al deporte en su ciudad no acaba aquí. La rojiblanca lleva dos años entrenando a un equipo de chicas en fútbol sala. Este año, ha decidido crear un Club, el Cuenca Féminas, que estará compuesto de dos categorías: alevín e infantil. Estos equipos sí que estarán formados única y exclusivamente por chicas. Los jueves son los días que Paula ha escogido para entrenar a este Club al que ella ha dado vida.
Entre risas Paula reconoce que no tiene tiempo libre y que sus días no acaban nunca.
De cara al futuro, a Paula le gustaría prepararse a fondo los niveles de entrenador para profundizar en los conocimientos necesarios para ejercer tal función, y así, algún día poder entrenar a la Selección de Castilla- La Mancha o al Atlético de Madrid. “Lo de futbolista acaba pronto”, reconoce la jugadora. A la pregunta de si al hacer balance todo esto le merece la pena, Paula no se lo piensa dos veces: “para mí sí”, sentencia. Es la enésima vez que responde a la pregunta.

Imágenes cedidas por Paula Sanz.

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