Se estaba convirtiendo en el culebrón de la pequeña provincia de Cuenca. Seis largos años, con muchas idas y venidas, han pasado desde que, en el último Consejo de Ministros de 2011, el gobierno decidiera que el pueblo de Villar de Cañas era el lugar idóneo para colocar un almacén temporal centralizado de residuos nucleares, la cuál será una de las mayores de Europa.

Después de enfrentarse a una docena de competidores por acoger la instalación, una vez otorgada en la lista del BOE, el pueblo tuvo que afrontar las acusaciones y las peticiones de los diversos alcaldes de las localidades de alrededor. Muchos fueron los que quisieron sacar manga de este proyecto, y los que no pudieron, intentaron sabotear la infraestructura al no obtener ningún provecho. Como bien dice el dicho “si no puedes con él, únete a él”, eso debieron de pensar muchos de los provincianos al escuchar las cifras que sus vecinos iban a recibir, ya que se tenía pensado invertir una suma de entre 700 y 900 millones de euros, con vistas a convertirse en un centro tecnológico de referencia mundial.

Tras varios meses de peleas con los municipios de alrededor; “esta tierra también me pertenece a mí”, “lo que tu hagas también nos repercute a nosotros”, fueron las reclamaciones más sonadas; el alcalde de Villar de Cañas y el resto consiguieron ponerse de acuerdo. Primer eslabón y “más fácil” superado, pesto que no hay nada que el dinero en política no pueda solucionar, pero este no iba a ser el único. Hoy en día y como bien explica José María Saiz Lozano, el acuerdo con los pueblos cercanos esta así “cuando comience la obra del almacén entrarán tres millones de euros en las arcas municipales cada año, lo que supone cinco veces más que en la actualidad, y otros tres millones se distribuirán entre los pueblos vecinos Estos nuevos ingresos se producirán durante al menos 60 años, que es el tiempo en funcionamiento del ATC”. A estos beneficios habría que sumarles las mejores que vendrían de la mano de una instalación de este calibre, y es que el aumento de población en este pueblo se traduciría en un aumento, eso sí en menor medida, en las zonas cercanas.

Dos años de estancamiento

Pero en 2015 continuaban los problemas, a los muchos retrasos sufridos en la construcción se sumaba la dimisión del director de Enresa, Francisco Gil-Ortega, empresa pública encargada de llevar a cabo la gestión del ATC. Aunque su decisión, como el mismo, alego fue por motivos personales, esto habría una nube de rumores sobre su posible verdadera razón de salida. Esto derivo en la filtración de la Petición de Información Adicional que el Consejo de Seguridad Nacional requería a Enresa sobre los terrenos de Villar de Cañas tras haber detectado algunas «carencias» en abastecimientos, movimientos de tierras y medidas de protección. Lo que se tradujo en un tambaleo para el proyecto, que creyó peligrar su continuidad en las tierras de Cuenca al pensar que no era viable su construcción en la zona. Su sustituto sería Juan José Zaballa, anterior presidente de Paradores y hombre de confianza del exministro de Industria, José Manuel Soria, que llego con un mensaje de contundencia por parte de la empresa respecto a los informes del consejo, “lo extraño sería que dijeran que todo está perfecto y no hay nada que analizar ni mejorar”.

Este parón también se vio amparado por la ampliación del Espacio Protegido de la Laguna del Hito con el objetivo de proteger a varias especies de animales. Esta paralización vino cuando las mejoras por la edificación se empezaban a notar mayormente en el pueblo, lo que causo que fuera muy mal visto para muchos habitantes, en especial para los pequeños emprendedores, que habían empezado a notar un leve acelerón económico en su vida cotidiana.

Terrenos destinados a la instalación del almacén

El Alto Tribunal considero que es más urgente continuar con las actuaciones del ATC, el cual se asegura y se compromete a realizar una correcta gestión de los residuos radiactivos acogiendo a todas las especies animales y al medio en general. Por eso en la actualidad, las obras se reanudaron a principios de este mismo año, cuando el supremo decidió suspender el decreto que utilizo García-Page para frenar el almacén nuclear, el presidente de Castilla-La Mancha insiste en defender el modelo energético de su gobierno.

Emiliano ha hecho saber que en su reunión con el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, volverá a pedir que «se haga caso a los informes preocupantes de los técnicos y de los profesionales del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN)” donde se explica que la ubicación “no es un enclave seguro y que el modelo de centralizar los recursos nucleares pone en peligro a 219 municipios por los que se va a transportar material radioactivo, teniendo experiencias en Estados Unidos y Reino Unido, donde ha habido cientos de accidentes de mayor a menor escala». Además, añadido que va a seguir en la lucha por impedir que se instale en Villar de Cañas el depósito de residuos nucleares, alegando que existen alternativas favorables a la instalación y que en la comarca todavía hay 14 proyectos de energías renovables esperando el visto bueno del gobierno central.

División de opiniones

A todas estas complicaciones, hay que sumar la principal dificultad, convencer a toda la sociedad de los beneficios que aporta su establecimiento. A pesar de que la infraestructura se venda como “un avance por y para el futuro del pueblo” no todos los habitantes de la localidad, y de fuera de esta, están por la labor de convivir a escasos kilómetros de la “basura” nuclear del resto del territorio español.

Tal es la oposición, que existe una plataforma para protestar en contra del ATC “Cuenca dice no al cementerio nuclear” compuesta no solo por cientos de ciudadanos, sino también por 49 organizaciones. Esta considera “que la construcción de un ATC en la comarca en la que se encuentra situado Villar de Cañas es perjudicial para el desarrollo sostenible por el que trabajan administraciones públicas, empresarios, agricultores y ciudadanía en general.” Además de añadir que la implantación de este depósito en la comarca sería totalmente contraria a la filosofía de este que “apuesta por un desarrollo basado en las energías renovables y en un patrimonio natural, cultural, histórico y paisajístico entre otros recursos, valores que quedarían truncados». Su principal objetivo es defender y asegurar “el desarrollo futuro de la comarca afectada por esta decisión, ya que puede amenazar la viabilidad de los pueblos, destruir más puestos de trabajo de los que se pretende crear y condenar a la zona a un desarrollo exclusivamente ligado a la energía nuclear”.

Cerca de esta postura se encuentran las personas que opinan que la instalación de dicho almacén es un ataque a la salud de todos los que se encuentran cerca de estos terrenos. Estas suelen ser gente de los pueblos colindantes, que defienden que “aunque esto va a traer dinero y puestos de trabajo, el principal beneficiario va a ser Villar de Cañas y las consecuencias negativas las van a sufrir todos” apuntaba Macarena vecina de Villares del Saz. Pero no solo hay argumentos fuera del pueblo, también hay ciudadanos de la pequeña localidad que señalan “que esto solo va a traer prejuicios para los que vivimos aquí, además yo tengo a mi familia enterrada aquí y no quiero pensar que los pueda perder por una mala gestión de estos residuos” nos confesaba Ángel, un joven criado en este pueblo y del que no se quiere mudar “por culpa de una decisión política”.

En el lado opuesto a esta corriente, se encuentran el alcalde, José María  y una inmensa mayoría repartida por toda la comunidad, que opina que “para que el dinero se lo lleve otro por un servicio que se está prestando fuera, es mejor que este se quede en el pueblo y ayude a solventar el mayor problema de las zonas de la provincia de Cuenca, la despoblación” confiesa Angustias vecina y dueña de una pequeña tienda en la plaza del ayuntamiento. Su alcalde ya hizo unas declaraciones hablando de este percance que cada vez acecha más a estos pequeños pueblos «en Villar de Cañas el único cementerio que hay es el camposanto y ahí cada año entran 50 personas mientras que en el pueblo solo nace un niño». En esta línea se mueve la gran parte de los vecinos, Antonio propietario del bar “La Mezquita”, reitera las palabras de José María y carga contra el gobierno regional por impedir la evolución satisfactoria del ATC y anteponer la ampliación de la ZEPA, “el verdadero cementerio será Villar de Cañas si no construyen el almacén nuclear. Aquí no hay grullas, esto es un secarral. Las grullas pasan quince días al año y están en Villar de Cañas igual que luego se van a Albacete o a Madrid, lo que ocurre es que el señor Page es una marioneta que se mueve como quieren sus socios”. “Este pueblo está vacío de juventud y lleno de gente muy mayor y el ATC va a dar empleo a las persones jóvenes que se han ido de aquí porque no encuentran nada” afirma Araceli, propietaria del hostal.

El pueblo y la sociedad se encuentran divididos, aunque son muchos los que apoyan la decisión de su magistrado también se observa opiniones contrarias. Hoy en día, y a pesar de las diversas quejas aportadas por los ecologistas y la actual administración regional, se ha vuelto a reactivar la construcción del establecimiento, tras presentar en el Ministerio de Medio Ambiente el expediente necesario, por parte de la empresa pública que lo lleva a cabo, Enresa, para que este departamento pueda emitir la Declaración de Impacto Ambiental (DIA). Ahora solo falta, la aprobación del Ministerio de Energía que tendrán que valorar el informe medioambiental, que Enresa remitió al Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente el pasado 31 de enero.

Las primeras impresiones llegan por parte del ayuntamiento de la localidad que preserva que “siempre ha confiado en la justicia y en especial en este caso porque defiende que no se puede parar un proyecto de Estado, una inversión de 1.000 millones de euros, un ATC que lo necesita el país, por una ZEPA de 25.000 hectáreas». Además, Sáiz prosigue con su argumento “el ATC es riqueza y trabajo para la comarca» para resguardar su actitud.

Edificio, vivero de empresas tecnológicas

Por el momento, y aunque el Tribunal Supremo lo haya otorgado imponiendo la seguridad nuclear a otros intereses ambientales, en la zona, que alojará el mayor centro tecnológico de Europa dedicado a la energía nuclear, solo se ha construido un gran vivero de empresas tecnológicas.

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