Dani Molina es un madrileño amante del deporte que, a pesar del giro radical que dio su vida con apenas 22 años, consiguió ser campeón del mundo de acuatlon y subcampeón del mundo de triatlón en tan solo año y medio.

Dani ha estado ligado al deporte desde muy pequeño, con tan solo tres años sus padres lo apuntaron en el club de natación Metropol de Las Palmas de Gran Canaria y ahí empezó su relación con el deporte. Todo comenzó gracias a sus padres ‘’recuerdo que con apenas cuatro años me apuntaron a mi primera competición, mi madre me dijo que si me tiraba a nadar me compraría una barca hinchable, al final me compraron la barca’’ cuenta Dani.

Un año más tarde, comenzó en el equipo de competición del club Iplacea de Alcalá de Henares, ‘’en verdad yo odiaba el agua, pero mi madre se empeñó en que nadara, cosa de la que ahora me alegro’’ confiesa el joven. A raíz de esto, llegó a ser campeón de Madrid con 11 años, hasta que tras varios años entrenando y compitiendo, decidió dejar la natación para comenzar a practicar otros deportes como el tenis, el atletismo y el windsurf. Su vida fue transcurriendo normalmente tal y como la de cualquier joven que se topa con la rebeldía al llegar a la adolescencia.’’ Llegaron los 18, empiezo a salir, beber, no hacer caso a mis padres, y llegan los que fueron los años menos sanos de mi vida, pero no los más malos ya que me divertí mucho, a veces más de la cuenta’’. Éste montó un bar  junto con su hermano mayor  y durante esa etapa el deporte pasó a estar en un segundo plano de su vida.

Hasta aquí podría decirse que esta es la vida de un joven cualquiera al que le gusta el deporte y lo practica más por hobby que por otra cosa, pero el día 28 de mayo de 1997 su vida da un cambio radical. Dani sufre un aparatoso accidente de moto en el cual casi pierde la vida. ‘’Estuve a punto de morir pero por suerte sólo perdí la pierna derecha por debajo de la rodilla, y digo por suerte porque, aunque suene raro, los médicos no daban un duro por mi vida’’.

A partir de ese momento la vida del deportista dio un giro inesperado, tras mucho tiempo en el hospital y con más de catorce operaciones con su correspondiente tiempo de recuperación y casi un año con muletas, Dani gracias a su esfuerzo pudo volver a andar. Nos cuenta que una vez recuperado y por casualidades de la vida, se encontró con su entrenadora de la infancia, ésta le contó que su compañero Carlos también había tenido un accidente perdiendo la movilidad en un brazo, a pesar de lo que pudo seguir nadando. Esta conversación fue un empujón para el deportista y se animó a volver a nadar. ‘’llegué con toda la ilusión del mundo, como un niño pequeño, me tiré a la piscina hice un largo y me salí, no podía respirar y me dolía todo’’ lamenta Molina.

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Recuerda contento que tras mucho tiempo de entrenamiento fue encontrándose cada día mejor, y que gracias a eso nadaba cada vez más rápido. ‘’Carlos y yo empezamos a competir en campeonatos de España y Europa, él tuvo la suerte de poder ir a los juegos paralímpicos de Sidney 2000 pero yo me quedé muy cerca y no pude ir, fue el primer palo duro que me dio el deporte, pero no me rendí’’.

Dani recuerda melancólico varias anécdotas tales como cuando volvió a esquiar en agua con una barca que tienen en el pantano de entrepeñas, cuenta entre risas que le dijo a su padre que  quería volver a hacerlo, se puso los esquís y estuvo más de dos horas en el agua hasta que consiguió salir, ‘’me costó pero al final lo conseguí, mi padre desesperado ya no sabía qué decirme el pobre’’. También nos cuenta cómo volvió al windsurf viendo a sus hermanos practicándolo un día en la playa, ‘’yo me moría de envidia y me dije ¿por qué no lo intentas?, por lo menos lo habrás intentado y sabrás si puedes o no, creo que ese día fue uno de los más emocionantes que he vivido’’ afirma Dani recordando cómo volvió al windsurf, uno de los deportes que más le apasionan. Otro de los deportes a los que se animó a practicar fue el esquí y así se convirtió en su deporte favorito a pesar de que sus comienzos fueron duros, ‘’si ya es difícil aprender a esquiar cuando eres mayor, no os imagináis lo duro que es cuando te falta una pierna’’. Dani nos cuenta que en una revisión médica unos años después del accidente, el médico le dijo que no debería practicar tanto deporte ya que de mayor le pasaría factura, a lo que su respuesta fue ‘’prefiero hacer deporte ahora mientras pueda que quedarme en casa sin hacer nada pensando si de mayor voy a estar mejor o peor’’, repuesta de todo un campeón, en lo que más adelante se terminaría convirtiendo.

Juegos Paralímpicos Atenas 2004

Compaginando todo lo anterior con la natación y los estudios, Dani recibió una beca para un centro de alto rendimiento en Madrid para preparar los juegos paralímpicos de Atenas 2004. Recuerda que durante dos años estuvo nadando sin hacer ninguna otra cosa y entrenando sin parar, ‘’era como una obsesión, me pedían estar entre los seis primeros para poder ir’’. El 31 de mayo de 2004 era el último día para alcanzar la mínima requerida para conseguir la plaza, y Dani lo consiguió, ‘’fue uno de los días más felices de toda mi vida, la sensación de saber que iba a ser olímpico y que después de todo el esfuerzo y sacrificio lo había conseguido, creo que para cualquier deportista lo mejor que le puede pasar es ser olímpico y representar a su país en unos juegos’’.

A pesar de que las olimpiadas no salieron bien, Dani nos cuenta que vivir unos juegos paralímpicos es una sensación increíble, el ambiente, la ceremonia de inauguración, la competición y hasta la clausura. ‘’Cuando estás en unos juegos lo que más te sientes es deportista, en nuestro país por desgracia, a los deportistas discapacitados no se les ve como deportistas, aunque suene mal’’, lamenta Molina.

Tras un año de descanso, Dani volvió a la natación y llegó a ser campeón de España de 200 y 100 de espalda compitiendo con otras personas sin ningún tipo de discapacidad. El siguiente paso fue el montar en bici, gracias a que su ortopedia le fabricó una prótesis para su pierna. Poco después le regalaron una prótesis para correr y poco a poco fue avanzando en el camino del deporte. ‘’Salía mucho con la bici de montaña con amigos que practicaban triatlón y uno me dijo un día, ¿y por qué no haces un triatlón? Si corres, montas en bici y nadas seguro que se te da bien’’ y así lo hizo.  Dani confiesa que siempre había pensado que el triatlón era un deporte de locos, después de nadar subirse a una bici y después ponerse a correr, ‘’pero como yo siempre he estado un poco loco dije, ¿por qué no? Y empecé a entrenar para correr mi primer triatlón, poniéndome como objetivo solo el ser capaz de terminarlo’’.

Molina recuerda que tras mucho entrenamiento se presentó a su primera competición, el campeonato de España de duatlón paralímpico quedando en cuarto puesto, ‘’fue una sensación increíble entrar por la meta y ver que había sido capaz de terminar mi primer duatlón, me dio igual el puesto, estaba tan feliz que no pensaba ni en cómo había quedado’’.

De la natación al triatlón

Dos meses después compitió por primera vez en triatlón, quedando en el tercer puesto en la copa del mundo. Desde ese momento nos cuenta que empezó a competir más hasta que decidió ir al campeonato del mundo de triatlón en Nueva Zelanda. ‘’Allí todo salió muy bien, mucho mejor de lo que nunca hubiera pensado, primera prueba, campeonato del mundo de acuatlón en la que quede segundo y dos días después campeonato del mundo de triatlón segundo también, íbamos con la idea de estar entre los diez mejores y la verdad que no pudo salir mejor. A partir de este momento es cuando me di cuenta de que este era mi deporte y que se me daba bien’’.  Gracias a los resultados de Nueva Zelenda, Dani entró en el plan Adop cobrando una beca económica pasando a ser un profesional del triatlón.

Llegó el año 2013 y Dani lo dedicó a preparar el objetivo principal de la temporada, el campeonato del mundo de Londres, aunque antes de este corrió en varias pruebas como forma de preparación. A pesar de que en la World Series de Madrid tuvo la mala suerte de romperse un el codo, con el  brazo escayolado y la prótesis de correr él siguió entrenando. ‘’Salía a correr por la calle y con el brazo y la pierna así la gente me miraba como si estuviera loco’’. Pero todo salió bien y Dani finalmente consiguió llegar a Londres en plena forma, quedando campeón del mundo de acuatlón y otra vez subcampeón del mundo de triatlón. Aunque en la pasada temporada las cosas no fueron tan bien como las anteriores según afirma, quedó el tercero en el campeonato de Europa y el quinto en el campeonato del mundo de Canadá.

Esta es la vida de Dani Molina, un deportista que desde muy joven vio truncada su mayor pasión por un accidente de moto pero a pesar de ello, nunca ha parado de luchar para conseguir lo que quiere. ‘’Lo más importante en esta vida es ser feliz y hacer lo que te gusta, a mí me ha costado mucho tiempo encontrarlo pero gracias al deporte y a la gente que me rodea he conseguido encontrar mi verdadera felicidad.

Aquel 28 de mayo de 1997 la vida de Dani cambió y según afirma para mejor, porque aunque suene duro, está totalmente seguro de que si no le hubiera pasado aquello nunca hubiera conseguido todo lo que tiene a día de hoy. ‘’Hay dos formas de ver esto, la fácil que es quedarse en casa compadeciéndote el resto de tu vida, o la difícil, salir a la calle y disfrutar de la segunda oportunidad que la vida te da. Yo elegí la segunda y no me arrepiento’’.

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Marta Vicente

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