Una imagen ha causado un revuelo entre los estudiantes de secundaria de los institutos conquenses. La fotografía, que ha sido compartida en las redes sociales, muestra como una alumna de segundo de Bachillerato del Instituto Hervás y Panduro se quedaba sentada en el suelo en la asignatura de geografía. El motivo, según la información que aparece junto a la foto, es que “no tenía ni mesa ni silla donde poder sentarse”. 

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Imagen que muestra a una alumna sin silla en el aula

Diversos estudiantes de segundo de bachillerato de este instituto afirman llegar a las 41 personas en optativas como Geografía o Biología. En cuanto a la asignatura de Biología, alumnos aseguran que están 41 y, que además, algunos van a las clases como oyentes y no constan en lista. Alberto Cano, un alumno del instituto afirma que en la clase donde se fotografió a la chica “tal vez algunos están como oyentes pero están muchos”. Uno de los alumnos de la clase donde sucedió el problema, Javier Pacheco, afirma: “somos demasiados para una clase muy pequeña”. Pacheco cree que no suele haber problema porque normalmente no van todos a clase, pero ese día no sucedió lo habitual.

Sin embargo, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha afirma que “se trató de un problema puntual” y que cuando se llevó a cabo la inspección del instituto “no hubo ningún problema”. Desde la Junta también se ha informado de que en el Instituto Hervás y Panduro no se supera el máximo de los 40 alumnos permitidos por la ley.

Problemas estructurales

El último instituto construido en la ciudad fue el Alfonso VIII y este se encuentra con un inconveniente en cuanto al tamaño de las aulas. La estructura de este centro está pensada para la LOGSE, que tenía una ratio máxima de 30 alumnos pero la ley actual permite 35 alumnos en la ESO y 40 en Bachillerato. Además, cuando había un ACNEE (alumno con necesidades educativas especiales), había que reducir de 2 a 4 alumnos de clase. Ahora esto también ha cambiado, por muchos ACNEE que estén, se reducen solo dos alumnos aunque tengan ese problema muchos estudiantes.

Miguel Mula, jefe de Departamento de Lengua y Literatura del Instituto Alfonso VIII, cree que uno de los grandes problemas de las clases masificadas son los niños con hiperactividad y con problemas de Trastornos Generalizados del Desarrollo. El TGD es una alteración de origen neurobiológico que se da muy frecuentemente y cuando los alumnos tienen estos problemas “es muy difícil ayudarlos a todos”. El profesor cree que ahora mismo no pueden “atender a los alumnos individualmente en las clases, no solo porque la clase sea numerosa, sino porque nosotros estamos muy saturados de trabajo”.

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Instituto Pedro Mercedes // Foto: Sheila Algarra

En Cuenca es completamente ilegal tener más de 21 horas lectivas pero tampoco hay profesores suficientes por lo que tienen que superar las horas lectivas y no se le compensa. Según el profesor “los institutos de Cuenca tienen muchos profesores con más de esas horas, sobre todo en el Pedro Mercedes”. En institutos concertados como la Sagrada Familia los profesores llegan a dar 25 horas lectivas.

Un problema de espacio

Miguel Mula cree que cuando los alumnos están tantas horas pegados entre ellos “a algunos les provoca mucha violencia y les resulta muy duro estar en clase, están deseando salir al recreo para liberarse de esa tensión”. Uno de los problemas que también observa el profesor paradójicamente es en las optativas con muy pocos alumnos, “como el centro está muy masificado, los meten dentro de aulas muy pequeñas y en proporción están encajonados”. Según el profesor, hay una ley que dice que tiene que haber un espacio mínimo entre alumnos en las aulas pero “esa ley no se cumple”.

En el Instituto Alfonso VIII, el profesor de Lengua y Literatura, afirma no haber tenido demasiados problemas de material para los alumnos. La excepción surge en los exámenes, el profesor afirma que “he llegado a tener que poner en la mesa de los profesores a dos alumnos o ver como ponen mesas en el pasillo”. El docente cree que están muy masificados en las aulas pero no han llegado a tener graves problemas en la dinámica de las clases. Una de los mayores dificultades a las que se enfrenta la educación secundaria es que los centros no han sido pensados para la función que finalmente están cumpliendo, no han sido diseñados para aulas con tantas personas.

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Sheila Algarra

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