Hace más de 30 años, en Casbas, un pequeño pueblo de Buenos Aires, nació una estrella del pádel. Esfuerzo, dedicación y constancia explican las claves del éxito que llevaron a este deportista a competir en el Pádel Pro Tour, hoy conocido como el mejor pádel del mundo.

Con tan solo 7 años de edad, Ignacio Regalia dejó sus juguetes de lado para empezar a conocer a fondo el mundo del pádel. Con la pala en la mano compaginaba sus estudios con el deporte que más le ilusionaba en su infancia. Empezó a recibir clases en las escuelas de competición de pádel argentinas y, entrenamiento tras entrenamiento, se fue dando cuenta de que este iba a ser un deporte que marcaría su vida.

Dedicó toda su infancia y parte de su juventud plenamente a ello. Con poco más de veinte años de edad se trasladó a la capital Argentina y abrió, de manera autónoma, una escuela de alto rendimiento para formar niños de 4 a 18 años. Su objetivo inicial era dedicarse a ayudar a los jóvenes a llegar a lo más alto en este deporte. Un pensamiento que aún no ha abandonado, puesto que sigue impartiendo clases a los más pequeños en busca de “formar futuras promesas”.

Sin haber llegado todavía a los treinta años y con una escuela de alto rendimiento a su cargo, todo su esfuerzo se vio recompensado llegando a competir en el Pádel Pro Tour en Argentina. Una experiencia que él mismo define como “ maravillosa, ya que conoces a deportistas de élite, viajas todos los fines de semana y te dedicas solo y exclusivamente a entrenar físicamente y en pista las horas que haga falta, y eso para mi es perfectamente maravilloso”.

Ignacio Regalia impartiendo una master class / Fuente: Cristina Belmar
Ignacio Regalia impartiendo una master class / Fuente: Cristina Belmar

En esta época tuvo la suerte “de conocer y entrenar a estrellas del pádel, deportistas que únicamente dedican su vida al deporte” afirma Ignacio. Es el caso de German Tamame, quien actualmente ocupa el puesto 23 del Pádel Pro Tour.

Una andadura complicada pero que ha sabido manejar sin dificultad. Repartía su tiempo para poder realizar todos sus propósitos y seguir en lo más alto. “Los fines de semana salía a jugar con mis alumnos y además yo por mi lado tenía que jugar en mi categoría de primera”, matiza Ignacio.

A lo largo de su vida se ha sentido respaldado por su familia. Comparte afición con su hermano Marcelo, quien durante varios años trabajó como gerente en otro centro de alto rendimiento en Argentina y quien además, es preparador físico. Hace un tiempo, su hermano y su familia decidieron mudarse a España.

Ignacio quiso seguir los pasos de ellos e irse a vivir a Madrid “para probar suerte fuera de Argentina”. En Madrid conoció a su novia Carmen, una joven conquense que en poco tiempo daría un vuelco a su vida y cambiaría sus planes de futuro. En Madrid siguió trabajando como preparador de pádel para niños, pero aprovechaba sus ratos libres para viajar a Cuenca y ver a su novia. “Salía de trabajar a las 11 de la noche de dar clases en Madrid y me iba a Cuenca a pasar todas las noches con mi novia”, afirma Ignacio. Cansado de los viajes, decidió dejar su vida madrileña e irse a la ciudad conquense a vivir junto a su mujer.

Ignacio junto a su mujer Carmen. / Fuente: I.R.
Ignacio junto a su mujer Carmen. / Fuente: I.R.

Deporte y amor iban de la mano en la vida de Ignacio. En Cuenca no quiso dejar el pádel de lado, ya que era la ilusión que le había hecho crecer desde pequeño. Tras un periodo de reflexión en su vida y viendo las duras condiciones meteorológicas de Cuenca se percató de que era la ciudad perfecta para montar un club de pádel indoor para que los amantes del deporte puedan jugar durante el invierno lluvioso en Cuenca.

Primer Club de pádel indoor. Con la idea bien definida y con la única ayuda de sus propios medios económicos creó Global Pádel pro indoor Cuenca, un club de pádel cubierto con 4 pistas reglamentarias, que pasaría a convertirse en el primer club de pádel indoor de la ciudad. Aunque la idea inicial y todo el aporte económico han sido cosa de Ignacio, todo este proyecto no podría seguir adelante sin la colaboración de mucha gente que trabaja para que el club se mantenga en lo más alto. Gente como Fernando Cardo, encargado del buen funcionamiento de las instalaciones y generador del buen ambiente que se respira en el centro desde que se cruza la puerta de entrada. Siempre con una sonrisa y con muy buenas palabras se ocupa de tener las pistas llenas y de persuadir a los jugadores para que no dejen ni un minuto la pala.

Fernando, nos desvela que el club “cuenta con más de 150 niños en su escuela de pádel,” pero, tampoco se deja de lado a los mayores, ya que disponen de hasta 6 monitores que dedican todo su esfuerzo a inculcar sus conocimientos a jugadores amateurs. Además, el club también dispone de bonos de pistas para quien lo desee, con una tarifa estándar de 16 euros por una hora y media de juego con luz artificial.

Toda esta circulación de alumnos y jugadores que vienen a pasar un buen rato a las instalaciones pasan factura a las pistas, que deben permanecer en perfecto estado para poder mantener el alto nivel del club. Si dicho mantenimiento, en principio, tal y como afirma Fernando “no es muy costoso”, sí es cierto que requiere de esfuerzo y dedicación para que todo este impoluto. Para ello se ha de realizar, cada pocos meses, una descompactación del césped artificial con una maquina de rodillos especial para estos menesteres. Además, se ha de procurar que las pistas estén limpias de basura y que las luces doten a las mismas de los 300 lux mínimos necesarios para este tipo de instalaciones.

Pistas de Global padel pro indoor Cuenca / Fuente: Cristina Belmar
Pistas de Global padel pro indoor Cuenca / Fuente: Cristina Belmar

Gracias a toda la gente que hay detrás de Global Pádel y a la gran aceptación que tiene de cara a los conquenses, se están cumpliendo muchos de los deseos que Ignacio tenía cuando decidió abrir el club. Uno de ellos, era poder instruir a alumnos para que llegaran a lo más alto, deseo que se está haciendo realidad, ya que alguno de ellos están compitiendo en categorías dignas de campeones, como podemos comprobar al observar la trayectoria de Julio Sierra, alumno del club, que actualmente se encuentra en el puesto número seis de la comunidad de Madrid y en el número 23 de España. Datos que confirman el buen funcionamiento y el saber hacer de los que trabajan allí. Con respecto a ello, Ignacio se muestra risueño y afirma que “en el club no hay futuras promesas, hay realidades”.

En Global Pádel vemos un claro ejemplo del auge que esta teniendo este deporte en el mundo en los últimos años. Un deporte que se originó en Acapulco (México) en el año 1969 de la mano de Enrique Corcuera, un contratista que en un terreno de su propiedad de 20 x 10 metros colocó paredes en sus fondos y laterales para que las malas hierbas no crecieran dentro de la pista. Así, pasó a ser la primera cancha de pádel de la historia. Con el paso del tiempo, el pádel se fue extendiendo a países como España y Argentina donde se jugaba solo en clubs selectos de las grandes ciudades. Año tras año se ha ido incrementando su práctica de manera exponencial generando una gran aceptación por parte del público.

Este éxito es debido, en su mayor parte, a la facilidad de juego que tiene el pádel y a la pequeña curva de aprendizaje que conlleva antes de poder disfrutar de un partido. A la vista están los números recogidos en el estudio de la industria de pádel en España, realizado por la consultora de marketing y comunicación Madison para las jornadas profesionales que tuvieron lugar el pasado marzo en el Pádel pro Show, en los que se afirma que hay más de dos millones de personas que practican pádel asiduamente en España, de los cuales el 61,9% del total son hombres y 38,1% mujeres. En el mismo, también se expone que las comunidades en las que más se practica este deporte son Andalucía y Madrid.

Uno de los datos a resaltar es la clase social a la que pertenecen los practicantes de este deporte, que tira por tierra el famoso mito que encasilla como “pijos” a los jugadores de pádel. En el estudio se demuestra que la clase media es la que más lo practica y esto, como afirma también Ignacio, confirma que “el pádel no es para nada un deporte de pijos. Es más, cualquier persona puede jugar a este deporte independientemente de su poder adquisitivo”.

Tienda Varlion del club / Fuente: C.B.
Tienda Varlion del club / Fuente: C.B.

Un deporte a priori minoritario pero nada más lejos de la realidad. En pocos años se ha convertido en uno de los deportes más practicados en España y en Argentina. Solo queda un paso más para que el pádel entre en la historia del deporte y es que pase a formar parte de unos Juegos Olímpicos. Respecto a ello, Ignacio afirma: «Veo muy lejano que el pádel entre a formar parte de unos Juegos Olímpicos ya que llevamos muchos años luchando para conseguirlo pero hace falta más apoyo mediático y patrocinadores que hagan que sea aún más conocido”. Está claro que con deportistas de la talla de Ignacio, que han dedicado toda su vida, su esfuerzo y su economía a potencia este deporte y a formar campeones, no nos vamos a quedar con las ganas de que en un futuro veamos este deporte debutar en unos Juegos Olímpicos.

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