La ocupación de terrenos abandonados lleva existiendo desde tiempos inmemorables fruto de las necesidades más básicas del ser humano. No obstante, el movimiento social de ocupación como repuesta contraria a la propiedad privada y a favor del derecho a una vivienda, sí que puede tener un origen asentado entre las décadas de los 60 y los 70 con el squiatting británico (aunque encuentra su precedente en el derecho a las ocupaciones pacíficas de casas vacías por parte de quien no tuviera un vivienda en la Edad Media). A finales de los 70, este movimiento social ya estaba extendido por la mayor parte de Europa.

España tuvo que esperar hasta el fin del franquismo para asimilar la letra “K” dentro de la palabra ocupa y sus derivaciones como símbolo de protesta política y reivindicación de derechos. Tras la muerte del Franco y el fin de su dictadura, la CNT (Confederación Nacional de Trabajo) empezó a okupar locales sindicales que no se les eran devueltos a pesar del inicio de la democracia. La emigración rural también impulsó ese asentamiento de la okupación en España. No obstante, el “Código penal de la democracia” en 1996 pone freno al boom del movimiento que se había dado en los años 80 por todo el estado español.

¿Estamos ante un resurgir?

La crisis económica mundial comenzó a sacudir a España en 2008 y, después de seis años, aún sigue azotando con fuerza al territorio español. Más de 5 millones de parados (a pesar de que según datos del INE el número de ocupados aumenta en 151.000 personas en el tercer trimestre de 2014). 13 millones de personas en España en riesgo de pobreza o exclusión social, de las que el 23% tienen trabajo según un informe de la Fundación Tomillo. 39.206 desahucios en toda España solo durante el 2013 según los datos del Consejo General del Poder Judicial, a los que se le añaden 7.907 lanzamientos de hipotecas sobre todo tipos de inmuebles en el primer trimestre del 2014. Y más de 3,4 millones de viviendas vacías en toda España.

Esta situación salpica a todas las ciudades españolas, incluso a una ciudad tan pequeña como Cuenca que a veces parece olvidada en los medios de comunicación según la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) de la ciudad. “En los medios de comunicación no sale, pero sí que hay desahucios. En la plataforma tenemos conocimiento de un montón de familias que se les ha desahuciado o están en un proceso de desahucio”, nos señalaba Yolanda Hernando, miembro de la PAH en Cuenca. Ante esta situación, Yolanda califica la ocupación de “inevitable”, puesto que “hay un montón familias con muchos problemas para tener una vivienda y hay muchas casas vacías, y al final la gente se cansa de no tener solución y se lanzan a ocupar”.

No obstante, desde la PAH se intenta dar una solución legal al tema de la vivienda con su Obra Social, una campaña que consiste en recuperar los edificios de las entidades financieras que están vacíos y en desuso, para realojar a familias con problemas de vivienda a cambio de un alquiler social accesible a los bolsillos de estas familias. Desde su inicio y hasta ahora, la obra social ha logrado realojar a 1180 personas de distintas partes de España.

A pesar de las ayudas y el apoyo que proporciona la PAH, la ocupación sigue siendo una de las alternativas por las que se inclina cada vez más gente, ya que como nos afirma Yolanda, la gente le está perdiendo miedo y “el tema de la ocupación está dejando de ser un tabú y está siendo solución para muchas familias por lo que cada vez hay más personas que se animan”. David Mateo Huerta, miembro de Podemos en Cuenca y ex-ocupa en Londres durante 9 meses, apoya esta afirmación y nos asegura que “está habiendo un efecto de toma de conciencia en la gente basado en cosas muy sencillas y de sentido común: ¿Pero cómo va haber casas sin gente y gente sin casa? ¿Por qué tenemos que rescatar con nuestro dinero a las entidades culpables que han provocado la crisis?”.

Además, David nos dejaba clara la postura de Podemos ante este problema, “nosotras y nosotros nos posicionamos obviamente del lado de la gente y del sentido común, del lado del respeto al artículo 25 de la Declaración universal de los derechos humanos que dice que todo el mundo tiene de derecho a un nivel de vida adecuado”. Muestra de ello, recientemente se ha aprobado en dicho partido político una resolución que lleva por nombre “Ganar el derecho a la vivienda y acabar con la impunidad financiera”, en la que se marcan unas líneas claras de su postura respecto al tema de la vivienda.

Un estilo de vida enriquecedor en “La Parra”

No hay que irse muy lejos de la ciudad conquense para ver otros estilos de vida motivados por la ocupación de terrenos. En la zona del “Terminillo” encontramos una casa conocida como “La Parra”, donde sus inquilinos viven como ocupas al margen de la rutina que impone la ciudad.

Casa "La Parra" // Fotografía: Lucía Sevilla Mota
Casa «La Parra» // Fotografía: Lucía Sevilla Mota

Cinco personas son fijas en “La Parra” en este momento, pero Alba y Rubén, dos de ellos, nos contaban que el número de personas que conviven cambia continuamente. Aunque, también señalaban que no por ello varían mucho los motivos principales que les llevan a escoger este estilo de vida, ya que “la lucha política y social es el objetivo común de todos”. Una lucha que, en este caso en concreto, comenzó con el movimiento del 15-M, momento en el que los primeros ocupas de “La Parra” decidieron dar el primer paso para ocupar este terreno como una señal de protesta, “ya que había que frenar esa especulación inmobiliaria donde se están echando a la gente de sus casas cuando hay espacios por ahí abandonados”, nos apuntaba Rubén.

No obstante, en cuanto a la situación económica sí que encontramos diferencias. Únicamente dos de los cinco tienen trabajo, de los que solo uno desempeña un trabajo fijo como funcionario. Otros dos están en paro y realizan trabajos esporádicos, y otro cobra un subsidio por desempleo. Rubén, es uno de los inquilinos que está en paro y considera esta situación un factor importante que influyó en su decisión personal de ocupar “La Parra”, aunque nos explicaba que si consiguiera trabajo no sabe si alquilaría un piso, puesto que “esta vida es mucho más enriquecedora, ya que aprendes muchas cosas de la gente con la que convives”.

Durante los meses de primavera y verano, su trabajo se centra en el huerto y en cuidar a sus animales. Tampoco se olvidan de prepararse para el crudo invierno ya que no tienen calefacción convencional y tienen que ir recogiendo leña para aguantar el frío. Pero no sólo las tareas se localizan fuera de la casa, sino que gran parte de ellas se centran en el acondicionamiento del edifico ante la nueva llegada de personas. Pero como nos señalaban Rubén y Alba eso no es problema porque “la idea de esto es que siga creciendo, que más gente se lo plantee y venga a vivir aquí”.

Huerto "La Parra" // Fotografía: Lucía Sevilla Mota
Huerto «La Parra» // Fotografía: Lucía Sevilla Mota
“La Comarca”, un terreno con pinceladas de arte

A muy poca distancia de “La Parra” empieza a florecer “La Comarca”, un terreno que intenta rehabilitar Estéfano, un estudiante de Bellas Artes, con ayuda de otros jóvenes. “Llevaba ya un tiempo detrás de un proyecto así, detrás de intentar salirme de lo que es el alquiler normal de una casa. Mi idea es poder vivir aquí tranquilamente, intentar generar mi comida y aprovechar las cosas que me ofrece el propio entorno”, nos confesaba Estéfano.

Para poner en marcha su proyecto cuenta con la inestimable ayuda de Ismael, un joven con experiencia en la ocupación puesto que es uno de los que empezó su protesta política y social en “La Parra” hace ya algo más de 3 años, ya que como él mismo nos señalaba se planteó su vida y “no quería ser una pieza más” dentro del capitalismo. “Volver con los árboles” es el motivo metafórico que Estéfano atribuye a esta especie de ocupación rural que llevan a cabo ambos con sus respectivos terrenos.

Sin embargo, “La Comarca” esconde algo más detrás de las meras ganas de alejarse de la vida convencional a la que estamos acostumbrados. Y es que la razón que impulsó esta ocupación por parte del estudiante de Bellas Artes, fue una concentración de artistas en Bulgaria en la que Estéfano estuvo colaborando y que consistió en la reconstrucción de una casa. El edificio cuenta con un espacio muy amplio, en el que Estéfano tiene la idea de crear un taller, además nos relevaba que tienen pensado hacer una galería para darle un enfoque más cultural ya que no quiere ceñirse a las fiestas “porque se destruye más que se construye, y si lo llevas de esa manera no te da pie a levantar nada”.

Estéfano no se refiere solo a la destrucción de la casa, sino a la del verdadero ideario del movimiento okupa que se basa en la rehabilitación y autogestión de los terrenos abandonados. “Lo fácil realmente es plantar el talonario, aquella vida de la que intento desviarme, ya que esto sí que es realmente duro” nos señalaba además Estéfano, a lo que Ismael añadía que “aquí en vez de en bienes y servicios de otros inviertes en tu vida”.

Habrá que esperar para ver si “La Comarca” logra el éxito de su vecina “La Parra”. Por el momento sí que cuenta con el apoyo de los vecinos, ya que como nos apuntaba Ismael, “los vecinos están encantados porque no causa ningún problema y además salen beneficiados porque arreglamos zonas comunes”. Algo que da la razón a lo que nos comentaban los inquilinos de «La Parra», y es que la imagen que se tiene del ocupa cambia cuando estás en contacto directo con las personas, “cuando estamos de tú a tú”, señalaban Rubén y Alba.

Ismael y Estéfano en el salón de "La Comarca" // Fotografía: Lucía Sevilla Mota
Ismael y Estéfano en el salón de «La Comarca» // Fotografía: Lucía Sevilla Mota

 

Pero no todo es tan bonito…

A unos 19 kilómetros de Cuenca, en Jábaga, se encuentra la granja ocupada por Daniel González, la cual recibe el nombre de GraJaVaga. Empujado por el paro, en 2012 Daniel decidió enmarcarse en este proyecto de ocupación rural practicando la llamada “soberanía alimentaria”. No obstante, y a pesar de contar también con el beneplácito de muchos de sus vecinos, Daniel tiene problemas con el banco propietario de este terreno, La Caixa, debido a impagos que se remontan a octubre del año pasado, y los cuales explica en su blog.

Dejando a un lado la ocupación rural, en enero de este mismo año, una treintena de personas fueron desalojadas de las siete viviendas que había ocupado en el barrio de Villa Román por una orden dictada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Cuenca. Según la agencia Europa Press, estas familias tras su desalojo pidieron una solución a la empresa pública de Gestión de Infraestructuras de Castilla-La Mancha, Gicaman, que consiste en el cambio de régimen de vivienda de protección oficial a un alquiler social que se adecue a las circunstancias de estas familias.

Ya sea por tener una serie de principios que te alejan del capitalismo, o por una serie de circunstancias que empujan a la ocupación, lo cierto es que el ideario propio del movimiento okupa que se basa en la defensa del derecho de tener una vivienda digna cobra hoy más fuerza que nunca por todo el territorio Español.

Esta pieza forma parte de una serie de reportajes titulados Buscando alternativas para encontrar una vivienda digna:

 

 

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