La metodología empírico-analítica es la base de cualquier investigación de las ciencias. De la misma forma, las relaciones matemático-algorítmicas son la manera de mecanizar las formas de razonamiento, incrementando la eficacia del pensamiento, y, reduciendo los “costes” en la resolución de problemas. Cuando George Boole, en 1854, creaba la estructura algorítmica, cumplía dos años Santiago Ramón y Cajal. Recuerdo una serie televisiva sobre su atormentada, académica e investigadora vida. Para descubrir las conexiones de las células neuronales cortaba metodológicamente minúsculas láminas de cerebros de palomas, una y otra vez, para ser examinadas bajo la lente del microscopio. De esta manera consiguió dar forma a las células nerviosas (Neuronas) y a sus conexiones.

La evolución desde entonces nos trae, hoy en día, las tecnologías de análisis neurológico. Electroencefalogramas y resonancias magnéticas funcionales. De la misma manera, en la evolución científica, los circuitos integrados surgen desde el inventio por el que, al aplicar una corriente eléctrica a una pieza de cuarzo, este, devuelve una señal con una frecuencia de aproximadamente un segundo, corazón de los relojes digitales. A raíz de aquí, pruebas con otros materiales como el “Silicio” —Silicon Valley, Valle del Silicio, cuna de la tecnología electrónica— se han producido otros ingenios que nos facilitan la vida, ¿o no?

La Convergencia de Tecnologías, o más bien, Tecnologías Convergentes, Nano-Bio-Info-Cogno cuyo acrónimo es NBIG, representan el máximo avance en las Tecnologías de la Información y el Conocimiento TIC. Estas son responsables de los cambios sociales más evidentes en el siglo XX. Han posibilitado la optimización de los recursos técnicos para la máxima eficacia productiva de las empresas. El desarrollo de estas Tecnologías Convergentes se presenta en la actualidad, más en un futuro, como el nuevo paradigma en el ámbito técnico-científico.

El neuromarketing se postula, a priori, como técnica de aplicación en las mismas áreas que los procedimientos tradicionales del Marketing. Esto es, el proceso de identificación de las necesidades y deseos del mercado objetivo y los procesos necesarios para poner al alcance del consumidor los bienes y servicios demandados. Hasta aquí todo parece igual. Pero la eficiencia potencial de la Convergencia de Tecnologías, en concreto de la Cognociencia, puede poner en riesgo el uso ético del Neuromarketing. La Cognociencia y la Neurociencia ponen en servicio las posibilidades de comprender las relaciones físicas de las sensaciones humanas y, desde aquí, desvelar los enigmas del comportamiento humano.

El uso de la Biotecnología ya muestra su lado positivo desde que la mutación genética permite “crear”, por ejemplo, hermanos que desarrollen los anticuerpos para la cura de ciertas enfermedades de sus colácteos. También para hacer compatibles órganos, como la médula espinal, reduciendo el problema del rechazo en trasplantes. Aunque la manipulación genética nos abra la imaginación y el recuerdo del cine de ciencia-ficción, donde las “fabricas de clones” pone a los humanos como simples productos, véase, por ejemplo, la cinta “La Isla”.

La Nanotecnologia descubre un campo amplísimo de aplicaciones. Recientemente hemos visto en los medios de comunicación, telas con propiedades de conductividad eléctrica. Otras, que avisan mediante micro sensores del nivel de insulina en sangre que, lanzan una señal de aviso cuando se superan los niveles normales. Cerámicas con propiedades luminiscentes y de variación cromática. Capsulas que dosifican medicamentos en el interior del organismo o que llevan incorporadas sistemas de diagnostico de enfermedades. Aunque también y volviendo al cine, —nadie debió creer a Julio Verne y su “De la Tierra a la Luna”— pequeñas píldoras que, una vez instaladas en determinadas partes del cuerpo, pueden explosionar y causar la muerte, o geolocalizadores que marcan la posición exacta de un individuo.

Es quizá la Cognociencia aplicada al Neuromarketing la que más interrogantes éticos suscite. La exponencial efectividad que la publicidad, por tanto la propaganda, puede alcanzar con esta tecnología es, probablemente, la más preocupante. Controlar la Información que recibimos desde todos los puntos de vista científicos puede llevarnos a la alienación total. Ser autómatas programados por los mensajes de todo tipo, verbal, visual, incluso olfativos. Todas las decisiones relevantes de nuestra vida se pueden ver manipuladas y, en consecuencia, la adaptación social, en su normal evolución, también puede cambiar radicalmente dando lugar a sociedades “sintetizadas” en un laboratorio. Artificiales.

El uso del Neuromarketing tiene usos bondadosos que ayuden a la sociedad, poniendo el producto de la ciencia y la tecnología al servicio de la ciudadanía. La optimización de los procesos de la “info-comunicación” que mejoren las relaciones interpersonales son la base de la formación y evolución social.

Bibliografía:

www.invintia.com
www.Dialnet.uniroja.es
www.wikipedia.org
Bericat Alastuey, Eduardo.Universidad de Malaga.La Sociedad de la Información. Tecnología, Cultura, Sociedad. Reis-76/96pp.99-121Retour ligne automatique
Raúl de Paz Solís.

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